El maestro sigue enseñando

Tabárez durante el partido frente a Portugal/Reuters
Tabárez durante el partido frente a Portugal / Reuters

Las lecciones de Tabárez mantienen a Uruguay en el Mundial tras deshacerse de Portugal

PEDRO CAMPOS

71 años. Pelo gris. Camina ayudado por una muleta. Óscar Washington Tábarez. El maestro. En el colegio Vella Vista sentaba cátedra hasta que el fútbol le mordió el corazón. Desde ese día se dedicó a entrenar. Lo ha hecho por medio mundo hasta que ha llegado a Rusia. Con Uruguay ha vuelto a demostrar que sabe de esto y que sus discípulos interpretan su enseñanza con devoción. Dos goles de Cavani han llevado a la selección sudamericana a los cuartos de final.

El entrenador se ha encontrado con una de las mejores camadas de futbolistas. Posee cracks en la delantera y en la defensa. Pero hay más. Un centro del campo rocoso que interpreta el fútbol que Tabárez plantea. Al técnico le cuesta caminar pero se expresa cada vez mejor. Junto a él siempre el 'profe' Herrera. Su mano derecha desde hace 37 años. Se conocieron en el centro educativo y, con la excepción del Mundial de Italia, jamás se han separado. Es la tercera Copa del Mundo para ambos y en los clubes han logrado numerosos éxitos. Pero de ellos siempre destacan su sapiencia deportiva y vital. «Son enseñantes de la vida para nosotros y para todos los uruguayos». Lo dice Lucas Torreira, uno de los nuevos en la selección pero que ya ha inoculado el discurso del veterano entrenador.

Tabárez ha explotado las virtudes de sus figuras, pero, sobre todo, ha cosido un equipo. Los rivales han tardado 325 minutos para perforar la portería de Muslera. En la fase de grupos acabó imbatido y ha tenido que ser el portugués Pepe el que rompa la tendencia. En esta Uruguay defienden todos, no sólo la retaguardia. Ver a Luis Suárez y a Cavani corriendo sin parar contagia a sus compañeros, algunos imberbes que se incorporan a un grupo unido, una generación que tiene en este Mundial una oportunidad de reinvindicarse ante todos.

En los 12 años a cargo de la selección uruguaya, afloran sus lecciones sobre el respeto y la importancia de los buenos modales. En su equipo no sólo juegan los mejores. Un mal tipo queda fuera, no se vestirá de corto. Se llame Luis Suárez o se llame como se llame. Esta fue una de las premisas por las que apostó cuando tomó el equipo. Uruguay poseía jugadores de un talento exquisito pero no había equipo por ningún lado. Y en eso se empleó a fondo. Poco a poco lo va consiguiendo. Eso sí, cuando jugadores de la talla del barcelonista o Cavani están enchufados, todo es más fácil.

Además, Tabárez ha conseguido un relevo generacional muy equilibrado. El ejemplo perfecto es la defensa. Un veterano como Godín y un aprendiz como Giménez. A su lado se ha ido formando hasta convertirse en un central de referencia. Lo disfruta el Atlético de Simeone y lo aprovecha la selección. Son los pilares de esta Uruguay: dos centrales de enorme valía y sendos atacantes convertidos en bestias del gol. Si le aúnas un centro del campo con Vecino y Betancur se forma un equipo al estilo Tabárez.

Cavani, con dos goles, ha puesto a Uruguay en el camino de Francia en los cuartos. Falta saber si el delantero del PSG podrá estar en ese choque, ya que se tuvo que retirar lesionado en la segunda mitad (entró en su lugar Stuani). Muy mal tendrá que encontrarse para no formar de inicio. Todos luchan por y para el equipo. Como así lo quiere Tabárez. Palabra de maestro.

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