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Alejandro Sanz rinde al público del Teatro Romano

  • El cantante protagonizó anoche uno de los conciertos más especiales de toda su carrera ante 3.000 personas en Mérida

Era la primera vez que Alejandro Sanz se subía al imponente escenario del Teatro Romano. Fue anoche, ante 3.000 personas que cayeron rendidas a un directo en el que el cantante madrileño se dejó la piel y la garganta para brillar en Mérida. Hacía mucho tiempo que Alejandro Sanz no tocaba en Extremadura, por eso ayer se juntaron sus ganas con las del público para hacer magia en el Festival Stone and Music.

Desprovisto del escenario en forma de diamante que ha paseado por España y América con su gira 'Sirope Vivo' y con el público más cerca de lo habitual, Alejandro Sanz resultó más íntimo que de costumbre. Entró por la orchestra, pasadas las diez de la noche, acompañado de su banda. Desde un lateral del escenario y con la música ya sonando, el cantante se santiguó tres veces antes de arrancarse a cantar, un ritual que repite en todos sus conciertos desde el backstage, pero que anoche compartió con el público de Mérida.

Salió al escenario para abrir el concierto con 'El silencio de los cuervos', incluido en su último disco 'Sirope', pero durante su actuación regaló al público lo que quería escuchar: los himnos de sus 25 años de carrera musical y su último 'hit', 'Deja que te bese', una delas canciones más sonadas de este verano que canta junto con Marc Anthony. 'Y si fuera ella'. 'Amiga mía', 'Corazón partío', 'La música no se toca', 'Capitán Tapón', 'Looking for Paradise' o 'No es lo mismo' fueron las canciones más coreadas.

El cantante confesó que había estado hace unos años en el Romano viendo una obra del Festival de Teatro, "desde allí arriba", en la cave alta, y reconoció que era una noche muy importante para toda su banda. Se notó. No escatimó a la hora de regalarle al público su mejor registro.Cantó con fuerza, se movió con soltura por el escenario, incluso bajó de él desatando la locura del público que estaba más cerca, que se lanzó a tocarle.

Tan a gusto estaba el madrileño que se arrancó con su guitarra a cantar por bulerías, de pie, improvisado. La primera a Manuela, su primera hija, las demás, como de costumbre, de Lole y Manuel. Hacía mucho tiempo que el cantante no introducía el flamenco en sus directos. Fue su regalo al público extremeño.

El momento más mágico de la noche, sin embargo, llegó cuando se apagaron todas las luces del Teatro Romano y el cantante, sentado al piano, interpretó la que quizás es su letra más hermosa, 'Lo ves'. Un público enmudecido escuchó al madrileño en un silencio, tan extraño en sus conciertos, que resultó conmovedor. Un silencio solo roto, cuando el cantante cedió el testigo al público, que casi en un susurro acabó la canción. Un momento memorable que se queda para el recuerdo de los que anoche pudieron disfrutar de Alejandro Sanz.

Entre el público, numerosos amigos y uno, muy especial, al que le dedicó guiños continuos durante su concierto. En primera fila estaba Yeray Bañón Risco, en brazos de su madre, un niño con parálisis cerebral, apadrinado por Alejandro Sanz, que se llevó la ovación de todo el teatro y al que el cantante le regaló varios de sus temas.

Sin apenas descanso, el madrileño encadenó los bises con su actuación. No hizo falta que el público gritase más de un minuto 'otra, otra', para que el cantante volviera al escenario a cerrar un concierto con la canción que lo convirtió en Alejandro Sanz, 'Pisando fuerte'. Algo más de dos horas, que acabaron con el público puesto en pie y con un largo aplauso. Fue el estreno de un cantante consagrado en uno de los escenarios más espectaculares del mundo y el público le regaló su ovación.

Tras el concierto, muchos fans esperaron pacientemente la salida del cantante del Teatro Romano. Pasadas las tres de la mañana, Alejandro Sanz abandonó el recinto en coche, con la sonrisa puesta y saludando a quienes aún se resistían a despedirse de él.