Cambio

Wimbledon adopta el 'tie break'

Juan Martín del Potro golpea la bola en un partido ante Rafael Nadal. /Reuters
Juan Martín del Potro golpea la bola en un partido ante Rafael Nadal. / Reuters

El torneo londinense se replantea su historia e introduce la 'muerte súbita' en el quinto set a partir del 12-12

ENRIC GARDINERMADRID

La tradición inglesa ha cedido y el torneo de Wimbledon romperá con un hábito que aún sigue perenne en otros escenarios como París o Melbourne. El 'tie break' o desempate surgirá en los quintos sets de los partidos masculinos y acabará con las maratones del pasado. Con una peculiaridad, eso sí: no habrá 'tie break' cuando el marcador resalte el 6-6, si no que lo habrá cuando se llegue al 12-12. Es decir, que prácticamente se jugará un sexto set. Una medida que se queda a medio camino de la implantación total de un sistema destinado a proteger la salud de los jugadores y el espectáculo. De los cuatro 'Grand Slams', solo el Abierto de los Estados Unidos tiene un desempate cuando se llega al 6-6 en el quinto parcial, mientras que Roland Garros y el Abierto de Australia se mantienen inamovibles. Para ganar, es necesaria la diferencia de dos juegos.

Wimbledon, con sus matices, es la tercera gran competición en abrazar el cambio, después del US Open, que implantó el 'tie break' en 1970, y la Copa Davis, que lo vio nacer en 2016 después de que Leonardo Mayer y Joao Souza disputaran en 2015 un partido de casi siete horas.

Con el fin de la Copa Davis, que será sustituida por una competición semanal con partidos a tres sets y con desempate en el tercero, Wimbledon ha escuchado a los críticos y terminado con una tradición que colmó el vaso en la pasada edición.

Término medio

Las semifinales del torneo abrieron las puertas a las dudas del formato, al desatarse una pelea de saques entre el sudafricano Kevin Anderson y el estadounidense John Isner en la pista central del All England Club. 7-6, 6-7, 6-7, 6-4 y 26-24 fue el resultado, a favor de Anderson, que cambió 'The Championships'. Una refriega de seis horas y media que reventó a Anderson, incapaz de competir la final a Novak Djokovic por el desgaste físico que arrastró.

«Puede que haya un término medio en el que podemos incluir un 'tie break' en el 12 iguales. Creo que sería un balance justo. Si un partido llega hasta ahí, no creo que sea necesario continuar. Sería una manera de proteger la salud de los tenistas», predijo el sudafricano después de ganar a Isner.

Al ser una semifinal, la batalla entre Anderson e Isner tuvo más impacto en la organización al, además, retrasar la posterior semifinal entre Novak Dojokovic y Rafael Nadal y, más tarde, también tener influencia en el horario de la final femenina. «Esta medida permite que los partidos terminen en un aceptable período de tiempo», sentenció Philip Brook, presidente del All England Club.

De este modo, no se repetirán marcadores legendarios como el partido más largo de la historia, aquel que enfrentó en 2010 a Isner, un habitual, y al francés Nicolas Mahut. Por aquel entonces, la primera ronda entre el americano y Mahut, disputada en la pista 18 del torneo, se fue hasta el 70-68, a favor de Isner, en el quinto set. Las más de 11 horas de partido le valieron el título de partido más largo de la historia, romper diez récords y una placa que aún se puede visitar a la entrada de la pista 18. También le deparó un acusado cansancio a Isner, que se despidió en segunda ronda ganando solo cinco juegos.

Historias de ese estilo serán erradicadas por la medida de Wimbleon, que se queda a medio camino de la solución deseada, pero que protegerá algo más la salud de los tenistas. Poco a poco.

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