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La Diputación sostiene desde 2006 la perrera denunciada por el Seprona

Este es uno de los 21 perros rescatados por la Guardia Civil.
Este es uno de los 21 perros rescatados por la Guardia Civil. / Hoy
  • La institución pacense adjudicó en abril por 10.890 euros el alojamiento y manutención de los canes a la mujer imputada por un delito de maltrato animal

La Diputación de Badajoz sostiene desde el año 2006 la perrera de Olivenza, la misma de la que salieron los 21 perros interceptados por el Seprona a finales de febrero con destino a Hungría. Los animales, dio a conocer el lunes la Guardia Civil, presentaban desnutrición, heridas abiertas y algunos viajaban sin la documentación requerida para el transporte intracomunitario.

Por este motivo, tres personas están siendo investigadas en el marco de la bautizada como ‘Operación Beagle’. Son la arrendataria de la perrera, la veterinaria que redactó los pasaportes de los animales y la persona que promovió la salida de los perros. Por su parte, el Juzgado de Instrucción de Olivenza ha abierto diligencias previas.

Las instalaciones oliventinas funcionan como perrera provincial desde hace once años. Allí es donde los laceros de la Diputación envían a los perros abandonados que recogen en todos los municipios de la provincia –a excepción de Badajoz, Mérida y Almendralejo que tienen sus propias perreras–.

El último contrato que la Diputación de Badajoz ha firmado con la perrera de Olivenza, ubicada en la finca La Misericordia, se adjudicó el mes pasado por 10.890 euros para el alojamiento y manutención de los perros. Entonces ya estaba en marcha la ‘Operación Beagle’. La adjudicataria es precisamente Manuela Pablo Díaz, gestora de la perrera de Olivenza e imputada en el caso por un presunto delito de maltrato animal.

La Diputación de Badajoz estaba al corriente de la operación. Así lo reconoció ayer a HOY Francisco Farrona, diputado del área de Desarrollo Sostenible de la Diputación. «Conocimos el caso durante el periodo de inicio de la investigación y recibimos a agentes del Seprona para colaborar en la misma».

En estos momentos, la institución provincial está trabajando en un nuevo expediente de contratación para este servicio que aún no está resuelto. No obstante, de momento no se plantean romper el vínculo actual con la perrera de Olivenza. «Respecto a la rescisión del contrato actual, se analizará el resultado del proceso judicial antes de tomar alguna decisión en este aspecto», confirmaba Farrona.

Al mes, la Diputación de Badajoz recoge en la provincia y entrega en la perrera de Olivenza una media de 35 perros. De este año aún no manejan cifras, pero en 2016 dejaron en la citada instalación 450 canes y el año anterior, 473.

Hasta el año 2014, de las instalaciones oliventinas no salía ningún animal en adopción, sino que se sacrificaban. La perrera ha estado siempre en el punto de mira de las protectoras de animales. Actualmente, hay una recogida de firmas virtual en la plataforma change.org que roza las 9.500 adhesiones, solicitando directamente a la Diputación de Badajoz la no renovación o la rescisión del contrato a los actuales gestores de la perrera.

La firma está promovida por la protectora SOS 112 Vagabundos, que junto con la Federación de Protectoras de Animales de Extremadura, se ha personado en el proceso.

«Estaban en el pellejo»

El veterinario Carlos Rosa Lemus fue el primero en atender a los 21 perros en la Comandancia de la Guardia Civil de Badajoz, que fueron rescatados por el Seprona. Su informe sobre el estado de los perros que acababan de salir de la perrera con destino a Hungría es demoledor: desnutrición y heridas abiertas sin tratar. «Estaban en el pellejo puro y duro», describe el veterinario.

Los perros eran cinco cachorros, tres cruzados de talla pequeña y trece galgos. De ellos, cinco han muerto –cuatro cachorros y uno de los cruzados que tenía fractura de mandíbula–, nueve han sido recuperados por el propio Rosa Lemus y tras la solicitud de la Guardia Civil están ya en Hungría, y el resto permanecen en casas de acogida –uno con una familia de Badajoz y el resto en Barcelona–.

A este respecto, la protectora SOS 112 Vagabundos ha mostrado su indignación porque los perros se hayan mandado a Hungría, al entender que son pruebas del procedimiento judicial. Por eso piden que los que ahora están en familia recuperándose no los hagan viajar.

La situación en la que Rosa Lemus se encontró a los 21 perros no es una excepción. «Es una historia continuada, lo que pasa es que hasta ahora no ha saltado la bomba. Desde que en 2014 empecé a trabajar con protectoras que sacan perros de Olivenza para entregarlos en adopción, me han traído muchos a la clínica para que los recupere», relata.

Respecto al futuro de la perrera de Olivenza, la Diputación de Badajoz defiende que las adjudicaciones del servicio de alojamiento y manutención de perros se han realizado en el marco de la ley de contratos, pero –como especifica el diputado de Desarrollo Sostenible– «los procedimientos elaborados o se han quedado desiertos o solamente han recibido ofertas de esta instalación».

Ahora la Diputación están en contacto con la Junta de Extremadura, «analizando la posibilidad de utilizar otras instalaciones que permitan albergar el volumen de canes abandonados en los municipios, y al mismo tiempo, analizando posibles fórmulas de gestión», avanzó Farrona.