«Sin el tratamiento de radioterapia, me muero»

Jennifer Arriba, de 29 años, es una de las pacientes de cáncer afectadas por las averías de las máquinas del Infanta Cristina

Jennifer Arriba, junto al centro de salud de Talavera la Real. :: /C.MORENO
Jennifer Arriba, junto al centro de salud de Talavera la Real. :: / C.MORENO
Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

«Yo no tengo miedo a la muerte, pero no quiero morirme porque no funciona una máquina». Jennifer Arriba Polo tiene linfoma de Hodgkin. Es la segunda vez que se enfrenta al cáncer, ya lo hizo con 22 años y ahora, con 29, le está dando batalla de nuevo. En este segundo episodio de la enfermedad ya ha completado las sesiones de quimioterapia y ahora debe radiarse la garganta durante un mes, cada día. Su tratamiento comenzaba el martes pasado en el Servicio de Radioterapia del Hospital Infanta Cristina de Badajoz, pero no pudo recibirlo por la avería de uno de los aceleradores lineales.

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«El martes fui y me mandaron a casa, me aseguraron que me tratarían el miércoles. Me volvieron a llamar y me dijeron que el viernes, pero tampoco lo han hecho y ahora me lo aplazan al lunes. Me han explicado que una de las máquinas no funciona y que todos debemos pasar por la otra. Sin tratamiento, yo me voy al otro barrio», dice esta joven que vive en Talavera la Real.

Al no vivir en Badajoz, Jennifer debe trasladarse en ambulancia al Infanta Cristina. «Cada vez que voy son 12 horas fuera de casa. No es normal lo que pasa. El martes había allí un niño de cinco años para tratarse y las máquinas sin funcionar».

«Puedo curarme»

Esta joven relata que los retrasos le han provocado ansiedad. Se siente muy angustiada. «El hematólogo me dijo que la radioterapia era lo último que tenía que hacer y que fuese lo antes posible. Me han dicho que me puedo curar, pero yo noto que cada vez se me hincha más, en el cuello, y necesito el tratamiento». «Mi madre no sabe qué hacer, está desesperada».

Como otros pacientes de cáncer que han denunciado las averías del Servicio de Radioterapia, Jennifer Arriba solo tiene buenas palabras para el personal sanitario. Pero cree que el problema es la falta de personal. En concreto, la necesidad de un radiofísico. HOY publicó el martes que el Servicio de Radioterapia ha sufrido al menos tres averías en un mes, la última por un fallo en el flujo de electrones de uno de los equipos.

La Consejería de Sanidad se ha disculpado por las molestias que están soportando los pacientes oncológicos y ayer afirmó que los dos aceleradores lineales de Badajoz ya funcionan.

Desde Sanidad justifican que se trata de máquinas que están en el final de su vida útil, por lo que presentan más problemas. La intención del SES es sustituir ambos equipos. Ya cuentan con un nuevo acelerador, pero no estará en funcionamiento hasta octubre o noviembre. También están en proceso de adquirir otro, con los fondos del convenio con Amancio Ortega, pero en ese caso no funcionará hasta 2019.

«Que hagan lo que sea. No entiendo que me tenga que poner así. Tienen una máquina nueva allí, que la pongan a funcionar, que hagan lo posible», reclama Jennifer Arriba.

Sanidad ha explicado que el nuevo acelerador lineal, que ha costado 4 millones de euros, aún no puede utilizarse porque el proceso de instalación y calibración se alarga hasta un año. Llevan 6 meses trabajando en este equipo, según la Junta, y esperan que pueda estar operativo en dos o tres meses más. Aseguran que lo han acelerado lo máximo posible.

Mientras llegan los nuevos equipos, los pacientes de cáncer exigen que se refuerce el personal para que las averías sean solucionadas con rapidez. La Consejería de Sanidad ha negado que se trate de un problema de falta de plantilla. Sin embargo, admite que se ha marchado un radiofísico interino. Hoy entrará a trabajar otro especialista en esta materia y esperan incorporar uno más para acelerar la instalación de los nuevos equipos.

Los radiofísicos son necesarios porque se trata del personal capacitado para determinar el tiempo y la dosis de radiación. Además, son capaces de calibrar las máquinas y son los responsables de la seguridad, ya que estos equipos deben estar en un búnker protegido.

La Consejería de Sanidad reconoce que la especialidad de radiofísico es escasa en el Sistema Nacional de Salud por lo que resulta complicado contar con este tipo de técnico.

Esas explicaciones no convencen a Jennifer. «Tienen que arreglarlo como sea».

 

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