«Enterramos a nuestros muertos en un panteón en 1992»

Francisco Cebrián Andrino, en Badajoz. :: j. v. arnelas/
Francisco Cebrián Andrino, en Badajoz. :: j. v. arnelas

M. F. R. BADAJOZ.

Francisco Cebrián Andrino ha tenido en sus manos la misma lista que el 'Hombrecino' guardó durante más de tres décadas. Cree que fue un republicano muy culto de Almendral quien la escribió a máquina, hizo fotocopias y la repartió entre los familiares de los desaparecidos y la gente de izquierda. La primera vez que la vio fue en casa de la alcaldesa comunista de su pueblo, su predecesora en el cargo. España ya estaba en democracia, pero había tanto miedo que las reuniones entre los opositores de la dictadura siguieron siendo clandestinas durante un tiempo.

En 1991, Cebrián fue elegido alcalde de Almendral bajo las siglas del PSOE. «Lo primero que dije era que yo no estaba ni un minuto en el sillón de la alcaldía mientras que la gente que había luchado por que yo estuviera allí siguiera enterrada en las cunetas». Promovió así las primeras exhumaciones en Almendral, sobre el que dice que fue «porcentualmente el pueblo más represaliado de España. No hubo frente, solo represión. De 3.700 habitantes que tenía en aquella época, fueron asesinadas 250 personas en los primeros meses de la Guerra Civil». Así lo documenta en los libros que firma sobre este tema.

«La lista me sirvió para empezar las exhumaciones», recuerda. Abrieron cinco fosas -cuatro en fincas y una en el propio cementerio-. «El 23 de septiembre de 1992 enterramos a nuestros muertos en un panteón que hicimos por suscripción popular, después de haberles hecho una noche de velatorio en la Casa del Pueblo. No pudimos identificarlos, nuestra prioridad entonces era sacarlos de las cunetas y devolverles la dignidad», recuerda.