Hoy

Un clarinete extremeño en Macao

La Orquesta de Macao está formada por 60 miembros de cuatro continentes. :: macao orchestra.
La Orquesta de Macao está formada por 60 miembros de cuatro continentes. :: macao orchestra.
  • El cacereño Juan Luis Puelles es miembro de la multicultural orquesta china

Tras tocar para la Orquesta Sinfónica de Londres, las filarmónicas de Hong Kong y Malasia y estar dos años en el Teatro Real con la Orquesta Sinfónica de Madrid, Juan Luis Puelles Barrantes (Cáceres, 1985) recaló en la región china de Macao con un clarinete debajo del brazo. Cuenta como anécdota que Plácido Domingo se sorprendió al encontrar a un extremeño en esta heterogénea orquesta formada por sesenta músicos procedentes de Asia, Europa, Norteamérica y Australia.

Su jornada laboral empieza a las diez de la mañana, pero este cacereño suele estar una hora antes para calentar y probar cañas para su instrumento. Tiene un descanso para comer y sale alrededor de las cuatro y media. «Esta profesión es como la de un deportista de élite, necesitas practicar cada día y comer y descansar bien ayuda a estar en forma. Tienes que cuidarte porque es fácil lesionarse muscularmente, o en algunos casos hasta psicológicamente», explica. Los fines de semana tiene concierto por la tarde-noche. «Este trabajo tiene ese pequeño inconveniente, trabajas cuando los demás están de vacaciones. El año pasado, por ejemplo, tuve una gira en nochevieja y año nuevo», admite.

El músico reside desde febrero de 2015 en esta región administrativa especial conocida como el Montecarlo asiático. La excolonia portuguesa se ha convertido en una de las ciudades más ricas del mundo. «La Orquesta de Macao pertenece al gobierno y no quieren que se nos relacione con la industria del juego, somos una orquesta para el pueblo. Por eso alguno de nuestros conciertos son pedagógicos para niños o a veces vamos en pequeños grupos a tocar en hospitales, nunca actuamos con nada que tenga que ver con los casinos», explica.

Para este músico una de las mejores cosas de su trabajo es la posibilidad de viajar. La experiencia más importante fue la gira que hizo en París y Londres con la London Symphony. Con la orquesta de Macao ha estado de gira europea por Budapest, Zurich, varias ciudades austríacas y más recientemente en Japón. «El gobierno utiliza la orquesta para promocionar la imagen de la ciudad. Es una forma de decirle a otros países que ellos se preocupan por sus ciudadanos teniendo una orquesta que ofrece buenos conciertos».

Sin entrar en detalles económicos, cree que su nómina puede ser algo más del doble que el de un clarinetista de la Orquesta de Extremadura, aunque el nivel de vida allí no tiene nada que ver con el de Cáceres o Badajoz. «Por ejemplo, aquí no hay jubilación, por lo que me toca a mí organizarme. También hay que tener en cuenta que pago de alquiler unos mil euros. Ver un Ferrari en la calle es de lo más normal, pero aunque hay chinos con muchísimo dinero, yo no estoy entre ellos» (ríe).

Recuerda que la adaptación a Asia no fue fácil, pero la ciudad mantiene zonas que le recuerdan a Lisboa y esto le hace sentir como en casa. «Las lenguas oficiales siguen siendo el chino cantonés y el portugués, por lo que mi contrato, por ejemplo, está en portugués. El idioma en mi trabajo es el inglés, en cantonés sólo sé decir palabras de uso diario por si tengo que coger un taxi o algo así. Aunque cada vez tengo más ganas de aprender, porque se ponen muy contentos de ver que estás tratando de decir algo en chino», señala. Juan Luis vive con su novia, que procede de Jerez de la Frontera y es ingeniera, aunque reconoce que está siendo imposible para ella encontrar trabajo porque obtener un visado es muy difícil.

Badajoz y San Sebastián

El cacereño empezó con la música a los diez años como actividad extraescolar en el Conservatorio Hermanos Berzosa. Mientras terminaba el grado medio empezó a estudiar percusión, y fue en esta época cuando ganó la audición de clarinete de la Banda Municipal de Música de Badajoz, un impulso importante para saber que valía para esto. «Iba a trabajar un par de días a la semana, ganaba mi pequeña nómina y eso me dio alas para empezar las clases con profesores de fuera de Extremadura», recuerda. Consiguió una plaza para estudiar el grado superior en la capital pacense, pero su ilusión era marcharse a San Sebastián, donde reconoce que recibió una educación privilegiada. Tras un año en Berlín, donde tuvo la oportunidad de tocar en orquestas jóvenes, se mudó a Madrid, donde trabajó con la Orquesta Sinfónica con pequeños contratos temporales. «Fue una época fantástica, es la orquesta estable más antigua de España y para mí fue un aprendizaje inolvidable, era la primera vez tocando con una orquesta profesional y recuerdo que había meses que sólo tenía un día libre».

Pero al tratarse de un contrato temporal tenía que ganar la plaza el día del concurso, donde el aspirante se lo juega todo detrás de un telón para un tribunal que escucha a cerca de cien personas en un día. Aunque llevaba trabajando con ellos dos años y medio no pasó la primera ronda. «En España llevamos saliendo sólo de mi especialidad una media de 300 titulados por año y plazas de orquesta para clarinetistas creo que han salido tres en los últimos cinco. Son las reglas y hay que estar bien mentalmente para poder jugar», reconoce. Después de esta audición decidió que ya estaba listo para más. «La siguiente audición que hice fue para la plaza que tengo, ese día fui el que más gustó al tribunal. Y así es como acaba un mangurrino en Macao».

El clarinetista señala que de su generación de grado medio de Cáceres, un porcentaje muy alto se gana la vida con la música de manera profesional en España y en el extranjero, ya sea en orquestas o como profesores de conservatorio y escuelas.