Móviles sin control entre los menores

Móviles sin control entre los menores

Extremadura es la tercera comunidad donde el móvil tiene más implantación entre los menores, el 75% entre los niños y niñas de diez a quince años, lo que tiene en alerta a padres, pedagogos y centros educativos

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Los niños españoles suelen tener su primer teléfono antes que cualquier niño europeo. Y dentro del país, Extremadura es la tercera comunidad en términos relativos donde más menores hay con acceso a un móvil propio. El Instituto Nacional de Estadística (INE) habla de que el 75% de las personas de entre diez y quince años dispone de uno.

Esto significa que cada vez que se cruza con un grupo de niños o niñas de esta franja de edad, tres de cada cuatro tienen su propio número de teléfono, y a partir de ahí posibilidades infinitas de abrirse cuentas y perfiles en redes sociales y aplicaciones, en definitiva, de conectar con cualquier adulto del planeta. Por recordar la franja de edad a la que se refería la encuesta, esta empieza en los diez años, en quinto de Primaria, cuando ya casi uno de cada tres españoles (29,7%) tiene móvil.

El dispositivo, como casi todo en la vida, tiene sus cosas buenas y malas. Permite contactar con las personas y es una fuente inagotable de conocimiento y entretenimiento. Por otro lado, entraña riesgos de todo tipo. Hace justo un año la Policía Nacional detuvo en Badajoz a tres menores de entre 14 y 16 años por compartir fotografías de una de sus compañeras de instituto, una niña de 14 años que posaba desnuda. No fue el primer caso ni será el último, según el Grupo de Delincuencia Económica y Tecnológica de la Jefatura Superior de Extremadura, donde también están acostumbrados a tratar casos de acoso en forma de burlas, humillaciones, insultos o la difusión de mentiras y rumores.

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María Eugenia Soto, de Badajoz, es madre de una niña que en este 2018 cumplirá los diez años. «Mi hija empezó a pedir el móvil con ocho años, cuando hizo la comunión el año pasado. Era muy insistente y tuve que advertir que a nadie de la familia se le ocurriera regalarle un móvil. Va a cuarto de Primaria y en su clase son varias las compañeras que tienen uno. Ella lo sigue pidiendo a diario». La madre cree que podrá contenerse ante el deseo de su hija hasta los doce años, calcula. Dice que es a esa es la edad cuando ha leído que puede ser razonable que tenga su propio móvil. Pero no termina de verlo claro. No considera que niñas y niños con doce años tengan madurez suficiente para procesar la información a la que se accede desde un teléfono.

«Un móvil en manos de una niña me parece un peligro debido a las redes sociales. Yo no tengo tiempo de llevar un control exhaustivo sobre el móvil de mi hija porque ya me cuesta controlar los vídeos que ve en 'youtube'», dice esta madre extremeña acostumbrada a prestarle el móvil a su hija cuando tiene que intercambiar información vía 'guasap' sobre trabajos de clase con sus compañeras. María Eugenia pensaba que la edad mínima para crear un perfil en redes sociales eran 18 años y se sorprende cuando se entera de que basta tener 14.

En realidad, según explica José Antonio Casas Falcón, abogado pacense y padre de dos menores, «aunque el Reglamento Europeo establece que la edad mínima para tener una cuenta de redes sociales son los 16 años, está permitido que los Estados miembros establezcan cualquier límite de edad a partir de los 13. Pero en el caso de España, la Ley de protección de datos de carácter personal pone el límite en los 14 años. Por lo tanto, los menores de esta edad solo podrán tener cuenta en redes sociales cuando sus padres o tutores lo consientan expresamente».

«La ley va siempre por detrás de la tecnología y hoy día es muy fácil falsear un perfil en redes sociales»

«La ley va siempre por detrás de la tecnología y hoy día es muy fácil falsear un perfil en redes sociales» José Antonio Casas (abogado)

No obstante, este experto en leyes ya aclara que falsear un perfil en Internet es muy fácil. «La Ley va siempre por detrás de la tecnología y en este caso más, lo que implica que los mecanismos de control suelen fallar», señala Casas.

Riesgos y oportunidades

El pedagogo Carlos Pajuelo, que publica artículos en HOY.es a través de su blog 'Escuela de Padres', es tajante: «El móvil es una herramienta de comunicación fabulosa pero poner en manos de niños de 10, 11, 12 años un aparato que se conecta a cualquier parte del mundo, a cualquier persona, a cualquier información, creo que es un error», afirmaba en su último 'post' del 28 de febrero, cuando se conocieron nuevos datos sobre el uso de los móviles por parte de menores de edad.

Acababa de publicarse 'Entre selfies y whatsapps', libro que realiza un diagnóstico actual sobre la seguridad de menores en Internet. Revela, entre otras cuestiones, que los niños españoles tienen su primer móvil a los ocho años, cuando hace apenas seis no accedían a su primer terminal hasta cumplir los once.

Debido a este nuevo escenario, Maialen Garmendia, una de las coautoras del libro, considera que actualmente hay mayor concienciación sobre los riesgos 'on-line'. «Si hay más uso, es evidente que hay más exposición a los riesgos, pero lo cierto es que el porcentaje de quienes sufren daños es menor», afirma.

Una muestra de ello es que, pese a que el 'bullying' (acoso) es el riesgo más lesivo para niños y jóvenes, «es más frecuente en el cara a cara que de manera 'on-line', por lo que no debemos culpar a la tecnología», señaló esta experta tras la presentación del libro. Los autores, no obstante, consideran que, más allá de los riesgos, deben analizarse las oportunidades. Así, destacan que para los menores el teléfono móvil les permite estar más conectado, tanto con sus amigos (55%) como con su familia (25%). Además, uno de cada cuatro niños siente que está más seguro cuando lleva su 'smartphone'.

El informe también señala que los padres tienden a supervisar lo que hacen sus hijos con el 'smartphone', pero se encuentran en la encrucijada de proteger a sus hijos o respetar su intimidad.

«No es un juguete»

El pedagogo extremeño Carlos Pajuelo cree que la edad a partir de la cual un móvil ya no sería desaconsejable son los 14 años. Mientras, cree que los niños no deben ver este aparato como un juguete. Y en caso de tener que utilizar un móvil, deben de hacerlo bajo la supervisión de un adulto. «Este tiene que saber qué, cuándo, con quién, para qué». Además, debe haber unas normas de uso claras y un tiempo limitado, el justo para realizar la acción. «El móvil no es un mata aburrimiento, ni un controlador de niños, tiene que tener una utilidad clara. El móvil nos come a todos, a mí también y tengo ya unos años y, se supone que, un conocimiento. Dentro de las normas recuerda que no deben subir fotos, que no se habla mal de nadie por teléfono y que todo lo que hacen en un móvil deja huella, su huella», señala Pajuelo.

«Un niño con menos de 14 años no debería tener un móvil con acceso a Internet. Si lo necesitara, que use el de su padre o su madre»

«Un niño con menos de 14 años no debería tener un móvil con acceso a Internet. Si lo necesitara, que use el de su padre o su madre» Carlos Pajuelo (pedagogo)

Otro conflicto relacionado con los móviles y los menores llega en los centros educativos. En Extremadura se rigen por una instrucción de 2006 que recoge recomendaciones, pero deja la decisión de la prohibición o no de móviles a los reglamentos de organización y funcionamiento (ROF) de cada centro.

Aún así, la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura celebra periódicamente unas jornadas bajo el título 'Conectado y seguro' para actualizar algunas cuestiones relacionadas con el uso de tecnologías de la información y la comunicación (TIC). El último artículo sobre el uso del móvil en las aulas invita a aprovechar su potencial como herramienta pedagógica partiendo de la premisa de que es un potente ordenador conectado a Internet, motivador y ubicuo.

«Lo que parece más que probado es la potencialidad educativa de estas herramientas, útiles no ya para la comunicación, sino para la búsqueda y clasificación de información, realización de cálculos y mediciones, creación de materiales multimedia. De manera que no podemos hablar de formar la competencia digital de nuestros alumnos sin atender al uso de este tipo de tecnología», afirman desde Emtic, la página de Internet de la Junta de Extremadura donde se abordan asuntos sobre educación, metodología, tecnología, innovación, y conocimiento que sirven de directrices a los centros.

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En ese mismo artículo, lógicamente, también son partidarios de regular su uso y sugiere que en este punto los propios alumnos ayuden a elaborar decálogos para saber cómo usarlos tanto en el centro como en el aula. Abre la posibilidad, a modo de ejemplo, a dejarlos boca abajo en la mesa, depositarlos en una caja y usarlos solo en el momento que sea necesario, dejarlos en el aula durante el recreo...

De momento, la situación que predomina en los centros educativos de la región es la prohibición, regla que se aplica de una manera laxa y solo en casos muy puntuales su uso en el aula como herramienta pedagógica.

Isidro Palacios, director del instituto Domingo Cáceres, en la capital pacense, reconoce que muchos estudiantes entran a clase con su propio móvil, no hay más que observar el bolsillo trasero del pantalón. «Está prohibido en nuestro reglamento debido a que es un dispositivo que puede grabar imágenes dentro del centro y se puede hacer un mal uso. Sabemos que hay gente que lo trae, pero nosotros no podemos registrar a los alumnos. Cuando lo detectamos, bien porque suena o porque se ve que están usándolo, entonces se lo retenemos y le decimos al padre o la madre que venga a recoger el móvil», explica.

Según cuenta, la actitud de los padres es permisiva hacia el uso del móvil. «Lo habitual es explicar que su hijo lo lleva por si tiene que llamarlos por alguna urgencia. Nosotros les decimos que en ese caso siempre tienen a disposición un teléfono público del centro».

No obstante, reconoce que cada año que pasa la situación es distinta. Ahora, por ejemplo, hay un grupo de alumnos que son los más pequeños y vive en las afueras de Badajoz y se les ha permitido traer móvil, pero lo dejan en la jefatura de estudios al llegar.

 «Los padres van a ser responsables de los actos de sus hijos menores»

«Los padres van a ser responsables de los actos de sus hijos menores» Purificación Díez (oficial de Policía)

Según este docente, cada vez hay más móviles no solo en institutos como el que él dirige sino también en colegios. Aunque reconoce que puede tener ventajas pedagógicas, ve un problema en el mal uso, algo que ha comprobado ya cuando este curso unos alumnos, cuenta, 'hackearon' el móvil de una compañera y enviaron mensajes ofensivos en su nombre a otras personas. «Ocurrió por la tarde fuera del centro, pero los padres vinieron aquí porque eran alumnos. No nos quisimos poner de lado, pero al final vimos que era un tema de redes sociales y tenía que resolverlo la Policía».

Este no es el único episodio de este tipo en los centros escolares de la región. Por este motivo, hay un grupo de policías nacionales que acuden a colegios e institutos a informar tanto a alumnos como a padres sobre riesgos que acechan. Abordan desde drogas o acoso a las amenazas de Internet, las cuales llega cada vez a más niños de menos edad, confirma la oficial de Policía Nacional Purificación Díez Hidalgo. «El problema no suele ser el móvil sino la conexión a Internet, nos sorprende además la cantidad de horas que pasan conectados».

Ella es una de las ponentes de estas charlas enmarcadas en el 'Plan director para la convivencia y mejora de los centros educativos y sus entornos' y otra cuestión que le sorprende es que los padres y madres apenas acuden a estas charlas, lo que impide atajar muchos de los problemas que surgen cuando los teléfonos móviles caen en manos de sus hijos menores de edad.

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