Tarjeta roja a los padres

El colegiado de un partido de juveniles entre Don Bosco y Extremadura B, en los Salesianos, expulsa al público para continuar a puerta cerrada

El público del partido de juveniles tuvo que seguirlo desde fuera de la valla del colegio Salesianos de Badajoz tras la decisión del árbitro. /HOY
El público del partido de juveniles tuvo que seguirlo desde fuera de la valla del colegio Salesianos de Badajoz tras la decisión del árbitro. / HOY
Marco A. Rodríguez
MARCO A. RODRÍGUEZBadajoz

¿Qué hace un grupo de personas, mayores de edad en un alto porcentaje, agolpadas tras la valla de un colegio pacense mirando al interior un domingo cualquiera? Sencillo. Muy sencillo, aunque no por ello habitual. Cumplir con el castigo impuesto por un árbitro cansado de su mala educación. Y no se trata de una eliminatoria de Champions, con enorme repercusión y todo en juego. Hablamos de un partido de juveniles del grupo 3 de la Segunda División Extremeña entre el Don Bosco y el Extremadura B. El joven colegiado Alejandro Vera Sanguino suspende el encuentro y lo reanuda a continuación, pero sin público. Así que los espectadores deben contemplar los toros desde la barrera del colegio de los Salesianos dando lugar a la imagen de la vergüenza.

Alejandro echa la vista atrás hacia el pasado 10 de febrero y recuerda que comenzó a ver «cosas raras» desde el primer minuto, aunque fue en el 30 cuando se dio cuenta de que el fútbol estaba pasando a un segundo plano y eran los padres y el público, especialmente del Extremadura, los que protagonizaban la cita. «Me fui del campo porque no paraban de insultarme los del Extremadura y se lo conté al delegado. Los equipos querían que se reanudara pero yo les dije que solo lo haría sin público, y así fue. El partido siguió diez minutos después y acabó 4-4». Continuó, pero la ira de los acusados no se desvaneció, por lo que el colegiado, según comenta, tuvo que aguardar más de una hora encerrado en el vestuario sin poder salir a la calle hasta que no se marchó el autobús de los azulgranas.

Una hora escondido

Vera Sanguino, estudiante de Derecho nacido en Badajoz y con 13 años de experiencia en el arbitraje, denuncia que jamás ha contemplado un agravamiento del problema como el que su gremio soporta cada fin de semana y apunta como culpables, casi en exclusiva, en una misma dirección: los padres. «¡Pero si se me acercan los futbolistas para pedirme perdón por la actitud de sus padres! O jugadores que gritan hacia la banda: ¡'cállate, papá'! Eso no es normal. Las cosas que he visto estos dos últimos años no las había visto nunca, y ya llevo mucho tiempo en esto. Para los padres nosotros somos los malos, pero los jugadores nos entienden. No está bien que me esperen a la salida y tenga que estar escondido más de una hora hasta poder salir protegido por la gente del Don Bosco o que lo haga por una puerta trasera», exclama indignado.

Un árbitro que ya ha tenido que parar partidos en varias ocasiones, siempre por la misma causa. Le sucedió en Valdelacalzada y con el San Roque. También se refiere a un Rayo Vallecano-Racing Valverdeño de Segunda Juvenil del que deben reanudarse este sábado los últimos 30 minutos por incidentes similares.

«Las cosas que he visto estos dos últimos años no las había visto nunca, y ya llevo mucho tiempo en esto»

«Las cosas que he visto estos dos últimos años no las había visto nunca, y ya llevo mucho tiempo en esto» Alejandro Vera Sanguino | Árbitro

«¡Pero si se me acercan los futbolistas para pedirme perdón por la actitud de sus padres! O jugadores que gritan hacia la banda: ¡'cállate, papá'!» Alejandro Vera Sanguino | Árbitro

Cuestionado sobre si estos obstáculos a su labor suponen que medite abandonar el arbitraje, contesta tajante que no. «Es que esto me gusta mucho, yo no quiero dejarlo, y además disfruto porque hago deporte. Me gustaría que se tomaran medidas y que se nos apoyara un poco más porque los árbitros estamos completamente desprotegidos. Da pena». El Comité de Competición de la FExF, en su reunión del 13 de febrero, impuso una sanción al Extremadura por 'incidentes graves de público', según aparece en la web federativa. Normalmente, esas sanciones suelen consistir en un aviso, salvo que el sancionado sea reincidente y entonces se aplica alguna multa económica. No parece suficiente.

Pocas suspensiones

Desde la Federación Extremeña de Fútbol lamentan estos hechos y avalan la valiente actuación del trencilla, poco común en un colectivo acostumbrado a aguantar el chaparrón. De hecho, como argumentan en el Comité Técnico de Árbitros, los partidos de 'alto voltaje' nunca son suspendidos de forma definitiva ya que los propios chavales quieren continuar jugando. En lo que va de temporada, solo fue suspendido a finales de noviembre un encuentro de benjamines de fútbol 8 en el viejo Vivero por una agresión de un padre a un chico. El club San Roque, uno de los implicados, expulsó al mencionado padre y a un jugador.

En el ente federativo recalcan que debería existir más concienciación porque algún día ocurrirá una desgracia y será demasiado tarde. También más interés de los propios clubes para tomar medidas en contra de los padres que no merezcan acudir al deporte rey con el propósito de que no se repitan imágenes como la que ilustra esta información.