«Me llamo Luna, nací la noche del alunizaje y tengo un autógrafo de Neil Armstrong»

La emeritense Luna Sospedra cumple este domingo 50 años

Luna Sospedra mostrando el autógrafo de Neil Armstrong. :: /M.R.
Luna Sospedra mostrando el autógrafo de Neil Armstrong. :: / M.R.
Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIOCáceres

«Nací la misma noche que los americanos pisaron la Luna. Mi madre estaba viendo el alunizaje por la televisión y le entró un dolor de riñones. Se fue al hospital, se puso de parto y nací», cuenta Luna Sospedra, una emeritense que este domingo cumple, por tanto, 50 años.

Es una apasionada del satélite. «Me encanta mirarlo», comenta antes de reconocer que si hubiera tenido una hija la habría llamado Luna. «En muchas ocasiones he tenido que explicar el porqué de mi nombre. Antes sonaba raro, incluso tuvieron que ponerme María Ángeles delante para que me pudieran bautizar. Al final tengo un nombre muy celestial», bromea.

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«Hoy ya somos muchas las que nos llamamos así. Una nieta de Serrat y la hija de Penélope Cruz, por ejemplo. Sólo aquí en Mérida conozco a tres mujeres con ese nombre», añade esta extremeña que tuvo la ocasión de conocer a Neil Armstrong en 1998 en el Teide. «Le saludé y tengo su autógrafo. Yo trabajaba en el parador de Las Cañadas del Teide y él fue a hacer una visita con el director de una compañía de viaje y con su esposa», recuerda. «No pude hacerme ninguna fotografía con él. Eran otros tiempos y no teníamos móviles a mano continuamente», añade desde el jardín del acueducto de Mérida.

Lo explica rodeada de libros y recortes de periódicos sobre la Luna mientras muestra el autógrafo que aún guarda de Neil Armstrong y detalla que pertenece al grupo astronómico extremeño denominado Orión. Siempre que puede participa en las actividades que organizan. Cuando la Luna es la protagonista no falta. «El martes estuve mirando el eclipse lunar hasta la una de la madrugada». En su cumpleaños, también la observará.

La Luna a ras de tierra

En Extremadura el satélite da nombrea calles y múltiples negocios | A partir de 1980, once años después de la misión espacial del Apolo XI, padres de la región empezaron a llamar Luna a sus hijas

Neil Armstrong fue el primer hombre en pisar la Luna. Lo hizo de 1969. La misión espacial Apolo XI convirtió al satélite en el centro de todas las miradas y desde entonces es uno de los elementos del universo que más curiosidad despierta. Este 21 de julio se cumple el 50 aniversario de ese hito que marcó la historia de la humanidad. La huella del astronauta estadounidense quedó marcada a cientos de miles de kilómetros para siempre. Tanto es así, que incluso hoy se deja ver a ras tierra. Hay calles, tiendas, librerías, editoriales, cafeterías y mujeres que llevan el nombre de Luna. De hecho, la razón de llamarse así en algunos casos extremeños está relacionada con el famoso alunizaje.

Un ejemplo de ello es la tienda ubicada en la calle Gómez Becerra de Cáceres que se llama La Luna. «Serapio Lázaro, mi padre, alquiló el local en 1967 pero hasta 1969 no se decidió a montar un negocio. Primero fue un establecimiento de alimentación y luego pasó a vender menaje para el hogar, que es la actividad que sigue teniendo actualmente», explica Isabel Lázaro. Se inauguró un mes después de que el hombre llegara a la Luna y mi padre lo tuvo claro. Todo el mundo estaba ilusionado con ese momento y el nombre era perfecto», cuenta Isabel, que por aquel entonces tenía solo seis años. «Aquello fue un 'boom'. Recuerdo verlo en televisión con toda la familia», añade desde el mostrador de un local que, tras 50 años en funcionamiento, reformarán para adecentarlo. «Lo que no cambiaremos será el nombre. De eso, estamos seguros», añade antes de hacer referencia a calles de la ciudad que también aluden a la Luna.

En la capital cacereña hay tres vías con ese nombre. Se trata de Roso de Luna, Barrio de Luna y Luna. Sin embargo, sólo esta última situada en la zona de San Marquinos se refiere al satélite. Hasta 2007, según cuenta el responsable del archivo histórico municipal, Fernando Jiménez Berrocal, en Cáceres también existía otra calle que contenía esas cuatro letras. Se trata de la denominada Capitán Luna, que pasó a llamarse Ceclavín con la entrada en vigor de la Ley de Memoria Histórica porque aludía al militar falangista.

En otras poblaciones de Cáceres más pequeñas también hay calles que llevan ese nombre. Es el caso de Cañamero y Coria. También sucede en la provincia pacense, donde el satélite da nombre a la vía Luna en localidades como Valdelacalzada y Almendralejo.

Más allá del callejero hay negocios en los que el quinto satélite más grande del sistema solar forma parte de su vida diaria. Es el caso de la Editorial De La Luna Libros, que lleva en funcionamiento desde 1993 y toda su imagen corporativa gira en torno a este elemento. «Mi abuelo era herrero y en mi cuna siempre colgó un amuleto en forma de luna. Soy un niño lunero», dice Marino González, que está al frente de dicha editorial.

Aunque su sede está en Mérida, distribuye en toda España y llega a lugares donde también hay otros establecimientos con el mismo nombre. Por ejemplo, en Jaraíz de la Vera, en una de sus avenidas principales, hay una restaurante que se llama café-bar Luna.

Pero donde realmente estas cuatro letras dejaron huella fue entre los que estrenaron maternidad y paternidad tras julio de 1969. Algunos extremeños empezaron a poner ese nombre a sus hijas, aunque hubo que esperar a los ochenta para que se popularizara. Esa década hubo seis recién nacidas llamadas Luna. En la de los noventa ascendieron a 16 y en la del 2000 a 93. Hoy, según el INE, hay 176 mujeres con ese nombre en la región.