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Luis Suárez destroza la pizarra de Luis Enrique

Luis Suárez
Luis Suárez / Efe
  • El uruguayo sigue sin marcar después de tres partidos en los que el técnico del Barça no encuentra el dibujo táctico ideal para aprovechar el talento de su tridente atacante.

La alegría en el Barça casi nunca es completa. La clasificación para octavos de final de la Liga de Campeones no oculta que el PSG sigue por delante en un grupo F en el que quedar primero es fundamental para evitar un cruce peligroso con el factor campo en contra. Reencontrarse con la victoria ante el Ajax (0-2) tras dos derrotas ligueras seguidas no esconde una primera parte horrorosa en la que el equipo azulgrana no se pareció ni siquiera a la peor versión de algún partido puntual de las etapas de Pep Guardiola, Tito Vilanova o Tata Martino en el banquillo, quizás a algún encuentro del primer año de Frank Rijkaard (2003-04), cuando hubo una paciencia necesaria que difícilmente existirá ahora. Y los dos goles y el récord en la Liga de Campeones de Messi, que alcanzó las históricas 71 dianas de Raúl, no compensan la terrible sensación de que Luis Enrique no está sabiendo sacar el jugo que podría de un tridente mágico formado por el argentino, Neymar y Luis Suárez.

También se podría polemizar con la situación deportiva de Piqué, que ha encadenado la grada y el banquillo en dos partidos seguidos en lo que parece un castigo enmascarado por episodios de indisciplina como el del móvil en la Supercopa de Catalunya, algo desmentido por el técnico asturiano: «No tengo que castigar a nadie porque no tengo ninguna queja de nadie». Pero la realidad es que Bartra va definitivamente a más como central, que Mascherano ofrece un compromiso fuera de dudas y que Mathieu ha encajado en una zaga que necesita defensas que puedan corregir con velocidad y decisión. Piqué, simplemente, tiene que ponerse las pilas.

El asunto realmente preocupante es táctico. Incluso Luis Enrique, muy esquivo para analizar temas deportivos para no dar pistas a los rivales, sorprendió en la rueda de prensa posterior al Ajax-Barça al dar explicaciones al respecto. Desde que ha irrumpido Luis Suárez tras su sanción, el ataque azulgrana es más previsible. El uruguayo sigue sin marcar después de tres partidos, pero si contra el Real Madrid y el Celta, pese a las derrotas, había dado una imagen esperanzadora, con movimientos inteligentes, conexión con sus compañeros y facilidad en el remate, en Ámsterdam fue una sombra del delantero que fue antes del mordisco a Chiellini.

El ‘charrúa’ tiene la coartada de sus cuatro meses de castigo, con las secuelas psicológicas que una condena deportiva así supuso para él, y su actitud combativa es digna de elogio. Pero no llega a muchos balones porque físicamente le queda un recorrido para recuperar el ritmo competitivo ideal. Y cuando está cerca de portería, le puede la ansiedad de volver a cantar gol. El perjudicado por su presencia es Neymar, que había comenzado la temporada como un tiro, pero que ahora vuelve a verse desplazado a la izquierda, más abierto de lo que a él le gusta para acariciar el gol. También podría salir damnificado Messi, pero el ‘10’ tiene tanta calidad que crea peligro arrancando desde cualquier zona.

Mejor de ‘9’

Ante el Ajax, en esa pésima parte, Luis Suárez arrancó en la derecha, Messi de ‘falso 9’ y Neymar en la izquierda. Con Luis Enrique, los extremos juegan por dentro dejando las bandas a los laterales, pero el uruguayo sufre y no encuentra su ubicación. Es un delantero diseñado para hacer la guerra en solitario contra una defensa poblada. Con otro punta que le acompañe tiene bastante en un sistema más defensivo. Pero el Barça juega con tres delanteros y hay que repartirse los espacios. En la segunda parte, Luis Enrique colocó al uruguayo de ‘9’ más clásico, con Messi arrancando de la derecha. El Barça mejoró así, pero para no crear un embudo Neymar tuvo que jugar más pegado a la banda para abrir espacios. Y el talento del brasileño no se puede desaprovechar.

Además, los tres atacantes disfrutan con una libertad de movimientos que es imposible otorgar a todos y su presión defensiva es más posicional que agresiva. No son Pedro, sin confianza deportiva, pero sacrificado en la misión de recuperar el balón. Si un rival con excelente salida de balón como el Ajax o el Madrid rompe esa primera línea de ‘falsa’ presión de los cracks, se encuentra a un Barça roto, desordenado y vulnerable. Muchas voces piden un 3-4-3 o un doble pivote. Luis Enrique dice que lo tiene claro, pero no lo parece. Su experiencia como entrenador en el Barça B, la Roma o el Celta no le vale porque nunca tuvo que coordinar a tres de los mejores delanteros del mundo entre sí y con el resto del equipo.