Los empresarios no pueden apretarse el cinturón pero las economías familiares lo tienen más fácil. Ese es el diagnóstico que hace el G-14, que -en contra de sus colegas de la Asociación de Promotores y Constructores- alabó el discurso de Solbes en cuanto a no evitar de forma artificial un ajuste del ladrillo. «Ese no es el debate, el problema es que los bancos no dan créditos», apuntó.






