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Un impulso para el Tajo Internacional

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Mirador de Negrales, cerca de Herrera de Alcántara. / Lorenzo Cordero

  • La declaración de Reserva de la Biosfera es recibida como un estímulo para la ‘economía verde’ en la zona | El título de la Unesco implica que el Parque Natural luso-extremeño pasa a ser el cogollo de un espacio protegido mucho mayor

La última buena noticia que ha recibido Extremadura ha llegado, otra vez, de la mano del medioambiente. Desde el pasado día 19, el Tajo Internacional es Reserva de la Biosfera. La número 48 en España y la segunda en la región, que entró en este concurrido grupo (tienen esta distinción 669 enclaves de 120 países) gracias a Monfragüe. La nueva designación se refiere a una parte del cauce fluvial a su paso por la comunidad autónoma y por Portugal y a su entorno. En total, un área de 428.000 hectáreas, el sesenta por ciento de ellas en Extremadura y el resto en el país limítrofe. Un espacio gigantesco en el que se insertan las 25.000 hectáreas del Parque Natural del Tajo/Tejo Internacional, que también engloba paisajes fronterizos. La primera consecuencia de la declaración es que el Parque Natural quede integrado en un espacio protegido mucho mayor, la Reserva de la Biosfera.

«La declaración de Parque Natural nos situó en el mapa, y esto es un empujón más en este sentido, supondrá darnos publicidad a nivel mundial». Lo dice Antonio González Riscado, ‘Botines’ para cualquier vecino de Cedillo, el municipio que tiene una guía telefónica con motes y el que marca uno de los límites del Tajo Internacional.

De la presa al puente

Está el pueblo junto a la esquina del mapa extremeño que muerde a Portugal, y su presa viene a ser la esquina norte del Parque Natural, que aproximadamente va desde ahí hasta el puente romano de Alcántara. El río es la frontera entre los dos países y es la esencia de un territorio protegido al que la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) acaba de dar una palmada en la espalda que en la zona llevaban esperando desde hacía tiempo.

«La distinción como Reserva de la Biosfera no te cae del cielo, no la regalan, nos ha costado años de trabajo», explica ‘Botines’, que forma parte de la junta rectora del Parque. Además, preside el GAL (Grupo de Acción Local) Sierra de San Pedro-Los Baldíos, que junto a la Junta de Extremadura y la Diputación de Cáceres, ha encauzado una parte del trabajo que ha fructificado en el nuevo título concedido por la Unesco.

Dentro de su complejo organigrama hay una entidad de suntuoso nombre: Consejo Internacional de Coordinación del Programa sobre el Hombre y la Biosfera. Este programa tiene como objetivo fundamental mejorar la relación entre los ciudadanos y el medioambiente, y el Consejo que lo coordina se encarga de gestionar la lista de lugares del mundo que son Reserva de la Biosfera, en la que España ocupa un lugar preferente. Sus 48 sitios con esta catalogación lo sitúan como el país líder, el más representado. Solo Murcia y Valencia no tienen un espacio físico que luzca este título. Todas las demás exhiben al menos uno, aunque es el norte del país quienes más pueden presumir en este sentido: Terras do Miño, Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo, Ríos Eo y Oscos y Tierras de Burón, Área de Allariz, Áncares Lucenses, Ancares Leoneses, Muniellos, Somiedo, Las Ubiñas-La Mesa, Valle de Laciana, Valles de Omaña y Luna, Alto Bernesga, Los Argüellos, Babia, Redes, Urdibai, Las Bárdenas Reales...

La relación de paisajes españoles declarados Reserva de la Biosfera incluye otros más conocidos, como Picos de Europa, Doñana, Cabo de Gata-Níjar o las siete islas principales de Canarias.

Lo que comparten territorios tan dispares para disfrutar de idéntica designación es que son «zonas ecológicamente representativas o de valor único», en palabras de la propia Unesco. «Las reservas de la biosfera –se puede leer en la web de la red española que aglutina a estos espacios– son territorios cuyo objetivo es armonizar la conservación de la diversidad biológica y cultural y el desarrollo económico y social a través de la relación de las personas con la naturaleza». O sea, fomentar la ‘economía verde’, esto es, la que apuesta por negocios que ayudan a preservar el medio natural.

Esta particularidad es uno de los aspectos que distinguen a esta declaración de otras. «La concesión del título de Reserva de la Biosfera es un reconocimiento de nivel superior y más enfocado hacia el desarrollo socioeconómico de la zona, siempre desde la premisa de la sostenibilidad», resume María José Moralo, técnico del Parque Natural Tajo/Tejo Internacional.

Más turistas y más empleos

Traducido al terreno de lo cotidiano es, básicamente, más turismo. Está recogido de forma ilustrativa en el primero de los diez objetivos que se buscan con este nuevo título: «Aumentar el conocimiento de la región, atrayendo inversiones y población». Y a partir de ahí, la cadena lógica de consecuencias económicas asociadas: más negocios, más empleo...

«Hasta tal punto ha sido beneficioso el Parque Natural para el entorno que gracias a él se nos conoce internacionalmente», resume González Riscado, que se apoya en un dato: por ‘El Casón’ (una sede municipal que es centro de visitantes, de interpretación y museo en Cedillo) han pasado más de cinco mil personas en los últimos cuatro años. «Españoles, pero también portugueses, franceses, belgas, alemanes, hispanoamericanos...», abunda el alcalde, que refuerza sus argumentos con los datos del grupo de acción local.

En los últimos cinco años, detalla, se han presentado 375 proyectos relacionados con el Parque Natural, que ha generado quince empleos nuevos y ha permitido consolidar otros 108 ya existentes. También ha facilitado la creación de 75 plazas en alojamientos hoteleros. ‘Botines’ resume de forma más gráfica y pedagógica que la Unesco qué significa que el Tajo sea Reserva de la Biosfera: «Es el reconocimiento a nivel mundial de que en este paisaje estamos lanzando oxígeno al resto de los ciudadanos».

Desde el punto de visto legal, el regidor anticipa que «en la forma de relacionarse con el territorio, no supondrá más restricciones de las que ya existen por el hecho de ser Parque Natural». Yen el capítulo de las ventajas, no duda de que el hecho de que el Tajo Internacional pase a integrarse en una Reserva de la Biosfera «tendrá consecuencias económicas positivas para este rincón que compartimos Extremadura y Portugal». De entrada, el nuevo título se interpreta en la zona como una palmada en la espalda. Y se confía en que valga para coger impulso.