Más pavos reales para Castelar

Los pavos reales están en un recinto del estanque central para que se adapten. :: j. v. a./
Los pavos reales están en un recinto del estanque central para que se adapten. :: j. v. a.

El Ayuntamiento ha introducido en el parque cinco aves de este tipo y un ganso

TANIA AGÚNDEZBadajoz

Los pavos reales volverán a dar color al parque de Castelar. En los últimos años estas aves habían ido desapareciendo poco a poco de la zona. Ahora vuelven a recuperar el protagonismo que tenían para ser de nuevo el centro de atención de este espacio de ocio y descanso. El Ayuntamiento de Badajoz ha introducido cinco nuevos pavos reales, que se suman al que aún permanece en el parque, y un ganso.

Según explica Antonio Ávila, concejal de Medio Ambiente, de los seis pavos reales que vuelven a poblar Castelar tres son machos y los otros tres, hembras. El objetivo es que estos animales perduren en este espacio. «Es un ave muy hermosa que le da atractivo al parque», afirma Antonio Ávila.

Estos nuevos ejemplares fueron llevados a Castelar la semana pasada. Según señala Ávila, han sido donados por la Brigada Extremadura XI, que tiene sede en el cuartel General Menacho.

De momento permanecen en el estanque central del parque junto a los patos, en un recinto limitado por una valla. En el centro se ubica la estatua de Carolina Coronado.

El fin de esta medida es que los animales se vayan adaptando al nuevo entorno, hasta que se sientan cómodos y ellos mismos comiencen a moverse por los alrededores del parque. «Se les ha cortado el vuelo para que se habitúen a su nuevo hogar y cuando estén preparados saldrán solos», especifica Ávila.

Según apunta el edil, el mantenimiento que se aplica a estos ejemplares es el mismo que el que se lleva a cabo con el resto de las aves que hay en Castelar. «Comen la avena que se les echa para las palomas y patos. También se alimentan de lo que le llevan los usuarios», sostiene. Los vecinos que frecuentan el parque les llevan trozos de pan y los más pequeños les proporcionan gusanitos.

Estos días los visitantes se quedan sorprendidos al ver los llamativos pavos reales encerrados en el estanque. «Es la primera vez que los veo juntos ahí», comenta Alberto Núñez. Este vecino de Badajoz, que reside en Villafranco del Guadiana, acude mucho este espacio verde con su hijo. «Nos gusta mucho porque tiene mucha sombra, cuenta con un área infantil con columpios para los pequeños y, sobre todo porque están los patos y los pavos reales. A los niños les encantan», dice.

Su hijo Adrián, de tres años, se entretiene echando de comer a estos animales y juega con ellos. «Tiene hasta fotos con algún pavo real que a veces nos hemos encontrado en la calle. Me parece algo muy bonito, es un plus más del parque», agrega.

Con él coincide Ana Isabel Fernández, madre de una niña de cuatro años. Aunque vive en el barrio de San Roque, admite que acude mucho a Castelar por su encanto. «La niña con las palomas se vuelve loca, así que con el pavo real aún más. La pena es que últimamente los veíamos poco por aquí. Cada vez quedan menos y es más complicado poder observarlos», manifiesta.

Los pavos reales se mueven por toda la zona. Cruzan las calles como un usuario más y es fácil verlos subidos a alguna ventana de los edificios próximos al parque o en los balcones del hotel Zurbarán. De hecho, continuamente acceden a las instalaciones del hotel, como a los patios exteriores, donde también les suelen dar de comer.

Solo uno

De los cuatro pavos reales que había en Castelar solo queda uno. Los animales llegaron al parque en el año 1998 y también fueron un regalo de la Brigada Extremadura XI de Bótoa al Ayuntamiento de Badajoz. Estas aves exóticas llegaron a criar en el parque. Sin embargo, poco a poco los animales han empezado a desaparecer de la zona.

«No sabemos qué ha pasado. Desconozco si han sufrido algún accidente o se los han llevado», reconoce el concejal de Medio Ambiente.

En el verano de 2012 uno de los pavos que quedaba entonces fue atacado por un perro. El pavo herido fue trasladado a una clínica veterinaria, donde fue atendido. «Le dieron 16 puntos de sutura. Ese ejemplar tampoco está ya», añade Ávila.