«Quería morir porque no alcanzaba la perfección que se le exigía»

Antonio Floriano, durante una de las muchas escuchas que ha hecho a lo largo de su vida. :: /JORGE REY
Antonio Floriano, durante una de las muchas escuchas que ha hecho a lo largo de su vida. :: / JORGE REY

Antonio Floriano lleva toda una vida dedicado a escuchar y ayudar a quien lo necesita

Ana B. Hernández
ANA B. HERNÁNDEZ

«Llamó al centro de escuchas, tenía poco más de 20 años y se quería quitar la vida con una bombona de butano», recuerda Antonio Floriano, médico jubilado y responsable del Centro de Escuchas San Camilo de Cáceres, de la Iglesia Diocesana.

«Entonces le dije que con ese método morirían más personas, que eso no era lo que quería ella y empezamos una larga conversación». La joven contó lo que le ocurría y Antonio logró que tanto ella como su madre acudieran al centro para una atención en persona. «El problema era que la joven no se sentía ni valorada ni querida, se le exigía demasiado y no podía más; quería morir porque no alcanzaba la perfección que se le pedía».

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Es uno de los muchos casos con final feliz que han logrado psicólogos, médicos y voluntarios del centro San Camilo. «Porque se puede salvar vidas escuchando», asegura Antonio Floriano. «Si sabes escuchar y qué decir, consigues que la persona hable y entonces, a partir de ese momento, se empieza a abrir y se la puede salvar». Porque se tiene así una oportunidad para buscar con ella la causa de su desesperanza, de su tristeza, de su soledad y las alternativas que tiene para hacerle frente y superarla.

Desde su larga experiencia como médico, en el Teléfono de la Esperanza y el centro San Camilo, Antonio Floriano no tiene duda alguna de que «el suicidio va en aumento porque crecen las depresiones y con ellas los intentos de quitarse la vida de forma voluntaria».

«La gente pierde el sentido de la vida, porque se llena de cosas vacías»

Para este experto en ayudar a otros, «la gente pierde el sentido de la vida porque se llena de cosas vacías» y se quedan sin valores y recursos con los que enfrentarse a los problemas que surgen, a rupturas sentimentales, a la pérdida del trabajo, a los conflictos con los hijos, a las muchas fobias sociales que existen hoy en día... «y los problemas generan depresión y cuando ésta se calla y no se atiende y cura, las personas que la sufren se aíslan y aparecen las ideas suicidas».

Quiere dejar claro que no tiene que haber ninguna enfermedad mental para que aparezcan estas ideas y en algunos casos se lleven a cabo: «Lo que hay siempre detrás es un sufrimiento horroroso que hace que la persona crea que su liberación solo es posible quitándose de en medio». De ahí la importancia de detectar las señales, para poder actuar cuanto antes. «Y para llevar a cabo esta labor, detectar estas situaciones de vulnerabilidad, los médicos son fundamentales; el problema es que a veces no hay tiempo suficiente para atender al paciente».

No obstante, él lo ha hecho a lo largo de toda su trayectoria profesional. «Como médico siempre era mi primera observación, porque veía que muchas veces los pacientes venían a mi consulta con un problema físico que, en realidad, enmascaraba una depresión».