Un millón para la carretera más alta de Extremadura

La Diputación de Cáceres arreglará el acceso al pico Villuercas, donde está uno de los mejores miradores de la región

Instalaciones militares sin uso en lo alto del risco. :: /La Ruina Gráfica
Instalaciones militares sin uso en lo alto del risco. :: / La Ruina Gráfica
Antonio J. Armero
ANTONIO J. ARMEROCáceres

La carretera más alta de Extremadura está en Las Villuercas, su dueño es el Ministerio de Defensa y hace ya años que está hecha unos zorros. En rigor, de hecho, ni siquiera debe llamársele carretera, sino pista militar, que es como apareció ayer en el Boletín Oficial de la Provincia de Cáceres.

La publicación oficial recogía el anuncio de aprobación del proyecto de obra para la «adecuación y mejora de la pista militar de acceso a las instalaciones del centro CRT-170 Guadalupe (CT-2) en el pico de las Villuercas'. O sea: la vía que lleva hasta las instalaciones abandonadas del Centro Táctico 2, ubicadas en el risco de La Villuerca, a 1.600 metros de altitud.

En sus mejores años, allí dormían a diario un centenar de militares. Había cantina, gimnasio y cine. Y una vía de acceso apta para turismos. No como ahora, que el acceso principal está destrozado y el secundario, una estrecha pista de hormigón rayado que sale desde Navezuelas, es de uso minoritario y desaconsejable, dado lo mareante de sus cuestas, que llegan al veinte por ciento. Hoy, el viejo edificio militar está semiabandonado, y por allí solo asoma quien sube por obligaciones laborales, algún ciclista con buenas piernas o conductores valientes que superan baches y socavones de variadas formas y profundidades y rampas del diez y once por ciento –y del quince en el tramo final–.

«Lo que haremos –adelanta Fernando García Nicolás, diputado de Obras– será actuar sobre cinco kilómetros, aplicando una capa de refuerzo, acondicionando la cuneta izquierda y ensanchando la pista, para que se pueda llegar bien hasta el mirador». Esta última palabra es clave. Ayuda a explicar por qué el Ejército escogió este emplazamiento y no otro para habilitar en él un centro de comunicaciones adscrito al Regimiento de Transmisiones Estratégicas número 22 (RETES-22). «Estuvo operativo 22 años, desde 1975 hasta 1997», explica Nicanor Gil González en su blog, titulado 'Metamorphosis'. En él detalla también que el CT-2 servía «para conectar las capitanías generales de los tres ejércitos con Prado del Rey, el Palacio de la Moncloa y el de La Zarzuela». Una ubicación que convierte al lugar en una de las mejores atalayas de la comunidad autónoma.

Que esas instalaciones vuelvan a ser útiles es una vieja demanda en la comarca. De hecho, Aprodervi (Asociación para la Promoción y el Desarrollo Rural de la comarca de Villuercas, Ibores y La Jara) impulsó hace cinco años una campaña de apoyos para intentar devolver la vida a la antigua sede militar. Elaboró un dosier que incluía fotos que dejaban claro el estado de abandono del lugar, y escribió a varias instituciones, entre ellas la Casa Real.

Un primer paso

El anuncio publicado ayer supone un primer paso en la recuperación del enclave. Aunque a día de hoy, toda iniciativa tangible se ciñe a la pista de acceso, mientras que la recuperación del edificio ubicado en lo alto del risco es solo un deseo.

Al margen del beneficio económico que pueda suponer para la zona, hay otro motivo que explica por qué se va a arreglar ese acceso, y es que era una mejora a realizar asociada a la carta verde que el Geoparque obtuvo hace tres años, y que es un grado más en la distinción que la Unesco hace de estos espacios.

La cesión de la vía por parte del Estado tendrá una duración de cuarenta años, que se pueden prorrogar a 75 si la Diputación lo pide. Será gratuita, dado «el interés público del uso al que se van a destinar los terrenos cedidos». La previsión es que las obras, una vez licitadas, comiencen a finales de este año o inicios del próximo. Su periodo de ejecución es de cinco meses, por lo que en principio, estará terminada para el próximo verano.

La administración provincial invertirá un millón de euros, y se encargará del mantenimiento y la conservación. De hecho, es previsible que estas tareas haya que realizarlas cada invierno, al tratarse de un lugar alto, donde la nieve es habitual en la época más fría del invierno. Según Fernando García Nicolás, el arreglo de la pista militar que permitirá llegar hasta el mirador en coche «favorecerá considerablemente el aumento de turistas».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos