A Madrid, en tren y autobús

Las obras en el tramo Humanes-Monfragüe obligan a los extremeños a viajar en convoy y por carretera | Desde el pasado lunes y hasta el 3 de junio se ven afectados diez viajes diarios que duran 45 minutos más y se suprime el Talgo

Jorge Rey
Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIOCáceres

Juan Antonio Rodríguez se levantó ayer a las seis de la mañana. Sabía que le esperaba un largo viaje. En concreto, seis horas para desplazarse de Badajoz a Madrid. Está acostumbrado a recorrer los 400 kilómetros que separan la capital pacense de la madrileña porque lo hace una vez al mes para visitar a familiares. Se monta en el Talgo y realiza el recorrido en tren. Sin embargo, el de este lunes fue diferente. Viajó la mitad del trayecto por vías sin electrificar en un Media Distancia y a una velocidad máxima de 155 kilómetros por hora. La otra parte fue en autobús.

Su convoy paró en Montijo, Mérida, Cáceres, Cañaveral, Mirabel, Monfragüe, Navalmoral de la Mata, Oropesa de Toledo y Talavera de la Reina. En total, tres horas y 41 minutos en un tren que estaba más vacío de lo habitual. «Para ser lunes va muy poca gente. Cuando paramos en Cáceres el vagón se suele llenar de estudiantes», explicaba antes de aludir a la razón. La falta de viajeros se debe a que ayer fue la primera jornada en la que Renfe puso en marcha los servicios alternativos con motivo de las obras que Adif está realizando en la infraestructura de la línea Madrid-Valencia de Alcántara, en concreto en el tramo Humanes-Monfragüe.

Éstas obligan a cortar el tráfico ferroviario hasta el 3 de junio y su principal objetivo es reducir limitaciones temporales de velocidad. Actualmente, hay tramos en los que no se pueden superar los 30 kilómetros por ahora. «Con una inversión de 8,56 millones de euros pretendemos que se reduzca el tiempo de viaje a Madrid desde Extremadura entre siete y 17 minutos», detalla Eduardo Villar, coordinador del sistema ferroviario en esta región.

«En mi billete, que compré en febrero, pone que viajo en Talgo y es mentira; no me dijeron nada de obras»

«En mi billete, que compré en febrero, pone que viajo en Talgo y es mentira; no me dijeron nada de obras» José Antonio Moreno | De Montijo a Madrid

Ayer él estuvo controlando cada orden para que no fallara el protocolo que incluye el alquiler de 55 autobuses diarios. Se ven afectados diez trenes y mil pasajeros cada 24 horas aproximadamente. Además, se suprime el Talgo y retrasa cada viaje unos 45 minutos. «Calculamos que se reducirá el número de usuarios en un 30%, pero esperamos que tras las obras aumenten», estimó ayer Villar desde la estación de ferrocarril de Talavera de la Reina.

Allí era donde más incidencias podía haber. Los viajeros tenían que bajarse del tren y subir a un autobús con destino a Madrid. Desde el arcén, debían caminar por una rampa con sus maletas y de ahí recorrer 50 metros hasta el nuevo vehículo. Por el camino les acompañaban empleados de Renfe para facilitar información y ayudarles con el equipaje. Sin embargo, pese al despliegue de medios, fue imposible evitar problemas. De hecho, algunos empezaron antes de activar todas esas medidas.

1. Uno de los vagones del primer tren afectado por las obras que realiza el trayecto Badajoz-Madrid. Ayer estaba más vacío de lo habitual, según los usuarios. | 2. Viajeros en la estación de ferrocarril de Talavera de la Reina descargando sus maletas. | 3. Pasajeros subiéndose al tren con destino Cáceres tras bajarse de uno de los autobuses que este lunes hizo el trayecto Madrid-Talavera.
1. Uno de los vagones del primer tren afectado por las obras que realiza el trayecto Badajoz-Madrid. Ayer estaba más vacío de lo habitual, según los usuarios. | 2. Viajeros en la estación de ferrocarril de Talavera de la Reina descargando sus maletas. | 3. Pasajeros subiéndose al tren con destino Cáceres tras bajarse de uno de los autobuses que este lunes hizo el trayecto Madrid-Talavera. / Jorge Rey

A las 07.17 horas estaba previsto que saliera de Badajoz el primero de los trenes que se veían afectados por las obras. Lo hizo una hora más tarde porque el maquinista no había cumplido las horas estipuladas de descanso debido a una incidencia registrada el domingo. Ante la espera, los ánimos empezaron a caldearse entre los viajeros.

Hojas de reclamaciones

Algunos pusieron hojas de reclamaciones. Uno de ellos fue José Antonio Moreno, que se desplazó desde su localidad, Pueblonuevo del Guadiana, hasta Montijo para coger el tren. Sin embargo, su viaje no fue el esperado. «Va con una hora de retraso y no llegaré al AVE en Madrid. Además, compré el billete en febrero y no me informaron de ninguna obra. En mi tique pone que voy en un Talgo y es mentira. Es un Media Distancia y encima tengo que coger un autobús. Llamé a Atención al Cliente de Renfe, pero no me solucionaron nada», contaba indignado este joven de 23 años que, según lo que ponía en su billete, debía llegar a Madrid a las 12.26 horas. Lo hizo 55 minutos más tarde.

Para los que lo compraron hace menos de dos meses, el billete sí se ajustaba a la realidad y los tiempos se cumplieron, según informa Renfe. Pese al retraso registrado en el inicio del viaje, el autobús hizo el trayecto Talavera-Madrid en una hora y 20 minutos, lo que le permitió ganar tiempo.

El trasbordo fue muy rápido en la estación de Talavera de la Reina, donde no hay cafetería. Lleva cerrada más de un año y tampoco existen máquinas para comprar una simple botella de agua.

«Se nota que hay menos viajeros por la obra. Eso lo entiendo, pero que haya tantas incidencias no»

«Se nota que hay menos viajeros por la obra. Eso lo entiendo, pero que haya tantas incidencias no» Juan Antonio Rodríguez | De Badajoz a Madrid

En Renfe aclaran que la venta de los servicios suprimidos por motivo de las obras quedaron bloqueados hace dos meses. «Ha habido unos 12 casos en los que compraron el billete del Talgo con antelación y no se ha podido hacer nada, pero nos comprometemos a compensarlo», dijo Villar, que repitió que la complejidad de las obras les obligan a trabajar 24 horas.

«Lo de las obras lo entiendo, pero me parece indignante la falta de personal y las incidencias. Ya no me sorprende nada», decía Juan Antonio mientras miraba por la ventanilla.

Al final del pasillo, ya en un vagón diferente, estaba María del Mar López. «Sabía lo de las obras, me lo avisaron al comprar los billetes. También era consciente de que suele haber retrasos», lamentaba María del Mar después de que el revisor comprobara su billete y le recordara que en la estación de Talavera tendría que hacer el trasbordo.

Lo realizó, al igual que una veintena de viajeros que iban en su mismo tren. En esta ocasión, a diferencia de otras, los baños y las máquinas expendedoras de alimentación y refrescos sí funcionaban. También el aire acondicionado.

Además, era complicado no enterarse de las obras que afectan a los viajeros extremeños. Carteles informativos en las estaciones, dípticos en puntos de atención al cliente, anuncios por megafonía y trabajadores contratados para la ocasión resolviendo dudas a los usuarios.

«Tras los trabajos esperamos reducir el tiempo hasta la capital entre siete y 17 minutos»

«Tras los trabajos esperamos reducir el tiempo hasta la capital entre siete y 17 minutos» Eduardo Villar | Coordinador ferroviario

Donde más tuvieron que solucionar fue en la estación de Atocha. Allí era complicado encontrar el lugar desde el que salen los diferentes autobuses. En los billetes no se especificaba y los viajeros tampoco recibieron un correo electrónico ni un mensaje informando con el lugar. No tuvieron más remedio que caminar por una de las estaciones con más tráfico de pasajeros del país preguntando a unos y a otros. En la mayoría de los casos la respuesta la tenía un empleado con chaleco naranja que portaba un cartel en el que se podía leer 'Viajeros de Extremadura'. A partir de ahí, había que esperar en una cola a la hora prevista y seguirlo hasta la calle Méndez Álvaro, ya fuera de la estación. Los extremeños caminaron en fila unos 200 metros hasta el lugar desde el que partían los autobuses. La excursión ya había comenzado. «Esto es tercermundista», opinó una usuaria ante la duda de no saber qué autobús le llevaría a su destino. Con todos montados, empezó el recuento de viajeros. Cuando iba por el 20, un empleado de Renfe dijo: «Venga, no podemos perder más tiempo». Había que volver a Extremadura. Otra vez en autobús y en tren.