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Williams avergüenza a su historia

Robert Kubica rueda con el Williams Racing en el Circuit de Barcelona - Catalunya en Montmelo/EP
Robert Kubica rueda con el Williams Racing en el Circuit de Barcelona - Catalunya en Montmelo / EP

Tras dos días y medio de ausencia, por fin, el FW42 apareció en pista el miércoles de los test de pretemporada, pero no con todas las piezas necesarias

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Hay equipos deportivos que siempre han estado en la mente del público como potenciales ganadores. El Real Madrid o el Barcelona en fútbol, los Lakers o los Celtics en la NBA o el equipo jamaicano o estadounidense de atletismo o natación en unos Juegos. ¿Imaginan a los primeros descendiendo a Segunda, a los segundos pasando por la NBA sin pena ni gloria o a los últimos ni clasificándose para una cita olímpica?

Algo similar está ocurriendo estos días en la Fórmula 1 con una escuadra legendaria como Williams. Sólo hay dos equipos que les pueden mirar por encima del hombro, al menos en el capítulo histórico: Ferrari y McLaren. Williams fue el hogar de leyendas como Nelson Piquet, Alain Prost, Nigel Mansell o el mismísimo Ayrton Senna, pero lejos quedan aquellos trofeos y éxitos. Las glorias pasadas son eso, viejos vestigios.

Hoy Williams está en el momento más bajo de su historia. Acabaron la temporada 2018 en última posición, gracias a dos pilotos de pago que, además, tampoco mostraron nada más que su potencial económico para estar ahí: Lance Stroll, que sigue en F1 gracias a que su padre se hizo con la mayoría de acciones de Force India (hoy Racing Point), y Sergey Sirotkin, un ruso cuya aportación económica fue la suficiente para darle una campaña en F1 cuando nadie se acordaba de él.

Hoy cuentan con dos corredores de prestigio, al menos sobre el papel: Robert Kubica, que afronta la reválida con una mano prácticamente inútil, y el novato George Russell, campeón de F2 en 2018 y un teórico gran proyecto de piloto. La ilusión era máxima por llegar a Barcelona y verles correr en Montmeló, pero no fue hasta el miércoles por la tarde cuando el joven Russell pudo sacar a pista un coche que ni siquiera estaba completo. El motivo: las piezas fundamentales no aterrizaron en España hasta la madrugada del martes e incluso hubo que esperar un día más para tener el coche completo.

El desastre de Williams es absoluto. Claire, la hija el fundador y jefa del equipo, prefiere no apuntar a nadie en concreto, pero lo cierto es que el responsable técnico, Paddy Lowe (ex Mercedes o McLaren, por ejemplo) está muy señalado. Hasta el punto de que ya hay muchos que piden su cabeza, desde la siempre punzante prensa británica (que tiene a Williams como un tótem de su país), pasando por los fans, que se cuentan por miles por todo el mundo.

En la comparecencia que dio ante los medios, fue muy franca y, al menos, hizo lo mínimo que se puede pedir a un responsable: pidió perdón. «No es sólo que estemos decepcionados, sino que es vergonzoso no llevar un coche a un circuito cuando todo el mundo ha conseguido hacerlo, estamos hablando de un equipo que ha llevado un coche a los test en los últimos 40 años», relataba la única responsable del equipo que dio la cara. «Sólo podemos pedir perdón a nuestros aficionados, a la gente que ha sentido la presión en Grove en los últimos días para preparar todo de cara a hoy, y sobre todo a George y Robert, ya que estaban deseando subirse al coche el lunes para poder prepararse y tener la mayor cantidad de tiempo posible antes del comienzo de la temporada», señalaba, la muy avergonzada y muy criticada Claire Williams.

La conexión Alonso-Williams

Puede resultar forzado hablar de Fernando Alonso en un texto sobre la escudería Williams, pero lo cierto es que su nombre está vinculado al equipo esta temporada. Lo está a través de Edoardo Bendinelli, su fisioterapeuta de confianza y además su cuñado por matrimonio con su hermana. El italiano volvió el miércoles al paddock de la Fórmula 1 vestido con los colores de Williams, ya que esta campaña será el fisioterapeuta de Robert Kubica.

No es casual: Kubica y Alonso son buenos amigos desde hace años, han mantenido el contacto en este tiempo y por eso el asturiano le ha 'prestado' a uno de sus hombres de confianza para su vuelta a la Fórmula 1. «Ahora tengo que preocuparme porque Robert esté bien, pero también Fernando», explicaba al corresponsal de la agencia Colpisa en Montmeló.

En Kubica hay puestas muchas esperanzas de resurrección de Williams. Quizá, también en este aspecto, Alonso le pueda dar unos cuantos consejos, ya que fue durante su tiempo en McLaren (y antes en Ferrari) el faro que todos esperaban que les iluminase hasta la parte alta de la parrilla de nuevo.