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El secreto para llegar a los 105: no enfadarse

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  • «Estoy como la sopa de ajo... así, así», afirma este anciano que sólo toma una pastilla para la tensión y dejó de fumar cuando tenía 50 años

  • Pablo Cebrián López cumplió ayer estos años en la residencia de Plasenzuela

«Mi padre nunca se enfada. Tiene muy buen humor. Igual por eso ha llegado a esta edad. Bueno, por eso y por la sopa de tomate. Siempre estaba preparando sopa de tomate. La hacía para varios días», comenta uno de los hijos de Pablo Cebrián López que ayer celebró los 105 años con su familia en la residencia de mayores en la que vive, en Plasenzuela. «Yo le pedí una vez que no se fuera a llevar el secreto de vivir tantos años - comenta un vecino -, y me dijo que era por el gazpacho, la sopa de tomate y el agua que bebía del pozo de la Higuerona, que está aquí en Plasenzuela».

A las once de la mañana de ayer la Residencia de Mayores Padre Damián era una fiesta para celebrar el cumpleaños de Pablo Cebrián. Allí estaban gran parte de los 58 residentes (entre los que se encuentra una mujer de 103 años), los trabajadores y varios miembros del gobierno municipal. Entre los que se mostraban más contentos, la familia más directa del protagonista que se quejaba de tener algo de frío. «Le hemos puesto una chaqueta», decía su hija mayor, Elvira, que tiene 74 años. También estaba su hijo Santiago, de 72, que le preguntaba al padre cómo estaba, «estoy como la sopa de ajo... así, así» le respondía con un hilo de voz, con la cabeza abrigada con una gorra. También estaba su hijo Lázaro, de 69 años, que vive en Plasenzuela y le acomodaba en la silla. «Mi padre y yo nos vinimos para el pueblo en el año 2003. Él ingresó en la residencia y yo, que soy soltero, vivo en la casa de la familia, vengo a verle todos los días». Sólo faltaba su hijo Vicente, de 64 años, que estaba trabajando en Madrid. Pablo Cebrián tiene 7 nietos y 7 bisnietos.

El que puede ser el hombre con más edad de la provincia de Cáceres recibió entre aplausos un ramo de flores y cuando le llevaron una gran tarta con el número 105 sobre ella, los asistentes a la fiesta le cantaron el cumpleaños feliz y Las mañanitas que cantaba el rey David.

Construcción

Los hijos y su yerno contaban que Pablo Cebrián, nacido en 1910 en Plasenzuela, se casó en 1936 con Ana Lubián Rodríguez, también de la misma localidad, y en 1955, ellos y sus cuatro hijos pequeños se fueron a vivir a Madrid, donde él trabajó en la construcción.

«Mi padre era muy trabajador - dice Elvira -, con 8 años ya estaba trabajando en el campo con su abuelo, porque su padre estaba malo al darse un golpe con la barra de un carro. Ya en Madrid el trabajo de albañil era muy duro, llevando los sacos de cemento al hombro. No había maquinaria y por eso había mucho trabajo, porque había que hacerlo todo a mano».

Su hijo Santiago recuerda que su padre siempre ha comido de todo, «sobre todo cerdo, y eso que no podía tomarlo; pero ha estado tomando el tocino del cocido hasta hace bien poco. Dejó de fumar tabaco de picadura a los 50 años. Se le hincharon los labios y dejó de fumar radicalmente, dijo: 'Ya he fumado todo lo que tenía que fumar'. Él ahora solo toma una pastilla para la tensión. No se hace análisis y no ha ido a urgencias hasta el 5 de diciembre de 2014».

Ese día tuvo una caída impresionante que dejó sus secuelas. «No se mató de milagro. A partir de ahí perdió el 70 por ciento, y ya no anda. Habla poco, se le va un poco la memoria. Él era un buen cazador, y le gustaba contar cóo mo cazaba al aguardo y para ahorrar esperaba que estuvieran los conejos juntos para matar dos con un cartucho».

Quien también come de todo y nunca se enfada es el hombre más longevo de España. Es también extremeño, Francisco Núñez, y vive en la localidad pacense de Bienvenida. Ya ha cumplido 110 años, cinco más que el bueno de Pablo Cebrián.