Guadiana aprueba eliminar 'del Caudillo' de su nombre

El pleno municipal acordó ayer iniciar los trámites para perder su apellido y Vox anuncia que lo impugnará

Rifirrafe entre el alcalde de Guadiana, Francisco Moreno, y Pozo Pitel, ayer durante el pleno. :: J.V. ARNELAS/
Rifirrafe entre el alcalde de Guadiana, Francisco Moreno, y Pozo Pitel, ayer durante el pleno. :: J.V. ARNELAS
MIRIAM F. RUA

Guadiana. Este será el futuro nombre del pueblo de colonización que arrastra desde su creación en 1951 el apellido 'del Caudillo', una referencia al dictador que el PSOE, ganador de las últimas elecciones de mayo, quiere sacudirse.

El primer paso se produjo ayer. Los socialistas haciendo valer su mayoría absoluta aprobaron iniciar los trámites para el cambio de nombre. Lo hicieron vía moción, que fue rechazada por el único grupo de la oposición que lidera el exalcalde, Antonio Pozo Pitel, bajo las siglas de Vox.

Con esta aprobación se inicia una tramitación que podría extenderse entre tres y seis meses. Ahora se abre un plazo de 30 días para presentar alegaciones y una vez que se resuelvan, se solicitará informe a la Real Academia de Historia.

Posteriormente, Guadiana remitirá el expediente a la Diputación de Badajoz y cuando lo informe, lo enviará a la Junta de Extremadura. El Consejo de Gobierno será quien, en última instancia, apruebe el cambio de nombre. No obstante, Guadiana enterrará oficialmente al caudillo cuando su nueva denominación se publique en el Boletín Oficial del Estado.

El nombre definitivo del municipio será Guadiana sin más sobrenombre. Pese a que el alcalde planteó la posibilidad de hacer una consulta popular por si los vecinos querían añadirle un apellido, finalmente lo descarta porque entiende que es el sentir mayoritario del pueblo.

Se convertirá así en el último municipio extremeño en quitarse la coletilla 'del Caudillo'. Antes ya lo hicieron Tiétar, Albalá, Alagón del Río, Esparragosa de Lares y Gévora.

En todo este proceso, la oposición no se lo va a poner fácil. Pozo Pitel anunció ayer que impugnará el acuerdo del pleno y lo llevará ante los tribunales al entender que la decisión del cambio de nombre no se ajusta a derecho. «Quiero que conste en acta que con los datos en la mano podrían con su voto a favor incurrir en un delito de prevaricación administrativa porque son conocedores de que están haciendo algo que ya ha sido juzgado», amenazó el edil de Vox dirigiéndose a los socialistas justo antes de votar.

«El procedimiento seguirá adelante, el apellido se quitará y luego que denuncie todo lo que quiera», respondió el alcalde, Francisco Moreno.

Diputación abre el grifo

No será necesario llegar al final del proceso de cambio de nombre para que la Diputación de Badajoz le vuelva a abrir el grifo de las subvenciones al municipio. El hecho de que Guadiana haya dado un paso al frente para eliminar los vestigios franquistas, le permitiría recuperar su condición de beneficiario de las subvenciones provinciales.

Esto al margen del litigio que mantiene el Ayuntamiento de Guadiana con la institución provincial, a la que ya le ha ganado dos juicios en primera instancia por estas ayudas vinculadas a la memoria histórica. A este respecto, el alcalde aseguró que el Consistorio no se retirará de ninguna de las causas abiertas en los juzgados por las subvenciones perdidas. «En el momento que haya una sentencia firme que le dé la razón a Guadiana, se le pedirán daños y perjuicios a Diputación y si no nos resarce, los guadianeros nos montaremos en un autobús y nos iremos a reclamarle el dinero», anunció.

En el debate de la moción, Moreno y Pozo Pitel se cruzaron más amenazas. El primero dijo que el Ayuntamiento presentará una querella contra él «por gastarse el dinero de los guadianeros en defender lo que ha quedado en papel mojado». El de Vox, por su parte, instó al Ayuntamiento a querellarse contra Miguel Ángel Gallardo, presidente de la Diputación, por prevaricación y –añadió– que si no lo hacía, lo hará su grupo municipal.

Además del nombre, Guadiana tiene aún que eliminar la placa adosada a la fachada del Ayuntamiento que conmemora la visita de Franco al pueblo y el escudo preconstitucional que lo corona. Este asunto estaba en el Supremo, pero la nueva corporación se ha retirado del procedimiento y ahora están a la espera de que el TSJEx confirme su sentencia de 2018 que obliga a la retirada de ambos símbolos, para quitarlos. «Puede ser que finales de año esté todo fuera», concluye.

La polémica que nació con la independencia

El nombre de Guadiana del Caudillo está en entredicho desde que el municipio empezó a pelear su independencia del Ayuntamiento de Badajoz. La Junta de Extremadura le puso como condición para declararle independiente que cambiase de nombre amparándose en la Ley de Memoria Histórica, aprobada en 2007. El municipio, con Pozo Pitel al frente, se negó. Y la Junta denegó por decreto en marzo de 2011 su segregación de Badajoz, pese a que el antiguo Consejo Consultivo (hoy Comisión Jurídica de Extremadura) había avalado con un informe la separación. Poco después, el PP entra en la Junta de Extremadura con Monago al frente. Al año siguiente convierte a Guadiana del Caudillo en el municipio 387 de la Comunidad Autónoma. Pozo Pitel convoca entonces una consulta popular sobre el nombre del pueblo, tachada de ilegal por socialistas y colectivos como la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura. 495 vecinos eligieron Guadiana del Caudillo frente a los 310 que se decantaron por Guadiana. La polémica se quedó aparcada durante tres años, hasta que en 2016 el abogado Eduardo Ranz metió a Guadiana por primera vez en los tribunales a cuenta de su topónimo, dentro de la campaña judicial contra los nombres y calles franquistas de toda España. Desde entonces, este pueblo de 2.600 habitantes de las Vegas Bajas ha copado páginas de periódicos y minutos de radio y televisión de todo el país. En este contexto, la Diputación de Badajoz lanzó su campaña para limpiar la provincia de las rémoras del dictador, condicionando las subvenciones al cumplimiento de la ley de Memoria Histórica. La decisión del Ayuntamiento de mantener los vestigios, abanderada por la defensa acérrima de Pozo Pitel, que le llevó incluso a dejar las filas del PP para pasarse a Vox, ha provocado que Guadiana haya perdido subvenciones y que la pelea política se haya trasladado a los juzgados. La victoria del PSOE en las municipales da un giro a la historia de este pueblo, que inicia ahora el camino para independizarse de Franco.