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HOYes.tvHOYes.tv | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

MORFOLOGÍA DEL CABALLO PURA RAZA ESPAÑOLA
La crianza del caballo perfecto
La cría de caballos de pura raza española en Extremadura vive un buen momento, con más de 170 ganaderías repartidas por toda la geografía regional

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La crianza del caballo perfecto
Joaquín Conesa es un veterano criador de caballos que conoce los nombres y las características de cada uno de los más de 150 ejemplares que tiene en su yeguada, Nobleza del Guadiana, próxima a Don Benito. Y las de los padres y los abuelos de esos caballos. No en vano lleva desde 1968 dedicado a la cría. Sus conocimientos le han convertido en referencia obligada del sector en Extremadura. Incluso uno de los pabellones del mercado regional de ganado de Trujillo lleva su nombre. Nadie mejor que él para introducirnos en la crianza del caballo, un sector en alza en la región, que cuenta con más de 170 ganaderías.

De entrada su primera reflexión puede sorprender. «El caballo es un animal fácil de criar, hay que cuidarlo, sí, pero es fácil de criar. Quizá sea más fácil que la vaca o que otras especies ganaderas». A tenor de sus comentarios, lo más difícil parece acertar en la combinación entre el semental y la yegua, porque después, una vez que nace, va todo rodado. La primera intervención del criador llega un mes antes de destetarlo, cuando al potro se le hace un vallado para que entre a comer sin que lo haga la madre, buscando que cuando se destete «sepa comer». A partir del año se le enseña a andar detrás de los criadores, «a ramalear» en este mundillo, y acostumbrarlo a atarlo. Eso se consigue, según Conesa, en un par de meses. «Después lo que le hace falta es libertad y buena alimentación», añade.

Se crían en pleno campo

En esa libertad coincide María del Carmen Pinilla, propietaria de la yeguada La Barquera, que empezó a montar a los 8 años y que lleva 17 en el sector. «Se cría muy bien en esta región maravillosa que tenemos. La crianza está muy relacionada con el medio, y aquí nos distinguimos de otras comunidades en que nuestros caballos y yeguas se crían en pleno campo, en libertad». Eso supone, en su opinión, que sean más equilibrados de carácter que los que están encerrados desde pequeños y más fuertes y resistentes «porque están corriendo siempre. La verdadera dificultad es encontrar la mejor conexión entre yegua y semental para tener los mejores caballos por su carácter, por su belleza, por su morfología, por su actitud para el trabajo...».

En cambio no lo ve tan sencillo Manuel García, uno de los propietarios de la yeguada Vega Hermosa, que si bien es natural de Puerto de Béjar, en Salamanca, tiene sus fincas en Coria y Torrejoncillo. Con el pura raza español confiesa que lleva poco tiempo, pero con caballos cerca de 40 años, «casi desde que soy niño». García hace especial hincapié en la genética, a partir de la cual se seleccionan los ejemplares.

«Si quieres tamaño, echas caballo y yegua grande. Si quieres pelo negro procuras que sean negros, explica. A partir de ahí puedes tener 14, 16, 18 crías y cada cría es un mundo, porque de pequeño lo único que tienes definido es lo que buscas genéticamente. Pero esto no es ciencia cierta ni matemáticas, ni en los pelos, ni en el tamaño, ni en el carácter... Vas viendo como crece, como se va comportando. Si te va gustando lo dejas y si no, procuras venderlo».

¿Qué precio tienen?

¿Y por cuanto se vende un pura raza español? ¿Qué se tiene en cuenta a la hora de fijar su precio? «El caballo bueno se vende muy caro y bien, rápido. El malo hay dificultades para venderlo». Quien dice eso es Joaquín Conesa, que considera que el sector en la región está bien en términos generales. «Desde luego mucho mejor que hace 20 años», apostilla. Insistimos, ¿cuanto vale un caballo?. Los hay, asegura, de 3.000 euros a 80.000 o 90.000. Si tiene una estatura de 1,65 a 1,70 es más apetecible que si es más pequeño; igual que si tiene un buen dorso, una buena cabeza, un buen cuello, si se mueve bien... «Esto no es como la cebada, el trigo, la carne... Digamos que hay un mínimo y a partir de ahí se van sumando las cualidades».

Ahora sí es similar la opinión del ganadero de Puerto de Béjar, que sentencia que un caballo «vale lo que cuesta. No tiene precio definido. Puedes comprarlo por 18.000 euros hasta 240.000. Y no estamos hablando de caballos de carreras, que pueden llegar a 2 ó 3 millones de euros. Aquí un caballo muy, muy bueno, contrastado, con las máximas valoraciones, puede llegar a 300.000 euros».

Indiano, casi perfecto

Si en algo coinciden los tres ganaderos es que el caballo perfecto no existe, aunque algunos se acerquen bastante a esa perfección. Es el caso de Indiano XVIII, un pura raza que Joaquín Conesa destaca de entre los cerca de 80 sementales que han pasado por su yeguada. «Tenía una cabeza muy buena completa, un cuello muy bueno, el dorso era excelente, se movía muy bien, era grande, de 1,67-1,68, tenía una belleza enorme en crines y en cola.... Rayaba un poco la perfección. Aunque perfectos, perfectos no los ha habido ni creo que lo veamos nunca».

El veterano criador reconoce que para él fue una enorme satisfacción que eligieran a Indiano, de entre los miles de ejemplares que vieron, para comprarlo con destino a una fundación que existe en California del caballo español. Y allí continúa, con 22 años y «un montón de hijos», que ha podido conocer a través de las revistas que le envían. «Ése ha sido el caballo más emblemático de la yeguada. Y en esa línea se sigue. Aquí dejó 14 hijas y 4 hijos. Ya hay nietos que están cubriendo».

Una ilusión y una utopía

La búsqueda de ese 'caballo perfecto' es la «ilusión y la utopía que vamos persiguiendo todos los ganaderos. Hacia eso enfocamos la selección y mejora de la raza», apunta María del Carmen Pinilla. «Porque no solo debería tener perfectas todas las regiones morfológicas (como está estipulado en el estándar de la raza), sino que además tendría que tener fuerza para poder trabajar, nobleza de carácter -que es lo que distingue al caballo español de otras razas-y belleza. Es como las personas. Te pueden fallar en algo».

No obstante, cada ganadero tiene su ideal. Para Manuel García el caballo perfecto debería tener una talla aceptable, 1,65 a 1,68, de pelo negro a ser posible y que sea funcional, «que no solo sirva para exposición sino para montarlo, que trabaje en el campo, para la doma...». Vamos, muy parecido al ejemplar que tenía a escasos centímetros, el semental de su yeguada, 'Doble L Kali'. Que por supuesto no está a la venta.
EL CUELLO



De tamaño y longitud medios, ligeramente arqueado y musculado (en las hembras menos). Bien insertado en la cabeza y tronco. Crin abundante y sedosa.
MIEMBROS PELVIANOS O POSTERIORES



Muslo musculado, nalga ligeramente arqueada y musculada, y pierna larga. Corvejón fuerte, amplio y neto. Las regiones situadas por debajo de las articulaciones tarsianas tendrán idénticas características a las señaladas para las extremidades anteriores. Tanto en los zona torácica como en la pelviana, los miembros deben ser correctos.
LA CABEZA



Proporcionada, de longitud media, enjuta, de perfil fronto-nasal de subconvexo a recto. Orejas de tamaño mediano, muy móviles, bien insertadas y paralelas. Frente ligeramente ancha y discretamente abombada. Ojos vivos, triangulares y de mirada expresiva, con arcadas orbitarias que no sobresalgan de su perfil. Cara relativamente larga y moderadamente estrecha (más en las hembras), subconvexa o recta y descamada. Nariz acuminada, de suave y curvada proyección desde la cara. Ollares rasgados y no salientes. Carrillada amplia, descarnada y con borde en largo y discreto arco.
EL TRONCO



Proporcionado y robusto. Cruz discretamente ancha y destacada, en suave prolongación con la línea dorsal. Dorso consistente, musculado y cerca de la rectitud. Lomo corto, ancho, musculado y algo arqueado, bien unido al dorso y a la grupa. Grupa de longitud y anchura media, redondeada y ligeramente en declive. Cola de nacimiento bajo y pegada entre isquiones, poblada de abundantes, largas y a menudo onduladas cerdas. Pecho de buena amplitud y profundo. Costillares arqueados, largos y profundos. Ijares extendidos y vientre correcto.
MIEMBROS TORÁCICOS O ANTERIORES



Espalda, larga, musculada, oblicua y elástica. Brazo fuerte y de buena inclinación. Antebrazo potente, de longitud media. Rodilla desarrollada y enjuta. Caña de longitud proporcionada y tendón marcado y amplio. Menudillo enjuto, destacado y con escasa cemeja. Cuartillas de buena conformación, inclinación y dirección, de longitud proporcionada. Casco compacto, de dimensiones equilibradas, bien desarrollado.
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