Seis años de internamiento para los dos menores que mataron a los ancianos en Bilbao

La Ertzaintza conduce a uno de los menores durante la reconstrucción de los hechos./
La Ertzaintza conduce a uno de los menores durante la reconstrucción de los hechos.

El tercer implicado, de 16 años y vecino de las víctimas, ha quedado absuelto pese a haber sido señalado por los autores como el inductor del doble crimen

AINHOA DE LAS HERAS

Los dos menores de 14 años que mataron a un matrimonio de ancianos en su casa de Otxarkoaga han sido condenados a seis años de internamiento cada uno, según ha podido saber este periódico. El tercer implicado, un menor de 16 años, acusado de planear el asalto y para el que la Fiscalía pedía 10 años de internamiento, ha quedado absuelto.

Los hechos sucedieron el 18 de enero en una vivienda de la calle Zizeruena del barrio bilbaíno. Los dos menores entraron en el piso de las víctimas trepando por una ventana y con la intención de robar. Una vez dentro, acabaron con la vida de Rafael y Lucía, ambos de 87 años, a golpes y con un arma blanca. Después, huyeron con un escaso botín -con el que se compraron unas deportivas amarillas, según un testigo protegido- y dejando la vivienda llena de huellas dactilares y otras evidencias que permitieron a la Ertzaintza detenerles a los pocos días.

El juicio contra los tres menores quedó visto para sentencia hace dos semanas, después de cinco sesiones. Los dos acusados, que tenían 14 años en el momento del crimen, asumieron los hechos y acusaron al tercero, de 16 y vecino de las víctimas, de ser el instigador. Por su parte, el mayor de los acusados, ahora absuelto, reiteró en todo momento que él no había participado en el asalto que terminó con la vida de la pareja de ancianos y que causó una enorme conmoción social, dada la avanzada edad de las víctimas, la juventud de los atacantes y la crueldad de los hechos.

El instructor de la investigación de la Ertzaintza que condujo a la detención de los tres menores destacó en el juicio el terrible panorama que se encontraron los agentes al llegar al lugar de los hechos. Explicó que la vivienda estaba revuelta y repleta de restos de sangre del matrimonio de octogenarios. Según el investigador, los dos ancianos de 87 años no pudieron apenas oponer resistencia cuando fueron atacados a golpes y con un arma blanca.

«Información de las rutinas»

Según señaló en el juicio la Fiscalía en el relato de hechos de su escrito de calificaciones provisionales, los tres menores «ejecutaron un plan preconcebido con el propósito de obtener un beneficio patrimonial» y fue el menor de 16 años, ahora absuelto, quien, según la fiscal, les facilitó a los autores materiales la «información acerca de las rutinas» de los dos ancianos, «indicándoles que tenían dinero en su domicilio». El objetivo era que los dos más pequeños «accedieran a la vivienda, sustrajeran los efectos que allí se hallasen y procedieran después a su reparto entre los tres». Los dos chicos llevaban «un cuchillo obtenido en la casa» del mayor, tal y como manifestó el Ministerio Público durante el juicio. «Con el propósito de acabar con la vida de aquellos, golpearon en múltiples ocasiones a los ancianos y les agredieron con un arma blanca», detalló la Fiscalía. Inmediatamente después, «tal como habían acordado, (los dos presuntos autores materiales de los hechos) acudieron al encuentro» del tercer cómplice, quien «participó de los efectos sustraídos», concluyó el Ministerio Público, que añadió que uno de los menores tenía la ropa manchada de sangre y el supuesto instigador le proporcionó «una nueva vestimenta para favorecer la evasión de la responsabilidad».

Uno de los menores acusados, antes del registro de una vivienda de Balmaseda. / E.C.
Consumidores de tóxicos y con historial delictivo

En el escrito ofrecido por la Fiscalía durante el juicio se ofrecía una descripción somera de la personalidad de los menores. Uno de ellos, de 14 años, estaba tutelado por la Diputación vizcaína en el momento de los hechos, y «pertenece a un entorno familiar desestructurado y marginal, en el que las figuras adultas han cumplido penas privativas de libertad». «Desconfiado, retador y esquivo», su trayectoria escolar estuvo marcada por cambios de domicilio y colegios, con «conductas disruptivas y absentismo escolar».

En los tres chicos se observa una «amplia dinámica de calle» y en los dos más pequeños, además, «elevado consumo de tóxicos» y un «historial delictivo previo». Uno estuvo acusado de un robo con violencia a un menor de 12 años y en un intento de asalto violento a una mujer mayor, a la que trataron de sustraer el bolso y golpearon. Según los especialistas, estos chicos han vivido «un estilo educativo caracterizado por la permisividad» y muestran «dificultades en la asunción de la autoridad y la norma».

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