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Una barca cosechadora se suma a la lucha contra el camalote en Badajoz

Una barca cosechadora, en la presa de Montijo, en el año 2013.
Una barca cosechadora, en la presa de Montijo, en el año 2013. / HOY
  • Un dispositivo compuesto por un mínimo de 60 personas, 22 embarcaciones y 5 equipos de maquinarias actúan en la provincia

La Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) redobla sus esfuerzos para combatir el camalote, en este caso mezclado además con el nenúfar como planta invasora, en el tramo urbano del río a su paso por Badajoz. En la actualidad el organismo hidrológico está trabajando para la retirada de esas plantas con una máquina anfibia en el entorno de la ciudad. La novedad añadida es que está previsto que comience a trabajar la barca cosechadora, propiedad de Confederación, en este misma zona, con el fin de acelerar los trabajos de extracción.

Así lo ha confirmado a HOY Nicolás Cifuentes, jefe del servicio de Aplicaciones Forestales de la CHG. «La situación del camalote está controlada pero sigue habiendo bastante en el tramo del Guadiana a su paso por la provincia. Y se sigue quitando bastante. La novedad es que ahora está más visible en el tramo urbano de Badajoz, donde se añade al nenúfar mexicano, y por eso el dispositivo de actuación también se vuelca en esa zona», relata Cifuentes.

La CHG mantiene ahora en todo el tramo del Guadiana a su paso por la provincia pacense un dispositivo formado por al menos 60 personas distribuidas por la zona afectada. Hay mucho camalote (o jacinto de agua) en 75 kilómetros del río, y hay menos en otros 70, se indica desde el organismo.

A esos 60 trabajadores se suman 22 embarcaciones en distintos tramos del río, apoyados por 5 equipos de maquinaria pesada (retroexcavadora y dos camiones). El Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, del que depende la Confederación, está renovando los contratos de adquisición de maquinaria para la lucha contra las plantas invasoras.

1.200 toneladas diarias

Los puntos de extracción se encuentran en Medellín, Valdetorres, Valverde de Mérida, entorno de Mérida y Badajoz. El ritmo de extracción es aproximadamente de casi 1.200 toneladas diarias.

De forma general, Nicolás Cifuentes señala que la política de «compartimentar el río y actuar por tramos sobre el camalote está dando sus frutos. El problema, por resumir, es que hay mucho camalote y el otoño cálido y no te digo ya la ausencia de un invierno como debiera ser dificulta aún más actuar contra la planta».

Cifuentes recalca que el desembalse de la presa de Montijo, que hizo el año pasado que el Guadiana a su paso por Mérida se convirtiera en un hilillo de agua durante varios meses, «ha sido un éxito, aunque recibiéramos críticas, pero salvo en una zona acotada no hay jacinto de agua en el entorno más próximo a Mérida, y en su tramo urbano y de paso permite actuar ahora con más intensidad en otros tramos del río».

Cada año, de media, la CHG, que es quien tiene las competencias para actuar en el río, destina entre 2 y 3 millones de euros a actuaciones para el control y retirada de esa planta invasora.