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Macron, en cabeza hacia el Elíseo

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Macron, antes de hablar a sus seguidores. / AFP | Vídeo: Atlas

  • Después de sus respectivas derrrotas, los líderes de los partidos tradicionales piden el voto para el centrista para evitar que Le Pen sea presidenta de Francia

El centrista Emmanuel Macron (En Marcha) y la líder de extrema derecha Marine Le Pen (Frente Nacional) encabezan las votaciones de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Francia. Según los datos finales proporcionados por el Ministerio del Interior, Macron ganó con un 24,01%. A continuación, se situó Le Pen con 21,3%%, quien será su rival en la segunda vuelta. Por detrás, quedaron François Fillon (Los Republicanos) con un 20,01%, Jean-Luc Mélenchon (Francia Insumisa) con un 19,58% y Benoît Hamon (Partido Socialista), que ni siquiera ha alcanzado los dobles dígitos, con un 6,36%.

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Macron, quien puede ser el presidente más joven de la V República a sus 39 años, obtuvo 8,56 millones de votos, frente a los 7,67 millones de Le Pen, que logró el récord de un candidato ultraderechista en la historia de Francia.

Los resultados apuntaron de manera directa a los partidos tradicionales, ya que no habrá un candidato socialista o uno republicano en la ronda decisiva por la presidencia -por primera vez en la historia de las elecciones francesas-. «Hoy cerramos claramente una página de la vida política francesa», aseguró Macron. «Los franceses han expresado su deseo de renovación», añadió quien se presentaba por primera vez a unas elecciones y era el más joven de los aspirantes (39 años).

«No olvidéis estos meses durante los que habéis podido cambiar el rumbo de este país. En un año hemos cambiado la cara de la política francesa. En la segunda ronda llevaré la voz y la esperanza de lo que queremos para nuestro país y para Europa», dijo después en la sede de En Marcha. «He oído dudas, iras, pero también la voluntad del pueblo francés para cambiar y dejar de lado a los dos partidos que han dirigido durante los últimos 33 años», indicó. «El reto no es votar contra nadie, sino romper hasta el final con un sistema incapaz de resolver nuestros problemas desde hace 30 años», alertó. «Nuestro país atraviesa un momento inédito marcado por el terrorismo, el déficit, el sufrimiento social y ecológico, y ha respondido votando masivamente y ha decidido situarme en cabeza de la primera vuelta», reivindicó.

Se presentó como «el presidente de los patriotas frente a la amenaza de los nacionalismos, un presidente que protege, que transforma y que contruye, un presidente que ayude a los más frágiles». «Un presidente que permite a quienes quieren trabajar, innovar y emprender hacerlo de la mejor manera posible», añadió en referencia al programa que le ha llevado a la segunda ronda. Ante los vítores de sus seguidores, Macron resumió sus intenciones si llegara a la presidencia: «Liberar el trabajo, refundar la escuela y relanzar la construcción europea».

La candidata del Frente Nacional repitió el hito de su padre 15 años antes y será el adversario de Macron por la presidencia de la república. «El sistema intentó por todos los medios ahogar el debate. Ahora tendrá lugar. El gran reto es la globalización salvaje», reclamó Le Pen, quien aspira a ser la primera presidenta de Francia. «Yo soy la candidata del pueblo. Lanzo un llamamiento a todos los patriotas vengan de donde vengan», afirmó la política que esgrime la lucha contra la emigración como uno de sus puntos fuertes. «No es con el heredero de François Hollande con quien llegará la alternancia», avisó, en alusión a su rival Macron, quien fue ministro con el presidente saliente.

Le Pen argumentó durante la campaña sus intenciones con un programa muy conservador para el país, con la salida del euro y de la Unión Europea como puntos fuertes. Es es uno de los principales puntos opuestos de los dos candidatos que aspirarán a la presidencia para los próximos cinco años y por ello Macron recibió el apoyo de Alemania y de los partidos conservador y socialista.

Los dos ganadores disponen ahora de dos semanas (se votará el 7 de mayo) para convencer a los 47 millones de electores de que son la mejor opción para dirigir el país. Dos sondeos efectuados este domingo por la noche dan como ganador por abrumadora mayoría a Macron para la segunda ronda. Uno le otorga el 62% de los votos contra el 38% deLe Pen. Otro, el 64% contra el 36% de la líder del Frente Nacional.

Los perdedores

El mayor de los derrotados por las presidenciales fue el Partido Socialista, que no alcanzó ni siquiera un 7% de los votos. «Este fracaso me duele profundamente. Entiendo los votos expresados al Partido Socialista. No sólo es una derrota electoral, es una derrota moral para la izquierda. Basta con esta locura destructora», reconoció Benoît Hamon a primera hora de la noche y pidió el voto para Emmanuel Macron. «Distingo entre un adversario político (Macron) y una enemiga de la República (Le Pen). El momento es serio», añadió el primero de los políticos en salir a hablar en público.

Tampoco gustaron los resultados a 'Los Republicanos'. «Ha sido mi responsabilidad. Este fracaso es el mío. No os perdáis, manteneos unidos», reconoció Fillon. «La extrema derecha es reconocida por la violencia. A este caos habría que unir el caos europeo. El extremismo solo puede traernos desgracia y división. No hay otra elección que votar contra el Frente Nacional. Votaré pues a favor de Macron. Pensad en lo que es mejor para vuestro país y para vuestros hijos», añadió el líder conservador en referencia a la segunda vuelta. «Es una inmensa decepción, no pudimos abordar en la campaña las dificultades de los franceses ni el balance del [presidente] François Hollande, ni los proyectos», lamentó Bruno Retailleau, encargado de la coordinación de la campaña de Fillon.

Camino al Elíseo

Las palabras de apoyo de socialistas y conservadores permiten pensar que el camino de Macron hacia el Elíseo está garantizado. Además, la presión de los europeístas ante Le Pen le facilitarían el acceso a la presidencia. Alemania, voz cantante de la Unión Europea, se declaró "feliz" con el resultado. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, felicitó a Macron "por su resultado en la primera vuelta" y le deseó "ánimo para lo que sigue" en un tuit. Otros dirigentes europeos también acogieron complacidos el resultado de Macron, después de que varios funcionarios de Bruselas hubieran expresado en privado sus preocupaciones por Le Pen, euroescéptica y defensora de una línea dura contra la inmigración. «Ver banderas de #Francia y de la UE celebrando el resultado de Emmanuel Macron es la esperanza y el futuro de nuestra generación», tuiteó la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, exministra italiana de Relaciones Exteriores. De ahí que se viviera un clima de euforia entre los seguidores de En marcha.

Desde la extrema izquierda tampoco se recibieron los resultados con satisfacción. «No son los que esperábamos», reconoció el líder de Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon. Además, aseguró que no pedirá el voto para ningún candidato en la siguiente vuelta y que consultará con sus bases sobre el futuro de la formación.

Por su parte, François Hollande, todavía presidente de la república francesa, felicitó al que fue su ministro de Economía entre 2014 y 2016 por haber superado la primera vuelta. El político renunció a optar a la reelección, hundido en los sondeos, una decisión inédita desde 1958.

La participación

Pese a la amenaza de atentados yihadistas que planeaba sobre estos comicios, los franceses no se dejaron amedrentar y acudieron a las urnas. La participación se situó en el 78,69%, una de las más altas de los últimos 40 años. En 2012, un 79,48% de los electores acudieron a votar en la primera vuelta, mientras que en la segunda ronda la cifra subió ligeramente, hasta el 80,35%. Sin embargo, ninguna de estas dos citas alcanzó las tasas registradas en los comicios del año 2007, cuando un 83,77 y un 83,97%de los votantes acudió a las urnas en primera y segunda vuelta, respectivamente.

La votación de ayer, que por primera vez se realizó en estado de emergencia, tuvo lugar bajo una estrecha vigilancia policial en un contexto de amenaza terrorista, sobre todo tras el último ataque en los Campos Elíseos, que costó la vida a un policía. En total, 50.000 gendarmes y 7.000 militares se desplegaron en todo el territorio para garantizar la seguridad de los votantes.

Estos comicios eran considerados como los más imprevisibles de la historia reciente de Francia, con una carrera extremadamente ajustada entre cuatro de los once candidatos y un alto nivel de indecisión de los votantes.

Los candidatos

Marine Le Pen, líder del Frente Nacional (FN), de 48 años, logró beneficiarse de la ola populista que propulsó la inesperada victoria de Donald Trump en Estados Unidos y el voto a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Con un programa centrado en el «patriotismo» y la «preferencia nacional», Le Pen defiende la salida del euro y de la Unión Europea, una promesa que de cumplirse podría propinar un golpe fatal para un bloque ya debilitado por el 'Brexit'.

En cambio, Emmanuel Macron, exministro de Economía del presidente François Hollande (2014-2016) ha hecho campaña con un programa abiertamente europeísta y liberal que podría reactivar el motor europeo. El exbanquero, que era prácticamente un desconocido hace apenas tres años y que nunca se ha sometido al sufragio universal, podría convertirse con 39 años en el presidente más joven de la historia de Francia.

Problemas judiciales

Esta campaña atípica estuvo marcada por los enredos judiciales de varios candidatos, lo que relegó a segundo plano el debate de los temas de fondo, principalmente económicos, en un país con una tasa de desempleo que ronda el 10 %.

El conservador François Fillon perdió su condición de favorito después de que la prensa revelara que su esposa, Penelope, y dos de sus cinco hijos se beneficiaron de empleos públicos presuntamente ficticios por los que cobraron cientos de miles de euros. Imputado por desvío de fondos públicos y apropiación indebida de bienes sociales, Fillon, que clama su inocencia, se aferró a su candidatura pese a múltiples deserciones en su entorno.

Marine Le Pen es también objeto de una investigación por empleos presuntamente ficticios en el Parlamento Europeo, en donde ocupa un escaño de eurodiputada, y sobre presuntas irregularidades en el financiamiento de campañas pasadas. Sin embargo, a diferencia de Fillon, se niega a ser interrogada por la justicia, invocando su inmunidad.