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La producción de aceituna desciende un 50% respecto a la del pasado año

Recogida de la aceituna en Almendralejo, durante la campaña del año pasado.
Recogida de la aceituna en Almendralejo, durante la campaña del año pasado. / HOY
  • Los agricultores del norte cacereño retrasan el inicio de la recogida en un intento por lograr que los industriales suban los precios

Las aceitunas que este año se recogerán de los olivos extremeños serán la mitad que las sumadas el pasado año. La producción descenderá en torno a un 50% de media en toda la región y ello repercutirá de forma notable en el sector olivarero. El golpe de calor que alcanzó Extremadura el pasado mayo, en el momento de la floración del olivo, unido a las escasas lluvias que se produjeron después y al verano templado que persiste, suman unas condiciones climatológicas que han perjudicado y mucho la cosecha.

«Estimamos que la producción de aceitunas descenderá entre un 40 y un 60% en la región, hablamos por tanto de la mitad de la producción que el pasado año y ello supondrá una importante pérdida de ingresos para los agricultores y para la región», asegura Mariano Ruiz, director general de Acenorca.

Los datos para la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) son aún peores. Según Ignacio Huertas, secretario general de la organización, «la situación que atraviesa el sector olivarero es catastrófica». Su previsión es que la producción de la aceituna de mesa se reduzca un 90% en la provincia de Badajoz y un 60% en la de Cáceres. «Estamos hablando, en Extremadura, de una reducción del 76%», afirma.

Las 135.000 toneladas de aceitunas que se recogieron en 2013 se reducirán tras la campaña de este año a unas 33.000, siempre según las estimaciones de UPA. «Estamos hablando de una de las peores producciones de la última década y ello supondrá un golpe muy importante para los agricultores extremeños», asegura Ignacio Huertas. Esta organización cifra las pérdidas económicas en 35 millones de euros.

Para el director general de Acenorca es pronto para cuantificar las pérdidas, pero sí asegura que las habrá. «Aunque se suban los precios, la cosecha será claramente inferior y, por ello, los costes de la recogida se incrementarán; de este modo, aunque se suban los precios, habrá pérdidas», argumenta Mariano Ruiz.

En un intento por no tenerlas o por lograr cuando menos que esas pérdidas sean las menores posibles, los agricultores de la zona norte cacereña, a través de sus cooperativas, están manteniendo reuniones con los industriales para conseguir los mejores precios. Por ello aún no han iniciado la campaña de recogida.

«Esas reuniones se están celebrando y en principio se ha fijado el 15 como fecha de apertura de la campaña y de los almacenes, pero aún no está decidido si finalmente se abrirá ese día o no», matiza Maxi Alcón, representante en UPA de la zona norte cacereña.

Explica, en este sentido, que el precio que obtuvo la manzanilla cacereña el pasado año fue de 42 céntimos por kilo de aceituna. En estos momentos se baraja una subida de un 10%, pero ésta se considera insuficiente por los agricultores. «Puesto que hay que tener en cuenta que el descenso en la producción en esta zona de la región será de un 60%, así como que hace años el precio del kilo de aceituna era de más de 60 céntimos», añade Alcón.

Por este motivo, a lo largo de la próxima semana, las conversaciones continuarán y será entonces cuando los agricultores decidirán si inician o no la recogida y también cuál será el destino de sus aceitunas.

«Ente el pasado domingo y el martes, por ejemplo, ha caído agua y ello ha favorecido el verdeo; pero si se lleva a cabo o, por el contrario, los agricultores optan finalmente por destinar sus aceitunas a la producción de aceite, será algo que tengan que decidir ellos», afirma el director general de Acenorca, que también quiere dejar claro que, en el caso del norte cacereño, la rentabilidad se obtiene con el verdeo, es decir, con la aceituna de mesa. «La rentabilidad en almazara es baja», zanja Mariano Ruiz.

Además tampoco este año se prevé bueno para la aceituna que se destina a la elaboración de aceite. Según Ignacio Huertas y a pesar de que el resultado final dependerá de la climatología, se vaticina una reducción media en la región de en torno a un 60% en la producción. En números supondrá que las 63.000 toneladas de aceite que se lograron el pasado año, se quedarán en unas 25.000 en este 2014.

No obstante, la tendencia del precio del aceite va al alza, por lo que podría hacer que los agricultores extremeños se decantaran por destinar sus aceitunas a la producción de aceite, en lugar de asumir los altos costes que les supondrá la recogida de la aceituna de mesa dada la escasa producción.

El fantasma ruso

En cualquier caso, con estas estimaciones y las valoraciones tanto de industriales como de representantes sindicales, lo que parece claro, cuando la campaña de recogida está a punto de arrancar, es que el sector olivarero extremeño sufrirá un duro revés este año. En una región que suma más de 270.000 hectáreas de olivares.

Sin olvidar que agricultores e industriales temen que el veto ruso a las frutas y verduras se extienda a otros productos y alcance a la aceituna. «Entonces sí tendríamos un problema gravísimo», afirma el director general de Acenorca.

«Nuestro mejor destinatario es sin ninguna duda Rusia; por eso estamos intranquilos con la situación que se está produciendo, trabajamos con el temor de que se amplíe el veto», asegura Dolores González, responsable de Exportación de la empresa cacereña ‘Aceitunas González’.

Afirma que, en el caso del norte extremeño, el mercado ruso se lleva el 80% de la producción y el 20% restante se reparte entre Estados Unidos y otros países de Europa. «Lo que está claro es que la exportación es vital para el sector y, en el marco de la exportación, Rusia es una pieza fundamental para nosotros», zanja González.