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La región busca aliados para que no se le impida producir más cava

El bodeguero Marcelino Díaz, de Almendralejo, con una botella de cava en sus instalaciones. ::
El bodeguero Marcelino Díaz, de Almendralejo, con una botella de cava en sus instalaciones. :: / Brígido Fernández
  • El Consejo Regulador de la Denominación de Origen pide al Gobierno que no se permitan más hectáreas de espumoso, lo que la Junta rechaza

Extremadura se mueve para evitar que se corte en seco la prosperidad de los productores de cava, subsector agrario convertido en uno de los más rentables de la región en el último lustro. El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) del Cava quiere que no haya más superficie para el vino espumoso. Y lo acaba de aprobar en una reunión en la que esa medida no estaba incluida en el orden del día, según fuentes agrarias. Solo la representante de la Junta se opuso a esa petición. Ahora será el Ministerio de Agricultura de Isabel García Tejerina el que tenga la última palabra.

El auge del cava extremeño ha sido espectacular en la última década. En 2004 Extremadura produjo 76.000 botellas de cava. Al año siguiente se llegó a las 300.000. En 2014 fueron ya 2,8 millones. Y en este 2016 la previsión habla de 5 millones de botellas en el mercado.

El consejo de la DOP, con sede en el municipio barcelonés de Villafranca del Penedés, está presidido por Pedro Bonet, que fue director general de Freixenet. En él se sientan representantes de las bodegas y de los productores pero también de ocho comunidades autónomas donde hay vino espumoso. Se trata de Cataluña, Aragón, Castilla y León, Extremadura, La Rioja, País Vasco, Navarra y Comunidad Valenciana.

Solo la Administración extremeña se opuso a una medida impulsada desde Cataluña como es la de limitar la inscripción de nuevas superficies de viñedo del DOP del Cava argumentado que es lo que ahora mismo interesa al sector.

Si el Gobierno de Rajoy valida esta petición se impedirá que crezca el potencial extremeño por la concesión de nuevas plantaciones o conversión de derechos. La Junta, con el respaldo y la demanda del sector vitivinícola regional, se está volcando en los últimos años en el desarrollo del cava autóctono.

Competitivos

«Normal que no quieran que progresemos. Lo que empezó como una broma, eso del cava extremeño, ya no lo es. Estamos haciendo daño a los que tenían controlado el sector. Tenemos un precio competitivo y un buen producto. Y seguimos creciendo bien», relata a este periódico Juan Jesús Rama, presidente de la Comunidad de Labradores de Almendralejo, único municipio extremeño autorizado para producir cava.

«La Junta rechaza cualquier bloqueo y se está moviendo pero tenemos que seguir sumando apoyos. No podemos dar por hecho que el Ministerio eche para atrás la propuesta del Consejo Regulador. No nos fiamos», añade Juan Metidieri, presidente de APAG Asaja.

En la DOP están 33.500 hectáreas en todo el país. La mayoría, en territorio catalán. Hay cerca de 500 hectáreas de viñedo de Almendralejo (en 2013 había 350). Y están inscritas 241 empresas como elaboradoras de cava en España. Cuatro son almendralejenses: Bodegas Marcelino Díaz, Romale, López Morenas y Bodegas Vía de la Plata.

Fuentes de la Consejería de Agricultura han trasladado a HOY que la comunidad mantiene un respaldo sin fisuras a los bodegueros y viticultores extremeños del cava y que dejará claro ante el Gobierno el rechazo a la limitación de nuevas superficies. Es muy posible que el presidente, Guillermo Fernández Vara, le comunique a la ministra, Isabel García Tejerina, esta postura en la entrevista que mantendrán este mes.

El buen precio de mercado de las variedades de uva para cava y las previsiones de nuevos regadíos en Tierra de Barros «son argumentos de peso» de la Junta para oponerse frontalmente a las restricciones al vino espumoso extremeño.