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Carlos Martín, tras su jornada en el campo . :: JSP

«El dinero del campo debe ser para el que vive de él»

  • Este ganadero de Huertas de Ánimas, que tiene 1.300 ovejas y 350 cabras, confía en que los gobiernos apoyen al sector

  • Carlos Martín Ganadero ovino y caprino

Carlos Martín lleva el mundo del campo en la sangre. Lo ha vivido desde pequeño. Una vez que se jubiló su padre, se hizo cargo de la explotación ganadera. La tiene situada en el término municipal de Serradilla y cuenta con 1.300 ovejas, así como cerca de 350 cabras. Vive en Huertas de Ánimas. Por tanto, cada día, de lunes a domingo, tiene que ir a la finca. A pesar de los kilómetros, no le importa. Forma parte de su vida.

Dicen que el ganado que más trabajo da es el que usted tiene.

Es cierto. Por este motivo, todo el mundo tiene vacas, que son mas cómodas. La cabra, sobre todo, es el ganado más trabajoso. Hay que ordeñarla mañana y tarde, todos los días, de lunes a domingo. Al menos, eso es lo más conveniente. Hay que dedicarlas muchas horas. Como dan mucho trabajo, algunos ganaderos han decidido solo hacer ese ordeño una vez al día. En mi opinión, si se hace de esta forma, se pierde mucha leche y, por tanto, dinero, que es lo que te hace mantenerte.

¿No ha pensado en tener vacas?

Ya las tuve, pero cuando se jubiló mi padre no las quise y las vendí. Me gustan más las cabras y las ovejas. De hecho, cuando lo dejó mi padre, ya casi no tenía cabras. Yo he aumentando esa explotación.

¿Cómo está el sector?

En el caprino parece que levantamos cabeza hace un año o año y medio, gracias a la exportación y a la labor que está haciendo Unión de Productores del Caprino, Uniproca. En mi opinión, creo que está realizando una labor buena para que se recupere el sector. Trabaja para toda España. Y está exportando bien la leche. Concretamente, yo trabajo con Cooprado, en Casar de Cáceres. Si hablamos del ovino, hay que decir que está mal. El consumo nacional es ruinoso. Por tanto, hay que centrar los esfuerzos en la exportación. Es lo que tenemos hoy. La carne del ovino va a Alemania, Francia e Italia, principalmente. Yo, en el ovino, estoy por libre. No pertenezco a ninguna cooperativa.

¿Cómo es el trabajo diario?

Aunque me gusta mucho el campo, reconozco que es una tarea dura. Yo, muchos días, salgo de casa por la mañana temprano y no vuelvo hasta por la noche. A primera hora del día, se ordeña y se echa de comer al ganado. Por la tarde, se repite la operación. Uno es esclavo de este trabajo, día tras día. Está claro que tiene que gustar este oficio para dedicarte los 365 días al año.

¿La mecanización en el campo ha sido importante?

Hay que estar al día para progresar. Ya no se puede hacer, por ejemplo, el ordeño manual. Uno debe tener sus tanques de frío, una ordenadora mecanizada y los adelantos posibles que facilitan la labor. Es necesario para estar en el mercado. Es verdad que cuesta mantener esa maquinaria, pero ordeñar a mano ya no es viable.

Además del trabajo que dan las cabras, también son beneficiosas para el campo, ¿no?

Es cierto. Las cabras limpian los campos de maleza. Para ello, tiene que haber un terreno adaptado para estos animales. También te digo que eso ha cambiado mucho ahora. El animal sale comido por la mañana y por la tarde. Se les da pienso y pastillas. Por tanto, ya no siempre se puede aplicar eso de 'la cabra tira al monte'. Ahora, también tira al descanso porque ya ha comido.

¿Cómo ve el futuro?

Yo creo que el futuro debe estar bien. Todo depende de las políticas con la PAC. Está claro que dinero hay, otra cuestión es cómo se haga el reparto. El campo tiene futuro, pero los gobiernos deben apoyar al sector y al que vive de él. Uno de los inconvenientes es que hay personas que se llevan el dinero estando en el sofá, porque, en un momento dado, tuvo ganado y ahora tiene unos derechos adquiridos. Yo opino que el dinero del campo debe ser para el que vive del campo y para el que lo trabaja. Matizo que aunque ahora estemos un poco mejor, se ha pasado muy mal. Si te sacrificas y ves resultado, no te importa. Sin embargo, ha habido mucho tiempo que a pesar de ese sacrificio, no se veía ningún resultado. Todo lo contrario. Ha sido complicado sobrevivir.