Confiesa que mató a martillazos al hombre con el que convivía en Madrigalejo

La acusada mira a una vecina que declaró que le escuchó decir que iba a cometer el crimen. /Jorge Rey
La acusada mira a una vecina que declaró que le escuchó decir que iba a cometer el crimen. / Jorge Rey

La acusada, Julia Benítez, asegura ante el jurado que se volvió loca al entrarle en la cabeza «una cosa grande negra con cosas coloradas»

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

«La vi con los ojos desencajados, hablando sola y decía: 'a este maricón lo voy a matar y lo voy a quemar'». Mientras una vecina de Madrigalejo declaraba esto ante el jurado, quien no le quitaba los ojos de encima era la acusada, Julia Benítez, que se enfrenta a 23 años de cárcel por haber matado a golpes al hombre con el que convivía, quemando luego su cadáver. En el juicio, que comenzó ayer, admitió que le había matado a martillazos.

Según la fiscal que le acusa, ella asesinó a su pareja, con quien llevaba seis años conviviendo en Madrigalejo, en una casa de la víctima, que se llamaba José Sánchez y era más conocido como 'Pepe Sonrisas', como recordó un testigo, Juan Miguel H. Q.: «Él era la persona más buena que había en Madrigalejo. Le llamábamos 'Pepe Sonrisas' porque siempre estaba riendo y silbando. Era muy bueno». Él había tenido dos bares en su pueblo, y luego un puesto de feria con el que recorría toda Extremadura y la provincia de Salamanca. El puesto era peculiar, formaba una pirámide con botellas de alcohol y la gente, a cambio de una cantidad, tiraba un aro que en caso de introducirse en el cuello de una botella se quedaba con la misma. Cuando alguien acertaba él daba un silbido muy peculiar. En los últimos años le acompañaba a las ferias Julia Benítez, que es natural de un pueblo de Badajoz.

Según la acusación pública, la tarde del 17 de junio de 2017 los dos estaban tumbados en la cama, y ella aprovechó que él se encontraba al parecer dormido para atacarle con un objeto contundente. Murió como consecuencia de un traumatismo craneoencefálico múltiple severo.

Fiscalía asegura que llegó a comprar un cerdo para que se comiera el cadáver, que al final roció con gasolina y le prendió fuego

Su abogado alega que actuó en defensa propia, que no era pareja del difunto y que tiene una enfermedad mental

Ella trasladó el cadáver a una cochiquera que estaba dentro de la casa y, según la acusación, trató por todos los medios de conseguir unos cerdos grandes para que se comieran el cuerpo. Lo único que consiguió fue comprar la tarde del 19 de junio un lechón de mes y medio, de unos 11 kilos, por 30 euros. El animal no se comía el cadáver y entonces ella, apremiada por el fuerte olor que desprendía, decidió prenderle fuego rociándolo antes con gasolina. El fuego provocó bastante humo y al ir los vecinos a apagar el fuego, se descubrió el crimen.

Ayer comenzó el juicio contra la acusada de asesinato. Ella respondió solo a las preguntas de su abogado, Carlos Jesús Tovar. Dijo que no era pareja sentimental de 'Pepe Sonrisas', que entonces ella tenía 42 años y él 69, y que mantenían sólo una relación laboral, al ir con él a las ferias. Declaró que ella había tenido una pareja durante ocho años y que los tres habían dormido en la misma vivienda, ella con el novio. Julia aseguró que la casa era una cuadra, con ratas y cucarachas, y pasó a contar su versión de lo que ocurrió la tarde del 17 de junio.

Afirmó que José Sánchez estaba obsesionado con ella y que era celoso, y que le molestó que ella estuviera tirada en la cama chateando con el ordenador. Entonces él empezó a insultarla, se desnudó completamente y se fue a la cama, en donde empezó a tocarla en los pechos y hacerle daño. «Le pedí que me dejara, pero seguía llamándome zorra y puta. Entonces me entró en la cabeza una cosa grande negra, con cosas coloradas... y cogí un martillo que había en la mesita de noche». Tras confesar que le mató a martillazos, aseguró que lo hizo porque se había vuelto loca. «Tengo un trastorno mental. Necesito ayuda», dijo para terminar.

Después declararon personas que habían estado con ella mientras el cadáver se estaba descomponiendo en la cochiquera. Testificaron varios hombres que habían mantenido relación con ella con la aplicación Badoo, y que aseguraron que ella estaba tranquila. Al día siguiente fue a los Santos de Maimona, en donde mantuvo una relación sexual con su anterior pareja, que declaró que ella era agresiva, promiscua y provocadora.

Varios vecinos dijeron que Pepe presentaba a Julia como su pareja, aunque a veces ella decía que era un amigo o su padre. Dos declararon que hacía dos años sospecharon que ella estaba drogando con pastillas al que luego sería su víctima. Un primo suyo llegó a llevarle a su casa durante ocho días, al rescatarle de la casa drogado, pidiéndole que no volviera con Julia. Cosa que no hizo.

El jefe de la Policía Local declaró que con otros vecinos apagaron el fuego, y cuando entró en la casa estaba Julia muy tranquila, que en ningún momento le dijo que había matado a Pepe. Cuando apagaron el fuego se fue el humo y se vio el cuerpo, y fue entonces cuando ella le dijo que había discutido con Pepe y que le había matado.

El juicio continuará en la jornada de hoy.