Casado, ante su noche electoral más trascendente

La sede del Partido Popular durante la noche electoral del pasado 28 de abril./Archivo
La sede del Partido Popular durante la noche electoral del pasado 28 de abril. / Archivo

El PP afronta expectante un escrutinio que marcará el liderazgo del presidente del partido y su proyecto

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

La cautela a la que obligaba la proximidad de las elecciones del 26 de mayo dejará de regir en el PP a partir de esta noche. Las organizaciones territoriales esperan al escrutinio para evaluar la gravedad de los daños y decidir qué necesita el partido para recomponerse. Expectantes ante el recuento, fuentes populares abren un abanico de opciones que van desde que la dirección nacional «salve los muebles» e introduzca elementos que corrijan el rumbo, una demanda ya clamorosa, hasta una explosión interna que acabe con la etapa de Pablo Casado al frente de Génova.

De los líderes nacionales es quien más arriesga este domingo en las urnas. El desplome del PP el 28 de abril, que ha dejado a la formación conservadora en 66 escaños, sitúa al equipo de Casado ante una prueba que condicionará o determinará su futuro. Retener el poder en los feudos más trascendentes -la Comunidad de Madrid y Castilla y León- y conquistar alguna nueva plaza -vía votos o pactos- podría suponer un «blindaje» en el corto plazo para la actual cúpula del partido. Hay cargos, sin embargo, que señalan que si el derrumbe es «total» podría incluso forzarse la salida del presidente.

Algunas de las tesis que surgen en círculos del PP son sintomáticas, sobre todo, del grado de malestar en las filas populares con la estrategia de la cúpula de Casado. En los últimos días, varios cargos han llegado incluso a plantear la posibilidad de una «gestora» en caso de hundimiento el 26-M. Pero las principales direcciones territoriales no ven probable esa opción, que hablaría de una caída «monumental».

Fuentes del partido conservador explican lo que debería ocurrir para llegar tan lejos: «perderlo todo», que Casado dimita -lo que parece absolutamente descartable- o se le obligue a dimitir, que la Junta Directiva Nacional aplique el artículo 37.1 de los Estatutos para convocar un congreso extraordinario y que el comité organizador de ese cónclave asuma las riendas de la formación. Eso sería en la práctica una gestora.

¿Pero qué es «perderlo todo»? Un concepto difícil de medir. Para algunas voces consultadas bastaría con que el PP se dejara por el camino la Comunidad de Madrid y Castilla y León. Otras fuentes lo elevan a una debacle extensa y, con la prudencia de no poder anticipar los resultados electorales, se inclinan por que a partir del lunes la dirección «entienda» los «errores» cometidos, «escuche» a las organizaciones territoriales y apueste por «ampliar el círculo» de colaboradores que marcan estrategia y discurso en Génova.

«Si no lo hace, se va a enfrentar a muchas dificultades», augura un dirigente que aconseja a Casado reforzar la cúpula. En otras palabras, sumar nuevas voces y «sensibilidades», como sugieren en otro territorio, y generar «complicidades» internas después de las tensiones derivadas de la elaboración de las listas.

«El lunes es el lunes»

Son muchos los desacuerdos con la cúpula nacional que se han ido acumulando en los últimos meses en las filas del PP y tienen que ver con la confección de las candidaturas, con un discurso virado hacia la derecha, con una tendencia a extremar los mensajes y con una «falta de escucha» a las organizaciones territoriales y provinciales. La incomodidad se vio, además, reforzada, el 28-A, aunque el hundimiento electoral no sea, reconocen, responsabilidad única de Casado.

Algunas direcciones del PP reclaman, por ello, que se les tenga en cuenta en esta nueva fase y, cuando su jefe de filas repite aquello de que su mandato al frente del partido es para cuatro años, replican que «la legitimidad también la otorgan las urnas».

Fuentes del PP dan por sentado, y así lo trasladan, que el presidente del partido se prepara para introducir «cambios». En Génova, sin embargo, no quieren anticiparse. «El lunes es el lunes». «Estamos con las elecciones». «No hay nada decidido». En el entorno del líder de los populares, además, rechazan la posibilidad de que su continuidad esté en cuestión, recuerdan que los populares también sufrieron un retroceso importante en las autonómicas y municipales de 2015, en las que se retuvo a duras penas la Comunidad de Madrid ya de madrugada, e insisten en que el lunes lo que empieza es «la era Casado».

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