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Un bisabuelo de récord

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Francisco Núñez Olivera:: / J.V. ARNELAS

  • Un vecino de Bienvenida de 111 años está a 454 días del hombre vivo de más edad en el mundo

En un salón-cocina de la última casa de la calle Santa Ana de Bienvenida (2.300 habitantes, provincia de Badajoz) resiste a finales de mayo, sentado ante la tele encendida y arropado con una bata y una gorra de pana, Francisco Núñez Olivera. Es viudo desde 1988 y lo cuidan sus dos hijas, María Antonia, que tiene 80 años y vive con él, y Milagros, de 77 y que acaba de llegar desde cinco casas más arriba a echar una mano.

Las dos están en plena forma y son conscientes de que tienen en casa a la persona más famosa del pueblo, su padre, quien hace poco ha iniciado sin pretenderlo el camino hacia una fama que puede convertirse en internacional. «Vi hace poco en la tele que había muerto un señor de Japón que era el más viejo del mundo a los 112 años y me dije que mi padre no andaba muy lejos», explicaba María Antonia esta semana a HOY. Al lado, su padre, que vio la llegada de la luz artificial al pueblo, el primer cine, el invento de la tele, y que nació cuando aún no había aviones en el cielo ni automóviles por las calles, la miraba y se limitaba a asentir. «Yo tengo más años que ellas dos juntas», declara con guasa.

No siempre hay datos fiables sobre qué personas son las más longevas del mundo. Existen varias clasificaciones. Como mucho, la estadística confirma de manera abrumadora que las mujeres viven más años y que Japón domina esta especie de competición cuyo juez es inapelable.

Otro hecho que parece incontestable es que el hombre con más edad de España vive en Extremadura. Y que a sus 111 años, Francisco Núñez, alias ‘Marchena’, solo cuenta un cumpleaños menos que el que se supone es ahora el hombre vivo de mayor edad del mundo, el polaco Israel Kristal, del que le separan 454 días y que cuando nació en 1903 el 15 de septiembre en realidad lo hizo en Rusia. El lo acecha en esta lista. Éste llegó al mundo en 1904, como japonés Masamitsu YoshidaFrancisco, pero 207 días antes, siempre según el Grupo de Investigación Gerontológico (GRG, en sus siglas en inglés).

Como récords absolutos, el Guinness tiene registrados a Jeanne Louis Calment, de Francia, que vivió 122 años y 168 días y falleció en 1997; y como hombre al japonés Jiroemon Kimura (Japón), que murió a los 116 años y falleció 2013. Ahora mismo la persona más anciana que sigue viva es la italiana Emma Morano, en la actualidad el único ser humano que vio el siglo XIX pues nació en 1899, por lo que ya ronda los 117 años.

Pero el fallecimiento de un anciano japonés, Yasutaro Koide, movió las posiciones y puso al extremeño ‘Marchena’ bajo los focos. Él nació el 13 de diciembre de 1904, y en la búsqueda de futuros sustitutos para un ránking tan volátil debido a la fragilidad de sus protagonistas irrumpió este exagricultor de la comarca de Tentudía, antaño era aficionado a los toros, y que en cualquier momento podría convertirse en el varón más antiguo del planeta Tierra.

En lo que va de año son varios los periodistas que han pasado por la casa de Francisco, el último un fotógrafo norteamericano que está realizando retratos de personas centenarias con sus descendientes más jóvenes. El extremeño posó con Hugo, de cuatro años, uno de sus quince biznietos, generación en la que ya hay una mujer de 28 años que en cualquier momento podría convertirlo en tatarabuelo. Nietos tiene nueve, hijos tuvo cuatro (viven las dos mujeres mencionadas) y fue el mayor de siete hermanos, de los que le quedan dos, Jacobo, de 92 años y Luis, de 94 y que vive en Asturias.

Exceptuando una salida al hospital de Llerena hace algo más de tres años debido a una neumonía, su último viaje fuera del pueblo fue a Badajoz, a la Feria de los Mayores, que cada año homenajea a los extremeños centenarios (este año no acudió ninguno debido a la fragilidad de su estado de salud). Francisco Núñez fue en taxi en la edición de 2007, cuando tenía 102 años. Para aclarar cualquier duda sobre su estado de salud estiraba las piernas en pose gimnástica como prueba de que se encuentra en perfecto estado. Y eso que con 90 años le extirparon un riñón y con 100 le operaron de cataratas. En este segundo caso la intervención quirúrgica lo rejuveneció, dice el alcalde del pueblo, Antonio Carmona, ya que volvió a ver con nitidez y eso le permitió disfrutar más de sus nietos y biznietos.

Se entera de todo

Es obvio que ahora Francisco está delicado, pero se viene arriba con las visitas siempre que sean cortas pues le rompen la rutina. Hace por agradar, recita algún refrán y mueve los brazos para demostrar que aún le queda vigor.

Ya solo anda con ayuda y casi siempre el corto trayecto que va desde su cama al salón y desde el salón a su cama, aunque en los últimos carnavales se asomó a la puerta porque una murga local vino a cantarle unas coplas dedicadas.

Se entera de todo y aunque dice frases coherentes y oportunas su conversación ha dejado de ser fluida. De lo que es plenamente consciente es de que su vida se está estirando de una manera excepcional, una longevidad que él se toma con humor.

Cuenta el alcalde de Bienvenida, Antonio Carmona, que cuando cumplió 110 años un cargo de la Junta de Extremadura vino a felicitarlo y le prometió que a los 111 años vendría el presidente autonómico. «¿Entonces quién va a venir cuando cumpla los 112?», fue lo que respondió.

Cecilio, el policía local del pueblo, relata que hasta hace poco bromeaba con él. «Me decía que solo en mi calle había enterrado ya a cincuenta compañeros de quinta (...) Cuando yo era chiquillo, jugábamos en su era y le hacíamos agujeros. Se enfadaba, metía una piedra en una onda y nos tiraba a dar con una puntería que ¡ojo con el abuelo, que tenía ya más de ochenta años!».

Fue agricultor

Quien trate de adivinar el secreto de este extremeño apenas podrá rascar una pista que explique cómo superar el siglo. Bienvenida es un pueblo a 600 metros sobre el nivel del mar en mitad de una llanura con la Sierra de Tentudía al fondo, la más alta de la provincia. Es caluroso en verano, como cualquier punto de Badajoz, y fresco en invierno, aunque no nieve. Predominan los olivos, las viñas, el cereal y las ovejas. El más anciano del lugar se ha dedicado allí toda la vida al campo, donde en su pequeña propiedad tenía una cuantas cabras, sembraba patatas y atendía algunas colmenas, explica su hija Milagros.

«Aquí se comía de la matanza y los guisos de toda la vida, el cocido y el arroz que yo le preparo aún, aunque ahora se lo trituro todo. Lo que sí recuerdo es que a mi madre le gustaba mucho el pescado y por eso en mi casa se ha comido siempre pescado», revela su hija María Antonia. Según dice, jamás un médico se ha interesado por investigar su código genético o cualquier otro parámetro que ayude a entender cómo alargar la vida. «No se resfría ni en invierno, y aunque a veces viene un médico a verlo, cada vez lo llamamos menos», añade orgullosa su hija octogenaria, de una lucidez impropia seguramente activada por el inesperado encargo de cuidar a un padre que es todo un desafío a las estadísticas de esperanza de vida, que en España fijan de un tope medio de 80 años para ellos y de 86 años para ellas.

Francisco Núñez tiene ahora 111, pero en su cumpleaños número cien estaba hecho un roble. Aquello fue un acontecimiento y acabaron todos en el bar. Entonces vino su familia al completo y le dieron una fiesta merecida que terminó con un posado que ha aguantado once años más con su principal protagonista vivo. Los que le conocen dicen que su salud empezó a flaquear más o menos a los 107 años, cuando ya dejó de salir a diario a echar el rato en el bar, donde siempre ha sido amigo de jugar a las cartas y muy sociable.

El cronista oficial de Bienvenida, Francisco Javier Rodríguez Viñuela, describe a su paisano como un dandy. Especialmente valora su condición de veterano de guerra vivo. «Por las historias que me ha contado lo que más le marcó fue su estancia en África durante la Guerra del Rif. Él acompañaba a algún oficial y vivió experiencias interesantes sobre las que le gustaba hablar hasta hace poco».

El apodo de ‘Marchena’ le llegó al regreso de la mili. El cantaor flamenco iba a venir a actuar al pueblo y coincidió con su llegada. Esto y el abrigo que empezó a llevar en aquella época ayudaron a consolidar aquel mote. Una foto en tono sepia lo muestra tal y como era en aquellos años. En cuanto se percata que están contando esta historia Francisco suelta de corrido: «de Marchena soy señor y lo llevo muy a gala porque en todas las reuniones marchenita es el que gana».