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Cinco centros educativos de la región cuentan con un enfermero

Imagen de archivo de un desayuno saludable en un colegio de la región. :: hoy
Imagen de archivo de un desayuno saludable en un colegio de la región. :: hoy
  • Educación asegura que son los casos en los que se ha constatado que hay alumnos con patologías severas que requieren a este profesional

Desde el pasado 13 de septiembre, el primer día de curso, se han incorporado cinco enfermeros, procedentes del SES, en otros tantos centros educativos de la región.

Según los datos facilitados por la Consejería de Educación y Empleo, son el instituto El Pomar (Jerez de los Caballeros), el colegio Nuestra Señora de las Flores (Bodonal de la Sierra), el colegio Virgen de la Luz (Cheles), el instituto de Llerena y el colegio Trajano (Mérida) los que cuentan este curso con un enfermero. «Porque son los centros educativos en los que, teniendo en cuenta que debe ser alumnado con patologías severas, se ha verificado que efectivamente sí deben contar con este personal en las aulas», argumentan fuentes de Educación, que no detallan sin embargo cuántos son los centros que han demandando contar con un enfermero.

En cualquier caso, son los mismos que había el curso anterior, a excepción del colegio Trajano, que se ha incorporado como novedad. La diferencia está en la estabilidad que se confiere a los enfermeros contratados para desarrollar su trabajo en los centros educativos.

Una estabilidad que se produce gracias al convenio de colaboración, que ha entrado en vigor este curso, entre las consejerías de Sanidad y Educación, que permite que el Servicio Extremeño de Salud (SES) asigne personal de Enfermería a los centros educativos que lo requieran con el fin de atender sanitariamente al alumnado con necesidades específicas de apoyo.

Esta cobertura para patologías severas y de difícil control, como asma, diabetes, procesos epilépticos o alergias, asegura jurídicamente las contrataciones de los profesionales y, por tanto, da mayor estabilidad a este servicio durante todo el curso escolar, según explicó la consejera Esther Gutiérrez en la presentación del protocolo, junto con el responsable de la sanidad extremeña, José María Vergeles.

Hasta ahora, la Consejería de Educación y Empleo venía contratando temporalmente a personal de Enfermería que cubría necesidades puntuales. Sin embargo, esta modalidad contractual presentaba dificultades para una prestación sanitaria durante todo el curso escolar.

Este obstáculo se suple con la colaboración entre las dos consejerías de la Junta. Porque es el SES el que asume directamente la prestación de este servicio con sus recursos de personal estatutario temporal, de carácter eventual, y todas las garantías jurídicas, para mantener al alumnado que lo precise una atención y cuidados sanitarios eficientes y sin interrupción durante todo el curso escolar.

De hecho, este protocolo pretende ser «el germen de la enfermería escolar en Extremadura en cuanto lo permita la disponibilidad presupuestaria de la región», en palabras de José María Vergeles.

Se atendería así a una vieja reclamación de la profesión. El Consejo General de Enfermería insiste en la importancia de contar con un profesional formado en primeros auxilios, que cuide la salud de los alumnos y conozca sus historiales médicos y sus necesidades para actuar ante cualquier eventualidad. Además, asegura la organización colegial, la presencia de enfermeras en los colegios permitiría incentivar y reforzar la educación para la salud impartida a los profesionales que atienden a los niños.

«Por eso el protocolo firmado entre las consejerías de Sanidad y Educación es insuficiente», afirma Damián Cumbres, coordinador autonómico de sindicato de Enfermería Satse, que forma junto con la centrada docente ANPE la Federación de Sindicatos de Educación y Sanidad (FSES).

Una ayuda a los docentes

A juicio de esta organización, como detalla Cumbres, no solo es preciso que en la escuela extremeña haya profesionales sanitarios para atender los problemas de salud graves que puedan padecer algunos escolares, sino también para llevar a cabo amplios programas de salud que abarquen el aumento del consumo de algunas drogas, el incremento de la obesidad infantil y el aumento de los embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual en la población juvenil e infantil, sin olvidar los accidentes en los centros escolares (heridas, hemorragias, quemaduras, atragantamientos, etcétera).

Tanto Satse como ANPE destacan que los docentes, a pesar de la labor que realizan para evitar hábitos insanos y auxiliar a su alumnado, «muestran su inquietud al sentirse responsabilizados de realizar acciones de marcado carácter sanitario, que no les competen, pero sin las cuales sería inviable la integración de niños enfermos en el ámbito escolar». Por eso las centrales mantienen la conveniencia de que la escuela extremeña cuente con profesionales de la Enfermería que descarguen a los docentes de tareas que no les corresponden por su formación.

Más allá de la atención sanitaria a los alumnos con patologías graves, también UGT se muestra partidario de que el protocolo puesto en marcha entre las consejerías de Educación y Sanidad sea más amplio para posibilitar que la mayor parte de centros docentes cuenten con profesionales de la Enfermería. «Al menos en aquellos que haya un número de alumnos notable para que estos profesionales puedan desarrollar completos programas de hábitos saludables y prevención durante todo el curso; tenemos que tener claro que esto es invertir en el futuro», resume Felipe Bachiller.