«Mi abuelo nos transmitió valores de honradez, humildad y espíritu de trabajo»

«Mi abuelo nos transmitió valores de honradez, humildad y espíritu de trabajo»
L. CORDERO.

Nietos de Antonio Canales recuerdan la figura del alcalde socialista en el 80 aniversario de su fusilamiento

J. J. GONZÁLEZ CÁCERES.

Fue su hijo pequeño, Antonio, de 14 años, quien bajó ese día a la cárcel de la avenida Héroes de Baler con la cesta de comida para su abuelo preso. Era el día 26 de diciembre, el siguiente al de Navidad, del año 1937, pero los guardias del centro penitenciario le dijeron al niño que se podía dar media vuelta porque su padre ya no estaba allí y, además, ya no necesitaba nada. El padre de ese muchacho era Antonio Canales González, exalcalde socialista de Cáceres que había sido fusilado la tarde anterior, el 25 de diciembre, junto al cementerio. Lo recuerda sin poder evitar las lágrimas María José Canales, hija de aquel niño que llevaba la cesta con alimentos al presidio y nieta de aquel hombre que había sido ejecutado. No importa que hayan pasado 80 años. La emoción aflora en la nieta al recordar al abuelo que nunca conoció, pero que siempre ha estado vivo en la memoria familiar, sobre todo al llegar estas fechas navideñas, muy festivas para la mayoría, pero un punto tristes en las casas de los hijos del que fue primer alcalde socialista de Cáceres y, sin duda, el más emblemático de la historia de la ciudad.

Mañana lunes, día 25 de diciembre, se cumple el 80 aniversario de aquella sangrienta Navidad cacereña, una jornada en la que fueron fusiladas 34 personas por los militares franquistas en el campo de tiro del Regimiento Argel, después llamado cuartel Infanta Isabel. Entre ellas estaba Antonio Canales González. Pero la cifra de ejecutados creció en las siguientes jornadas hasta elevarse a 196, personas procedentes de Cáceres y otras localidades. Los fusilamientos se llevaron a cabo entre la Navidad de 1937 y el 21 de enero de 1938. Fueron 28 días trágicos de muerte y represión.

La nieta pequeña, María José Canales, con su madre, Leandra Corrales, nuera de Antonio Canales, junto al bloque de piedra en forma de libro que recuerda al alcalde en la plaza que lleva su nombre.
La nieta pequeña, María José Canales, con su madre, Leandra Corrales, nuera de Antonio Canales, junto al bloque de piedra en forma de libro que recuerda al alcalde en la plaza que lleva su nombre. / L. Cordero

Tres días después del golpe contra la República el 18 de julio de 1936, Canales es destituido como alcalde, cargo al que había accedido en febrero de ese año, tras un primer período al frente del Consistorio entre 1931 y 1934. Fue detenido y estuvo en prisión durante un año y medio, hasta su ejecución, con 52 años. También fue diputado en las Cortes. Ingresó en el PSOE en 1920 y pertenecía al sector moderado del partido. Nació en 1885. De formación autodidacta, fue tipógrafo. Se casó en 1910 con Cristina Mateos y tuvo cinco hijos, de los que vivieron cuatro: Josefa, Ana María, Ángel y Antonio.

Fue ejecutado en el Cuartel Infanta Isabel el día de Navidad y su familia no tuvo conocimiento de ello hasta la mañana siguiente

Los nietos tienen un grupo de wasap con la foto de la Torre del Trabajo, símbolo de la plaza que lleva el nombre del abuelo

En la orden militar del fusilamiento de Canales y otras 33 personas, fechada el 25 de diciembre de 1937, se dice textualmente: «los reos serán ejecutados a las 17,30 horas del día de hoy en el campo de tiro de pistola inmediato al Cuartel en el que se aloja el Regimiento Infantería Argel». Para Canales se cumplía así la sentencia de muerte dictada en agoto, acusado de rebelión contra los golpistas que habían acabado con la República.

Según cuenta Manuel Veiga en su libro 'Fusilamiento en Navidad», en la Nochebuena, Canales compartió la cena en la celda de la cárcel de la avenida Héroes de Baler, entonces conocida como prisión nueva, con su sobrino Benjamín. Las provisiones las había llevado ese día su hija mayor, Josefa. El día 25, Navidad, Canales parte a pie en la columna de condenados desde el presidio hacia el campo de tiro del Regimiento Argel, justo al lado del cementerio. Sobre las 6 de la tarde es ejecutado y enterrado en una fosa común junto al resto, pero en 1957 su cuerpo fue exhumado y traslado a una sepultura individual.

El 26 de diciembre

Su familia no tuvo conocimiento de la muerte hasta el día siguiente, ya 26 de diciembre, precisamente a través del pequeño Antonio, quien al cabo de los años ha contado en reiteradas ocasiones la traumática experiencia a sus hijos: Cristina, Marcelo, Antonio y María José. Los dos últimos viven en Cáceres. María José Canales es la nieta pequeña. Tiene 53 años y le ha escuchado a su padre relatar lo que vivió aquel día: «Mi padre nos contaba que había ido a llevarle la comida y la cena porque en aquella época para que los presos comieran medianamente bien tenían que llevarle la comida los familiares. Y los vigilantes de la prisión le dijeron que a su padre ya no le hacía falta nada y que ya no estaba allí. Entonces mi padre se volvió para casa, dejó la cesta en casa de una vecina y le dijo a su madre: 'me han dicho que papa no está'. Y ya se imaginaron lo que había pasado».

Con este recuerdo impreso en la memoria no es extraño que el padre de María José viviera estos días navideños atenazado por la tristeza: «Mi padre en las navidades se ponía muy triste porque para él era época de malos recuerdos. Se iba siempre muy pronto a acostar y no quería fiesta de ningún tipo. Se le notaba porque se ponía sobre la mesa con la cabeza baja y todos sabíamos lo que le pasaba». El padre de María José murió en 2005 con 81 años. Fue mecánico y se jubiló como operario del servicio municipal de aguas. Todavía vive su viuda, Leandra Corrales, de 91 años, nuera del alcalde Canales, al que recuerda como hombre «cariñoso y justo para todos».

Ángel Canales, nieto de Antonio.
Ángel Canales, nieto de Antonio. / HOY

¿Qué valores ha transmitido a sus descendientes el emblemático alcalde Canales? María José se refiere a lo que le contaba su padre. «Él siempre nos ha hablado de lo buena persona que era nuestro abuelo y de lo que había hecho por Cáceres. Los valores que mi padre había recibido nos los transmitió a nosotros, a los cuatro hermanos. Son los valores de humildad, honradez y espíritu de trabajo». No obstante, aclara que durante la dictadura franquista imperaba la discreción en casa: «Toda mi vida he escuchado hablar de mi abuelo, pero de paredes para adentro. Mi padre nos decía que no habláramos de que éramos nietos de Antonio Canales por posibles represalias».

¿Rencor?

¿ Hay motivos para el rencor todavía? Afirma que las heridas «no se cerrarán nunca porque fue una muerte injusta e innecesaria totalmente. Pidieron el indulto por muchas partes. Desde mi abuela, que lo pidió de su puño y letra a Franco hasta un montón de personas importantes en ese momento en Cáceres, como León Leal, que estuvo hasta las cuatro de mañana intentando que se produjera ese indulto que no llegaba. Al final nunca llegó y se produjo el fusilamiento totalmente injusto porque él realmente no había hecho nada. Es fusilarte sólo por tener una ideología de izquierdas. Él creyó en el indulto hasta el último momento».

En las cartas que muestra María José a HOY, escritas por su abuelo desde la cárcel aparecen pinceladas de la personalidad y de los principios del alcalde Canales. En una carta fechada el 17 de diciembre de 1936 se dirige a su hijo Antonio en el día de su 13 cumpleaños: «Queridísimo hijito, hoy que se cumplen años de tu llegad a la vida, tu padre, desde su prisión, te abraza y de desea toda clase de dichas en el porvenir. Que el Dios de los buenos te proteja y que tu vida sea pensando para ti, para tu amante madre y hermanos y para la Humanidad». Canales piensa en la familia, pero, como buen socialista, también en toda la Humanidad. En otra carta escribe: «de niño, de hombre, y ya de viejo he conservado limpia y pura la única herencia que me dejó mi padre. Y esa herencia solo consistió en honradez, rectitud y la vida material sustentada por el trabajo propio».

Otro de sus nietos es Ángel Canales, geólogo jubilado de 65 años. Reside en Badajoz y es hijo de Ángel, el hijo de Canales que fue llamado a filas por el bando franquista, con el que luchó en la guerra por obligación, no por afinidad, mientras su padre estaba en prisión y después de fusilado. «Mi padre era totalmente contrario a Franco, pero en aquellos tiempo le tocó ser soldado de reemplazo en la mili, en Zaragoza, en el bando franquista», afirma y recuerda las navidades cuando él era pequeño: «Los recuerdos imperaban en Navidad, que no era tan alegre como en otras casas. En Nochebuena se veía que mi padre no estaba contento y se pasaba el día disimulándolo. Se notaba la tristeza, pero no era tema de conversación».

Imagen de Canales colocada en el Consistorio.
Imagen de Canales colocada en el Consistorio. / HOY

Como su prima María José, señala que los valores transmitidos son «la honradez y el ser una buena persona. Por lo menos era una persona honrada y decente». De hecho, según explica, «mi abuelo estaba convencido de que no había hecho nada malo». En su opinión, aunque en Cáceres está bien considerada la figura de su abuelo, «podría haberse hecho algo más». ¿Sigue el rencor? A ello contesta: «Olvidar, no; recordar sí, y no hay necesidad de perdonar porque tampoco hemos recibido una petición de perdón». En su opinión, fue «algo completamente ilegal, arbitrario y doloroso para la familia».

Nueve nietos

En total, son nueve los nietos de Canales que viven: Antonio, Milagrosa y Ángel, hijos Ángel; Herminia y María Cristina, hijas de Josefa, y Cristina, Marcelo, Antonio y María José, hijas de Antonio. Son los descendientes vivos de un alcalde para la historia, cuya memoria sigue prendida en su familia, incluso bajo las formas de los nuevos tiempos: sus nietos mantienen un grupo de wasap que tiene como foto la Torre del Trabajo o Torre del Reloj de la plaza y barrio que llevan el nombre del abuelo: Antonio Canales, sobre todo un hombre bueno y un buen alcalde. Los historiadores coinciden en que fue querido por todos, en la izquierda y en la derecha. Era un hombre conciliador y cabe señalar que religioso, aunque era socialista.

Fernando Ayala, historiador y diputado regional del PSOE, señala que Canales «se ganó multitud de halagos y el respeto de todos sus oponentes políticos, que llegaron a aplaudir su gestión. Fue uno de los pioneros en la lucha política obrera en Cáceres». Resalta que era «un hombre sencillo y atento, enemigo de la violencia por dogmatismo y su obra se caracterizó por la prudencia y sus intentos por equilibrar tensiones». Otro historiador, José Hinojosa, también resalta que fue «un hombre muy querido en la ciudad». De él destaca su política de empleo y de protección social.

La Torre del Trabajo fue una de las obras de la etapa del alcalde socialista, al igual que otras dotaciones hechas o impulsadas bajo su mandato municipal o como diputado: escuelas públicas, Escuela de Magisterio y hasta la nueva prisión en la que él mismo fue encarcelado, así como vías del ensanche de la ciudad, entre ellas la después llamada avenida Virgen de la Montaña.

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