Hoy

La axila de Anna Gabriel

La diputada de la CUP Anna Gabriel, en una sesión del Parlament. :: hoy
La diputada de la CUP Anna Gabriel, en una sesión del Parlament. :: hoy
  • Las camisetas con mensaje huelen mal a media mañana

La diputada de la CUP, Anna Gabriel, muy catalana, muy independentista, muy feminista y muy natural, ha sido pillada por las cámaras realizando un gesto que, más o menos, casi todos hemos realizado alguna vez, pero como a nosotros nadie nos graba, no tenemos problema. Ella, Anna, sí es un personaje público de moda y las cámaras están pendientes de cada uno de sus movimientos, así que cuando la señora Gabriel se pasó la mano por su axila y se la olió para comprobar si el desodorante la había abandonado, inmediatamente fue grabada, en un minuto estaba en todos los digitales, en media hora era trending topic y enseguida empezaron a cebarse con ella, con su sobaco, su olor y su desodorante. Y no es eso.

Anna Gabriel debe de haber aprendido a tener espaldas muy anchas porque, desde que es cabeza visible de la CUP, sus gestos, sus prendas y su peinado son analizados como si ella fuera la marmota Phil de Punxsutawney (Pensilvania) prediciendo la primavera con su sombra. Como la otra tarde se tocó la axila y se la olió, inmediatamente se ha dictaminado de manera categórica sobre su limpieza. Y ya digo, no es eso.

El único error de Anna Gabriel es haber realizado ese gesto en público, lo demás es normal en alguien que utiliza camisetas con mensaje. Cualquier madre española sabe lo que significa que sus hijos vistan camisetas baratas con dibujos o leyendas impactantes. Eso quiere decir, sencillamente, que, a las dos horas de ponérselas, sus sobacos olerán por mucho que los hijos se duchen y se unten o rocíen con desodorantes infalibles. Contra los tejidos de esas camisetas no hay nada infalible.

El día de autos, Anna Gabriel llevaba una camiseta morada con la leyenda: 'La revolució serà feministe o no serà'. En otras ocasiones, la he visto con camisetas de múltiples colores, pero siempre son de tejidos baratos con estampados reivindicativos encargados para la ocasión. Unas veces pone: 'El meu cos jo decideix'. Otras veces, la camiseta grita: 'Cuando una mujer avanza, ningún hombre retrocede'. Y, en general, se pueden leer en ellas diferentes mensajes y consignas como: 'Antifeixistes... Governem-nos... Erresitentzia feminista'.

Pero no voy a hablar de esos mensajes, sino de esas camisetas que huelen a media mañana. Y no lo digo por meterme con Anna Gabriel, sino por meterme con mi hijo, otro radical, aunque en su caso no pase del radicalismo musical, que lleva camisetas con mensajes ad hoc tan edificantes como: 'Tostada de sesos humanos'. Pues bien, a mi hijo y a sus amigos les pasa como a la señora Gabriel: por mucho que se duchen y desodoricen, a media mañana sus camisetas empiezan a oler.

Suelen ser los tertulianos y comentaristas varones quienes más se meten con la axila de Anna Gabriel, los mismos que dicen que lleva peinado de Click de Famóbil, como si la buena muchacha no pudiera hacer lo que le viniera en gana. Sin embargo, no he visto a tantas mujeres criticándola por una sencilla razón: cualquier madre española sabe que las camisetas con mensaje huelen en cuanto sudas una pizca.

Anna Gabriel, mi hijo y el universo joven e inconformista son la generación más limpia de la historia de España. Parece como si se hubieran criado debajo de una ducha y se pasan horas cada mañana jabonándose, enjuagándose y desodorándose. El problema son las camisetas con mensaje y sus tejidos baratos y olorosos.

¿Ven?, en ese punto también estamos ante una generación deseheredada: son los jóvenes mejor preparados de la historia de España y los más limpios, pero no tienen suerte: ni encuentran trabajo en España ni encuentran prendas inodoras.