Patrimonio extremeño de ida y sin vuelta

Cientos de obras de arte salieron un buen día de la región para no volver y ahora están repartidas por museos y colecciones privadas de medio mundo

Piezas de tesoros prehistóricos, esculturas, pinturas, planos, libros... se embalaron en Extremadura para hacer un viaje sin retorno. :/HOYGráfico
Piezas de tesoros prehistóricos, esculturas, pinturas, planos, libros... se embalaron en Extremadura para hacer un viaje sin retorno. : / HOY
Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

De Extremadura no solo emigraron los extremeños, también las obras de arte. Cientos de piezas han salido de nuestra región en un viaje sin retorno para engordar el patrimonio de museos y colecciones privadas de medio mundo. El célebre caso del intento frustrado del multimillonario norteamericano W.R. Hearst (el ‘Ciudadano Kane’ de Orson Welles) de llevarse el Conventual de Calera de León a California o el más reciente del busto de Carlos V, que se retiró de la subasta para quedarse en Plasencia, son desafortunadamente excepciones a la hemorragia patrimonial que ha sufrido Extremadura.

La lista de obras de arte que un buen día salieron de la región sin billete de vuelta es extensísima. En Extremadura hay casi tantas ‘sijenas’ como pueblos, muchos de los cuales siguen reclamando la devolución de sus tesoros.

Algunos han regresado de visita con motivo de alguna exposición conmemorativa o monográfica, pero ninguno ha vuelto para quedarse. HOY hace un repaso de algunas de esas obras de arte que conforman el mapa mundial de los tesoros de Extremadura.

El sueño de Indiana Jones

Buena parte del patrimonio que está fuera son piezas prehistóricas, algunas de las cuales están en el ‘top ten’ de la colección de arte antiguo del Museo Arqueológico Nacional, que está en Madrid.

De la tierra extremeña han brotado los metales de las civilizaciones más antiguas. Como el que encontraron en Aliseda (Cáceres) los hermanos Victoriano y Jesús Rodríguez en 1920, mientras recogían tierra para hacer tejas.

Tres anillos de oro y amatista, jaspe y ágata, tres collares, dos brazaletes, cinco sortijas y así hasta 354 piezas desde platos y cinturones de oro hasta un brasero de plata, un espejo de bronce y una jarra de vidrio con jeroglíficos. El tesoro de Aliseda es el sueño de Indiana Jones.

En 1970, los tesoros de Sagrajas y Bodonal se vendieron y están en el Museo Arqueológico Nacional

Los descubridores de estas joyas, fechadas entre los siglos VII a VI a.C., intentaron venderlo en Cáceres. Nadie se lo compró, temiendo que fuera robado. Pero no se volvieron con las manos vacías. El Gobierno les entregó en pesetas la mitad del valor de los 1,104 kilos de oro puro y 2,480 de plata que pesaba el tesoro.

Madrid lo compró y desde entonces está en el Museo Arqueológico Nacional. En Aliseda, donde hasta el nombre de una calle es ‘Tesoro’, tienen que conformarse con la réplica que se expone en su Centro de Interpretación. Su regreso a Extremadura lo ha pedido sin éxito la Junta, la Diputación de Cáceres y el propio municipio. Ahora los esfuerzos se están redoblando, de cara a la celebración del centenario de su descubrimiento en el año 2020. Quizás entonces vuelvan de visita algunas de las piezas originales.

Tesoro de aliseda: 354 piezas de oro y plata conforman uno de los conjuntos prehistóricos más valiosos de la península. Madrid reclamó las piezas para llevárselas al Arqueológico. En Aliseda hay una réplica.
Tesoro de aliseda: 354 piezas de oro y plata conforman uno de los conjuntos prehistóricos más valiosos de la península. Madrid reclamó las piezas para llevárselas al Arqueológico. En Aliseda hay una réplica. / HOY

La historia del tesoro de Bodonal de la Sierra (Badajoz) también la protagonizan unos hermanos. Julián, Leandro y Manuel Quintanilla estaban extrayendo tierra en la finca ‘Los Llanos’ para rellenar un pequeño embalse de agua cuando encontraron un ánfora con más de un kilo y medio de oro puro. Dentro, un collar ibérico con doce colgantes, tres brazaletes y otras joyas. Era 1943.

Su destino está unido al que se considera uno de los tesoros prehistóricos más espectaculares hallados en Extremadura. Apareció en una parcela de colonización de la pedanía pacense de Sagrajas. Allí estaba Felipe Tejada, un joven recién llegado de la mili.

Él mismo relató para HOY el 5 de diciembre de 1969 su descubrimiento: «Estaba trabajando cuando me llamó la atención una especie de alambre torcido que sobresalía de la superficie del terreno. Al tirar de él empecé a sacar cosas brillantes que me apresuré a llevar a casa. Allí nadie sabía qué clase de metal era, ya que desconocemos el oro».

Un collar de dos kilos de oro

La humilde familia de Tejada tuvo en sus manos ese día más de dos kilos del metal precioso. Ese es el peso de su excepcional torque (collar), la joya de la corona del tesoro de Sagrajas y una de las piezas más sobresalientes de la orfebrería prehistórica peninsular. Encontraron además otro torque y cuatro brazaletes lisos. El conjunto ha pasado a la historia como el tesoro de Sagrajas.

La confirmación de que era oro se la dio en Badajoz Carlos Castellano, propietario de la centenaria joyería pacense. Hasta allí se fue la madre de Felipe con un brazalete para que se lo valorasen. Y allí se destapó el resto del botín.

Las características de la pieza extrañaron al joyero, que avisó a Julio Cienfuegos, el entonces delegado local de Bellas Artes. Él fue quien se encargó de poner a salvo el tesoro en el depósito del Banco de Bilbao.

A Felipe le dieron la mitad de las 220.505,76 pesetas, que fue la cuantía en la que se tasó el hallazgo. Antes de conocer su recompensa, el descubridor le confesaba a HOY qué iba a hacer con el dinero: colocarlo en un banco a la espera de encontrar una buena muchacha que quisiera ser su novia y compartir su suerte.

Disco de Teodosio de Almendralejo: Un agricultor descubrió en Almendralejo un disco de plata en 1847. Estaba doblado con un corte diagonal a cizalla. La pieza es hoy la obra cumbre de la metalística del Mundo Antiguo. Se guarda en Madrid. En Extremadura pueden verse sendas réplicas en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida y en Almendralejo.
Disco de Teodosio de Almendralejo: Un agricultor descubrió en Almendralejo un disco de plata en 1847. Estaba doblado con un corte diagonal a cizalla. La pieza es hoy la obra cumbre de la metalística del Mundo Antiguo. Se guarda en Madrid. En Extremadura pueden verse sendas réplicas en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida y en Almendralejo. / HOY

No sabemos qué fue del joven colono, pero sí del tesoro que descubrió. Fue a parar a Madrid, al Museo Arqueológico. El que era entonces su director pidió a Extremadura los tesoros de Sagrajas y Bodonal para una exposición que se iba a hacer con motivo de la inauguración de nuevas salas. El 7 de enero de 1970 salieron de Extremadura para no volver.

El torque de oro de Sagrajas junto con los de Berzocana (Cáceres) –que también tiene su tesoro– dan nombre a uno de los tipos característicos de la orfebrería de la etapa del Bronce Final. Los últimos fueron descubiertos por casualidad por el pastor Domingo Sánchez Pulido, en abril de 1961. Estaban dentro de una vasija de bronce batido.

En realidad se encontraron tres de estos collares rígidos, pero uno de ellos fue fundido antes de que la Guardia Civil los pusiera a buen recaudo en el juzgado de Navezuelas. De ahí hicieron una breve parada en el Museo de Cáceres antes de irse definitivamente para Madrid.

En el British Museum está el tesoro de Mérida, que se custodia junto a más de 7 millones de piezas de todos los continentes

También es prehistórico el llamado tesoro de Mérida, pero éste viajó más lejos. En el British Museum de Londres –el mismo que recibe cada año a 6,5 millones de visitantes y que custodia la Piedra Rosetta– se guardan cuatro brazaletes y una cadena del Bronce Final originarios de Mérida. Las joyas forman parte de las más de 7 millones de piezas de todos los continentes que atesora este célebre museo. Cómo llegaron hasta aquí es un misterio.

La lápida del alfaquí

En octubre de 1876, durante unas obras de reforma en el viejo cuartel de caballería de La Bomba en Badajoz, aparecieron dos lápidas conmemorativas árabes, del periodo almohade (siglo XII). Una de ellas honra a un mártir desconocido asesinado por sus enemigos almorávides. La otra, a un alfaquí muerto a manos de un cristiano.

En el epitafio de una de ellas aparece por primera vez la palabra ‘Badajoz’, escrita en la caligrafía árabe más antigua que se conoce. Y es que además del valor histórico, las dos piezas de mármol destacan por ser dos ejemplos excepcionales de la epigrafía árabe.

Quizás por esto acabaron en Madrid, donde duermen en los almacenes del Museo Arqueológico. De ahí salieron en 2013 para regresar de visita a Badajoz, a una exposición que se organizó con motivo de la celebración del Milenio del Reino de la ciudad.

En Madrid también está el Disco de Teodosio. La Real Academia de Historia custodia esta joya de carácter ceremonial del tardo imperio romano, que conmemoraba el décimo o decimoquinto aniversario del reinado del emperador Teodosio I el Grande, en los años 388 o 393.

El disco de plata fue descubierto por un agricultor en agosto de 1847 en Almendralejo. Formaba parte de un conjunto de objetos de plata que incluía también dos copas, que luego se perdieron.

Esta pieza, considerada la obra cumbre de la metalística del Mundo Antiguo, fue hallada doblada con un corte diagonal hecho con una cizalla. Se cree que fue hecho por los propios descubridores para repartirse el botín.

Un rescate de novela

El disco se salvó casi de forma novelesca, puesto que primero iban a fundirlo, después se lo iban a llevar unos comisionados de los ingleses que ya lo habían vendido y después tuvieron que movilizar a la Guardia Civil para que lo custodiase hasta Talavera, ya que temían que los bandoleros lo robaran, en lo que fue la primera misión de la Benemérita en defensa del patrimonio histórico español.

En el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida y en el Centro Cultural San Antonio de Almendralejo pueden verse sendas réplicas.

Un poco más lejos está la que José Ramón Alonso de la Torre calificó en HOY como la ‘sijena extremeña’. Se trata del San Miguel Arcángel, una escultura que está en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) pero que proviene de Fregenal de la Sierra. La imagen de terracota policromada la realizó hacia el año 1460 el escultor parisino Lorenzo Mercadante de Bretaña.

En 1929, con motivo de la Exposición Universal de Barcelona, se envió la imagen desde Fregenal para que fuera expuesta, pero nunca la devolvieron. En 1932 acabó en la colección privada Plandiura, de donde pasó al MNAC.

A 3.400 kilómetros de Badajoz, en el Archivo Militar de Estocolmo, está el plano más antiguo que se conoce de la ciudad

A 3.400 kilómetros de Badajoz está el plano más antiguo de la ciudad que se conoce. El Archivo Militar de Estocolmo (Krigsarkivet), custodia el dibujo de cómo era el tramo urbano y las murallas de Badajoz en los años 40 del siglo XVII. El plano se hizo con una finalidad militar (se recogen con detalle los elementos defensivos) pocos años después de estallar la Guerra de Secesión de Portugal. Junto a éste, el archivo sueco también conserva otros dos planos de la ciudad dibujados en 1658, con motivo del asedio a la ciudad del ejército portugués.

Se cree que los tres planos fueron comprados por un diplomático sueco en Madrid y que formaban parte del archivo personal del marqués de Heliche.

De Badajoz también salieron los restos de las reliquias de la tumba del general Menacho, el héroe de la Guerra de la Independencia. Tras su paso por Tenerife, la bandera, la faja, restos de su ropa y un retrato están en el Museo Nacional del Ejército, en Toledo.

'Cristo con la cruz a cuestas': Este cuadro es una de las tres pinturas que Luis de Morales ‘El Divino’ realizó para el viejo Hospital de la Concepción de Badajoz. Ninguna está en Extremadura. 'Cristo con la cruz a cuestas’ salió a subasta hace unos años y fue adquirido por un mecenas americano, que lo entregó a la Universidad de Yale (Conecticut, Estados Unidos). Desde entonces, está expuesto en la galería de arte de esta universidad, dentro de la colección dedicada a artistas europeos.
'Cristo con la cruz a cuestas': Este cuadro es una de las tres pinturas que Luis de Morales ‘El Divino’ realizó para el viejo Hospital de la Concepción de Badajoz. Ninguna está en Extremadura. 'Cristo con la cruz a cuestas’ salió a subasta hace unos años y fue adquirido por un mecenas americano, que lo entregó a la Universidad de Yale (Conecticut, Estados Unidos). Desde entonces, está expuesto en la galería de arte de esta universidad, dentro de la colección dedicada a artistas europeos. / Universidad de Yale

También se anhela el retorno de los tres Morales del antiguo Hospital de La Concepción de Badajoz. El Divino pintó ‘La Virgen del Pajarito’, que ahora está en la iglesia de San Agustín de Madrid; ‘Cristo con la cruz a cuestas’, que salió a subasta hace unos años y que fue adquirido por un mecenas americano, quien lo entregó a la Universidad estadounidense de Yale; y el año pasado salió a subasta el tercer cuadro: ‘El abrazo de San Joaquín y Santa Ana’. La Diputación de Badajoz se interesó por éste último, pero finalmente renunció a adquirirlo.

Una de las últimas fugas patrimoniales ha sido la de la biblioteca del Monasterio de Yuste. En septiembre de 2011 salieron de Extremadura con destino a Madrid los 50.000 volúmenes del legado de los monjes jerónimos. Ahora están en la Universidad Pontificia de Comillas.

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