Cáceres brinda a la patrona una calurosa bienvenida en una bajada determinante

Entrega del bastón de mando de la ciudad a la Patrona, a su llegada a Fuente Concejo:: / Jorge Rey

La Junta examinará estos días si la procesión de ayer y el Novenario merecen ser fiesta de interés turístico regional

María José Torrejón
MARÍA JOSÉ TORREJÓNCáceres

Tamara Alegre tardará en olvidar la tarde de este miércoles. Esta cantaora, voz habitual de la Semana Santa cacereña, cumplió un sueño. Dedicó un tema flamenco por colombianas a la Virgen de la Montaña, cuya letra había escrito hace años pensando en la patrona de Cáceres. «A mi Virgen de la Montaña. Con el corazón te canto», entonó a las ocho de la tarde acompañada de una guitarra junto a las concurridas escaleras que comunican Fuente Concejo con la calle Caleros.

Esta actuación formó parte de la ofrenda floral que la cofradía del Humilladero hizo a la imagen con motivo del 525 aniversario de la hermandad. Fue una de las novedades que se incorporaron a una procesión de bajada que muchos recordarán por ser una de las más calurosas. El termómetro marcó 28 grados de máxima, aunque en Fuente Concejo la sensación de calor era mayor.

La Virgen, vestida con el manto de la ciudad (un regalo brindado por los cacereños en 1949 con motivo de las bodas de plata de su coronación) protagonizó una procesión que será determinante. La bajada y el Novenario aspiran por tercera vez a la declaración de fiesta de interés turístico regional, un título que concede la Junta de Extremadura.

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El presidente regional, Guillermo Fernández Vara, recibió a la patrona en Fuente Concejo, pasadas las siete y media de la tarde, junto al resto de autoridades asistentes a la celebración. También estaba la alcaldesa, Elena Nevado, quien quiso hacer un guiño con su vestido a la Virgen de la Montaña. Llevaba un traje confeccionado en azul cielo y blanco, colores de la cofradía. Tal y como manda la tradición, Nevado hizo entrega a la patrona del bastón de mando. Con este gesto, y hasta su procesión de retorno, la Virgen de la Montaña se convierte en alcaldesa honorífica.

A las pretensiones de la bajada y el Novenario se refirió Nevado durante su discurso, ya en la Plaza Mayor. «Lo que aquí se siente solo se puede entender si se ve. Si se vive... Si se siente, como hacemos los cacereños y los devotos de la Virgen, que son miles en todo el mundo. Motivos por los que esperamos que este año logremos el título de fiesta de interés turístico regional, algo que es un deseo para todos», dijo.

El obispo y los refugiados

El obispo, Francisco Cerro, centró su discurso en los refugiados y los migrantes. «Ahora que hemos tenido entre nosotros la Cruz de Lampedusa en nuestra Diócesis, no puedo menos que alertar sobre las dificultades y peligros por los que siguen pasando tantos refugiados y migrantes, que buscan ser acogidos e integrados en nuestra sociedad como hermanos nuestros que son, o aquellos que sufren las consecuencias de la guerra en todas las partes del mundo, como en Siria», dijo, recién llegado de un viaje a Roma.

L. C. J. R.

Un año más la ciudad brindó a su patrona una multitudinaria bienvenida. No faltaron durante el recorrido algunos de los momentos más queridos por los asistentes, como el baile de la imagen a la entrada de Caleros con los acordes del Redoble o las canciones dedicadas por la tuna en la Plaza del Duque. Otra de las instantáneas que regala la jornada es la fotografía de las autoridades bajo las andas de la patrona. Se produce en la Plaza Mayor, donde los hermanos de carga ceden las andas a los políticos, que soportan durante un pequeño tramo el peso de la patrona sobre sus hombros. Desde la Plaza, tras los discursos, la Virgen puso rumbo a la Concatedral de Santa María, donde recibió la actuación del Coro Rociero y la Banda Municipal de Música.

Lorenzo Cordero

Fue el broche final a una procesión intensa. La imagen partió puntual de su Santuario a la cinco y media de la tarde. Momentos antes, la cofradía llevó a cabo uno de sus rituales: la entrega de medallas. El único distintivo de esta edición ha sido para Francisco Javier Rivero, que ha cumplido los 65 años y ha pasado a la condición de hermano de carga veterano. La patrona lució en sus andas un lazo negro en recuerdo de José María Romero, exdirectivo de la cofradía fallecido durante el último año.

La bajada de este miércoles y el Novenario son muy especiales para la actual junta directiva. La cofradía convocará elecciones tras la procesión de subida, que se celebrará el 6 de mayo. Hoy visitará a la patrona el cardenal-arzobispo Rouco Varela.

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