La cerecera en el plato

Abanico de cerdo ibérico con salsa de cerezas y gratin de patatas en 'Los Arenales' de Jerte. :: E.R./
Abanico de cerdo ibérico con salsa de cerezas y gratin de patatas en 'Los Arenales' de Jerte. :: E.R.

Los restaurantes del Valle del Jerte ofrecen un menú con cerezas

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

Con la llegada de la cerecera, los restaurantes del Valle del Jerte ofrecen un menú especial. Lo enmarcan en las jornadas gastronómicas de la cereza picota y consiste en una selección cerrada de platos elaborados con cerezas al precio de 25 euros. Para conocer este menú, nos acercamos el pasado sábado a uno de los restaurantes del Valle. Escogimos 'Los Arenales' porque se puede aparcar con facilidad y su comedor es agradable, silencioso y perfecto para disfrutar del placer de la gastronomía cerecera.

'Los Arenales' forma parte de un complejo turístico de hotel, cafetería y restaurante. Está situado a la izquierda de la N-110, espina dorsal del Valle del Jerte, dirección Tornavacas, entre Cabezuela del Valle y Jerte, siendo muy visitado por los turistas que van a la Garganta de los Infiernos pues el cruce que lleva a este paraíso natural está casi enfrente.

La terraza de «Los Arenales» es magnífica para disfrutar de una vista espectacular de las montañas y, los fines de semana, en el restaurante se puede escoger entre un gran salón, donde se sirve un buffet libre, o un comedor elegante y tranquilo, donde se come a la carta o, en estos días de junio y julio, el menú cerecero. Las paredes del comedor son de piedra, las sillas y las mesas, amplias y cómodas, son de madera elegante y oscura y la vajilla, de Élite y de Principado, es blanca y moderna, con el único pero de que llega a la mesa algún plato desportillado.

Atiende un maître eficaz, discreto y elegante, que explica con solvencia cada plato y aclara con pedagogía cada duda. Las servilletas son de tela, las copas y los vasos son pertinentes y de calidad y el cubremantel es de un papel «premium» que no desmerece.

En la carta, platos típicos que los comensales venidos de otras regiones alaban: unas patatas revolconas con torreznos (7), receta sencilla donde las haya, que a veces se despeña por el exceso de pimentón, pero que en «Los Arenales» los turistas comen con gusto. No faltan las migas del pastor con su huevo frito (7), unas migas al estilo del Jerte que no faltan nunca en los restaurantes de la comarca y son muy demandadas por los viajeros curiosos. Entre los entrantes singulares, también destaca el crujiente de morcilla (9).

Las carnes, con buena relación calidad-precio, incluyen el solomillo de ternera (18), el entrecot (14), las chuletillas de cordero (16) o los medallones de ibérico (12), no faltando unas ricas carrilleras al Pedro Ximénez (12), también en el «top ten» de las preferencias turísticas en cualquier restaurante jerteño. En los pescados, destaquemos lo autóctono, es decir, la trucha escabechada (10) y en los postres, apuntamos la tarta de queso con mermelada de cereza (3.50).

Pero nuestra visita tenía como objetivo probar el menú de la cerecera y todo comenzó con una copa de vino extremeño, bien un blanco Tiara, bien un tinto Antero. Al instante, unos bollos de pan correcto fueron depositados sobre los platitos oportunos y después llegó un aperitivo de chupito de gazpacho de cereza. Estaba bueno porque sabía a tomate con toque de cereza. No se trataba de una especie de postre de cereza que hemos tomado en otros lugares, donde el gazpacho está tan dulce y denso que parece más bien una mousse.

El primer plato fue una delicada ensalada templada de diversas lechugas, gulas, gambas y cerezas confitadas, todo bien ligado. Después llegó la estrella del menú: un abanico de cerdo ibérico con salsa de cereza y gratin de patatas. ¡Espléndido! Acabamos con milhoja de chocolate con mousse de cereza, chupito de licor de cereza, el café y la agradable sensación de haber comido bien.