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Josefa alcanza los 110 años añorando su pueblo

Josefa, con dos de sus biznietos, el verano pasado. :: HOY
Josefa, con dos de sus biznietos, el verano pasado. :: HOY
  • Esta vecina de Burguillos del Cerro tiene 24 biznietos y seis tataranietos que le harán hoy un homenaje en Madrid

Nacer en 1906 y celebrar hoy el cumpleaños está al alcance de pocas personas. Josefa Santos González, de Burguillos del Cerro (Badajoz), recibirá hoy en la residencia de Madrid donde se encuentra a gran parte de una familia de la que pocos pueden presumir: cinco hijos, 15 nietos, 24 biznietos y seis tataranietos, muchos de los cuales estarán hoy presentes cuando Josefa sople las velas.

Josefa se casó a los 27 años con Ramón y durante un tiempo ambos regentaron una taberna a la que los vecinos llamaban 'La Albuera', conocida por los vasos de vino tan grandes que servían. Después vivieron dedicados al trabajo en un olivar en el campo para sacar adelante a sus cinco hijos: Rafaela, Luisa, José, Isabel y Luis.

Según cuenta su nieta Isabel Álvarez, todos ellos tuvieron que emigrar en busca de trabajo y mejor fortuna. Unos recalaron en Badajoz, otros en Madrid y también en Alemania. «Fue una gran tristeza para esta mujer que poco a poco veía cómo sus hijos se iban marchando, pero que ella llevó con gran entereza y resignación», dice, esta familiar directa que cada vez que regresa a Burguillos rescata un pedazo más de la historia de su abuela centenaria. «Las relaciones con sus vecinos y amigos debieron de ser inmejorables. A día de hoy, cada vez que voy a Burguillos, los mayores del lugar nos paran para preguntarnos por ella, se alegran muchísimo de que todavía este viva y vuelven a repetirme: '¡Cuánto ha trabajado esa mujer!' '¡Qué buena ha sido con todo el mundo!'».

Según cuenta, por donde ha pasado ha dejado su huella. «Es especial y la gente le coge cariño. Tiene una mirada, que por muchas penas y problemas que tengas, te inspiran paz y tranquilidad. Y la verdad es que no me lo puedo explicar, porque una mujer que ha dejado en el camino a su marido, a tres de sus hijos, yernos, un biznieto y tantos allegados a ella su corazón debe estar destrozado por el sufrimiento, pero sus ojos solo trasmiten amor y serenidad».

En la actualidad vive en Madrid porque gran parte de su familia reside en esta ciudad. A día de hoy Josefa Santos no solo es capaz de mantener una conversación fluida, en la que su tema de conversación favorito, según sus familiares, es su vida en Burguillos del Cerro, sino que ha dejado asombrados a los médicos en varias ocasiones.

«Con 102 años se rompió la cadera. Todos temíamos por su vida, pero se recuperó perfectamente. Hace unos tres meses, el fémur se le rompió a la altura de la operación de cadera. Los médicos pensaban que no superaría la operación pero era obligatorio realizarla. Al final, de nuevo nos sorprendió a todos desafiando a la naturaleza. Se ha recuperado fantásticamente, y aunque las piernas no le responden, su cabeza sigue estando en su sitio».