APUNTES
«El objetivo es la recogida de material escolar y deportivo por los pueblos por los que pase la prueba y luego llevar ese material en febrero a los campamentos saharauis. La idea, a su vez, es promocionar la Ruta de la Plata», explica Pedro José Hernández, torrejoncillano de 30 años y vigente campeón nacional de maratón alpino. Es uno de los 'padres' de una idea diferente, que pretende dar un paso más allá del atletismo y que confirma la filosofía personal del propio corredor, que en una entrevista con este diario tras su título nacional reconocía el futuro halagüeño que espera al llamado 'atletismo popular'. Junto a Pedro José Hernández figura otro rostro muy conocido para los habituales del triatlón, Francisco Ezequiel Lázaro, uno de los grandes especialistas extremeños de la modalidad.
Viaje en bicicleta
Cuenta Pedro José Hernández cómo se encendió la chispa de una carrera en la que más que en ninguna otra lo importante es participar.
«La idea surgió cuando estábamos haciendo un viaje en bici por España varios compañeros: Pedro 'Indio', Azabal, un compañero de trabajo, y yo. Conocí este verano a a Diego Muñoz, el organizador en España del Maratón del Sáhara. Son promotores de proyectos de ayuda al pueblo saharaui. Entonces fui consciente de que todos podemos poner nuestro grano de arena y ayudar», recalca.
El equipo
Los participantes son hijos de su condición de deportistas impenitentes, aunque cada uno viene de su propio mundo: «Hay remeros, triatletas, atletas, montañeros y corredores de orientación», subraya Pedro José Hernández, que incide en el tono solidario de la prueba más extremeña: arranca en la frontera con Andalucía y termina, con el reloj en hora un día después, en el límite de la provincia de Salamanca.
Son los ocho protagonistas, los dos corredores suplentes, los tres conductores, los acompañantes en bicicleta para tramos inaccesibles en coche, el fotógrafo, el quiromasajista... En resumen, todo un equipo entregado a una doble causa: batir al cronómetro y acercarnos el Sáhara.









