26.000 toneladas menos de camalote

La UME despeja en dos meses el entorno del puente de la A-5 para proteger el tramo urbano

Militares de la unidad junto a la zona de extracción en elcamino de la Pesquera. /C. MORENO
Militares de la unidad junto a la zona de extracción en elcamino de la Pesquera. / C. MORENO
ANTONIO GILGADOBadajoz

El 15 de octubre desembarcaron en el Guadiana los 122 soldados de la UME. Misión novedosa para una unidad militar con amplio curriculum en incendios, inundaciones o terremotos.

Le reclamaron para poner firme a una especie invasora que lleva ya quince años colonizando el río desde Medellín hasta Caya.

Por el camino de las huertas de San Roque la planta languidece en montones sobre las cunetas mientras el río respira. Más azul y menos verde.

En la laguna de las Baldocas los pescadores se quedaron sin espacio donde tirar la caña a finales de verano. Apuntaran donde apuntaran se enredaban entre las hojas. Ahora luce impoluta.

Barrera sobre el Guadiana preurbano, cerca del puente de la A-5 a su paso por Badajoz.
Barrera sobre el Guadiana preurbano, cerca del puente de la A-5 a su paso por Badajoz. / C. MORENO

El mismo cambio ha experimentado el brazo fluvial que entra en las Crispitas, en la zona de la Pesquera. Más de tres kilómetros con barreras naranjas atadas a los árboles cada pocos metros y sin una sola mata que lo manche.

Ciclistas y paseantes se topan a diario por este sendero en el que se han reproducido los montones del jacinto de agua.

La UME se organiza sobre dos epicentros de actividad, uno a cada lado del azud de las Crispitas. En cada campamento trabajan medio centenar de militares. Se reparten por las embarcaciones, en las orillas a pie, en los camiones y en la retro.

Se extirpa en cadena. Las matas más alejadas se arrastran a las orillas con las barreras desde las barcas, una retroexcavadora en el borde extrae lo que se acumula y un camión descarga en los puntos de evacuación acotados. La lucha se gana a mano. Metiéndose hasta la cintura para retirar los matojos trabados en los islotes interiores.

El abordaje de la UME sigue al modelo empleado por Confederación y Tragsa desde hace años. Antes del despliegue, los militares se formaron con equipos de Confederación para conocer mejor la plaga y su comportamiento.

Puente de la A-5, a la altura de Cerro Gordo, limpio decamalote.
Puente de la A-5, a la altura de Cerro Gordo, limpio decamalote. / C. MORENO

El ritmo de limpieza varía según la accesibilidad de cada entorno. El mando de la UME ya explicó cuando llegó que trabajan a 800 volquetes por semana. A estas alturas, por tanto, han retirado 6.400 contenedores. A 4.000 kilos de capacidad cada uno la multiplicación dice que en estas ocho semana han liberado al río casi 26 millones de kilos, es decir, 26.000 toneladas menos de camalote en el río. Las Crispitas y las Baldocas ejercen de frontera entre el tramo urbano y el preurbano. Los arroyos que las nutren se han ido despejando en este tiempo y según van ganando terreno los militares, se reduce el riesgo de repoblación sobre el tramo urbano, muy afectado también por el nenúfar.

Hasta no hace mucho tiempo, estos mismos tentáculos de río ahora limpios eran viveros donde se criaba la amazónica.

Las cuadrillas de Tragsa también trabajan en este tramo, a poco más de un kilómetro en dirección Mérida de la zona UME. Al otro lado del puente de la autovía a la altura de Cerro Gordo.

En estos dos meses de trabajo, los militares han evitado el contagio al Guadiana portugués.

Lámina de agua sobre laque ha trabajado la UME enlas últimas semanas.
Lámina de agua sobre laque ha trabajado la UME enlas últimas semanas. / C. MORENO

Han peinado Caya y las barreras naranjas en el lado español permanecen limpias. El plan de choque zonificó cuatro áreas de actuación urgente para los militares y las cuadrillas de peones de la empresa concesionaria. El Guadiana bajo desde Badajoz hasta la frontera portuguesa, el embalse de Montijo, aguas arriba de la A-5 en dirección presa de Montijo y el Villanueva-Medellín, donde trabajan principalmente Confederación con sus propios medios.

La retirada masiva entra en este mes frío en una fase crucial. Las heladas matan a la planta y el cauce se puede secar porque ha terminado la campaña de regadío. Trabajar con el camalote apagado y con más zonas accesibles multiplica la extracción. La UME cuenta con maquinaría para trabajar sobre tierra húmeda. En la Pesquera, por ejemplo, la retro opera con la mitad de sus apoyos en el agua.

Sumando los refuerzos de Tragsa de los últimos días, 300 personas se meten en el agua a diario. 120 militares y 180 peones de la concesionaria.