La extremeña que lleva Lorca a El Cairo

La coreógrafa pacense Libertad Pozo, formada en Holanda, lleva seis años colaborando con la Escuela de Danza Contemporánea de la capital de Egipto

La extremeña que lleva Lorca a El Cairo
Tania Agúndez
TANIA AGÚNDEZBadajoz

Libertad estudia los gestos y cada paso que dan las cuatro bailarinas egipcias que se desplazan por la sala de la Escuela de Danza Contemporánea de El Cairo al ritmo de la música de Estrella Morente y José Mercé. Bajo sus indicaciones, las jóvenes de piel tostada y ojos profundos tocan las palmas y giran sus brazos y manos al más puro estilo flamenco. Durante los ensayos Pozo comprueba que sus alumnas se han convertido en las hijas de Bernarda Alba.

La coreógrafa extremeña Libertad Pozo ha contagiado la pasión lorquiana a estas artistas de El Cairo y ha enseñado el mundo del poeta granadino en la capital egipcia. A través de la obra del dramaturgo Federico García Lorca, Mona, Nermin, Amany y Marihan son las encargadas de expresar y transmitir con sus cuerpos cuestiones como la libertad, el deseo, el autoritarismo y la marginalidad de la mujer. Una historia elegida por Libertad por su simbolismo y por las similitudes que hay entre este drama y la realidad que vive la sociedad egipcia.

Después de duros meses de trabajo en este centro de danza y tras superar la evaluación de la comisión de censura, la representación de danza y teatro 'Las Bernardas', inspirada en 'La Casa de Bernarda Alba', ha visto la luz en la capital del Nilo de la mano de la compañía de danza contemporánea MAAT Dance Company. El estreno oficial del montaje se llevó a cabo en mayo en el teatro Falaki. En diciembre de 2017, se preestrenó en el Instituto Cervantes de la capital egipcia. En la presentación del espectáculo las cuatro chicas estuvieron acompañadas por Balqueis, una música egipcia que puso la banda sonora con su laúd eléctrico.

Ensayo de la obra 'Las Bernardas'. / Balsam Alzom

La obra 'Las Bernardas' ha sido el último proyecto que esta extremeña ha desarrollado en este país, pero no el único. Lleva colaborando seis años con este centro de danza, la única escuela profesional que hay de este tipo no solo en Egipto, sino en el mundo árabe y en el continente africano. Llegó por primera vez en 2012 y no ha parado de regresar como artista invitada para impartir cursos, dirigir talleres y crear coreografías con sello extremeño que ya forman parte del repertorio de la compañía. «El Cairo te atrapa o te expulsa, y a mí me sedujo con sus cosas buenas y sus problemas. Es una ciudad grande, caótica y espontánea donde pasan mil cosas a la vez, pero está llena de energía», reconoce Libertad en su última visita a Badajoz, su ciudad natal.

Junto a su familia y sus amigos encuentra lo que le cuesta hallar en otros lugares en los que ha vivido: tranquilidad e inspiración. «Regreso cada vez que puedo. He colaborado en numerosas ocasiones en Extremadura con artistas locales que ponen en pie grandes ideas culturales. En esta región hay mucho talento aunque cueste verlo», remarca.

Inicios

En la calle Arco Agüero, en el Casco Antiguo de la ciudad pacense, se fija en un antiguo edificio donde nació su pasión por el baile. Cuando era una niña, recuerda, sus padres la llevaban desde el barrio de San Fernando hasta el centro en el que Elena Gironella y Pedro Cruz impartían clases de danza. Ahora, después de haberse formado y trabajado en diferentes países y llevar una vida de vértigo, es ella la que enseña esta disciplina. «La danza me ha enseñado a afrontar momentos difíciles y a disfrutar de instantes maravillosos. Sigo apostando por ella porque creo en el arte como motor de cambio personal y social. Porque ahora, más que nunca, necesitamos otras formas de comunicación», indica.

Bailarina y coreógrafa, Libertad compagina la danza con el mundo de la interpretación. Se ha subido al escenario para protagonizar piezas de baile y obras de teatro. Detrás de las tablas desempeña su labor como profesora, dando forma a coreografías y dirigiendo espectáculos artísticos.

No lo ha tenido fácil hasta llegar ahí. Hace ya más de 15 años que salió de España para perseguir su sueño y, aunque actualmente ha fijado su residencia en Madrid, se traslada con frecuencia a Egipto, Holanda, Lituania o cualquier otro país donde haya un proyecto cultural que realizar. Se ha acostumbrado a desarrollar su creatividad tanto en el silencio y el orden de los países del norte de Europa como en el caos característico de la capital egipcia. «Cada lugar te enseña algo diferente. Esta profesión te obliga a ir superando retos. Eso te ayuda a conocerte más y mejor a ti mismo como persona y te permite profundizar en la danza. Cuando un artista no puede hacer o decir algo en un sitio porque puede ser censurado, va a buscar otra manera de exponerlo para expresarse», comenta.

Libertad Pozo en uno de sus trabajos en El Cairo.
Libertad Pozo en uno de sus trabajos en El Cairo. / Mostaf Abdel

Libertad decidió estudiar Educación Social en Salamanca. Terminó la carrera en la Universidad de Amsterdam y fue en Holanda donde retomó su relación con la danza tras prepararse para las pruebas de acceso de la academia de danza ArtEZ, en Arnhem. Esta institución le dio su primera oportunidad laboral. «Nada más finalizar me llamaron para trabajar y ahí he estado siete años como profesora y coreógrafa», explica. En Arnhem presentó su primera pieza '1939' basada en las mujeres de la Guerra Civil Española.

En Holanda estuvo viviendo y trabajando hasta 2015, cuando regresó a Madrid. Durante esos años, además de participar y montar coreografías ha trabajado como actriz para distintas obras de teatro como 'Eet Me' ('Cómeme') y en la película 'El milagro de Máxima'. Después de establecerse en España, Libertad ha seguido colaborando con la academia de danza ArtEZ.

Fue en una producción holandesa donde Libertad conoció a varios artistas egipcios que le tendieron un puente con El Cairo. «Cuando regresaron a su país fui a visitarlos y allí contacté con Karima Mansour, directora de la Academia de Danza Contemporánea de El Cairo. El centro estaba recién abierto y empecé a trabajar con ellos como artista invitada», aclara.

Desde entonces pasa largas temporadas en El Cairo. La más intensa fue en 2016, cuando la escuela estuvo a punto de cerrar. La extremeña vivió ocho meses en la capital del Nilo, donde exprimió al máximo su expresión artística para ayudar a Karima a salvar la academia. Y lo consiguieron. «Implicarme con este espacio cultural es una experiencia maravillosa. Muy dura, pero inigualable», destaca.

Allí se siente acogida y apreciada. Tan fuerte es el vínculo que ha creado con esta ciudad que ya considera El Cairo como su segundo hogar. «El primero será aquel donde me encuentre en cada momento», sostiene justo antes de marchase de Badajoz para emprender un nuevo viaje.

Algunos datos

Biográficos:
Libertad Pozo nació en Badajoz en 1975.
Académicos:
Estudió en el colegio San Fernando. Continuó su formación en el Instituto San Fernando y el centro Nuestra Señora de la Asunción (antigua Filial). Se inició en la danza a los 7 años con Elena Gironella y Pedro Cruz. Estudió Educación Social en Salamanca y terminó la carrera en la Universidad de Amsterdam (Holanda), país en el que retomó la danza. Se graduó en la Academia de Danza ArtEZ, de Arnhem (Holanda). Ha pasado por diferentes países para continuar formándose en distintas técnicas.
Profesionales:
En cuanto finalizó sus estudios comenzó a trabajar en la Academia de Danza ArtEZ, donde ha estado como profesora y coreógrafa durante siete años. Aunque actualmente no está vinculada directamente con esta institución, sigue colaborando con la Escuela como artista invitada. Tras su paso por Holanda, en 2015 se establece en Madrid. Ha trabajado en diferentes compañías en Francia, Alemania, Portugal, Bélgica, Israel, España y Lituania, entre otros lugares. Además de montar piezas de danza, ha protagonizado obras como bailarina y actriz. Ha participado como actriz en la película 'El milagro de Máxima'.
Vinculación a El Cairo:
Llega a El Cairo por primera vez en 2012, un año después de la Revolución. Colabora con el Centro de Danza Contemporánea. También ha actuado como bailarina en el programa de televisión egipcio 'Abla Fahita'. En 2017 estuvo dirigiendo la obra de danza 'Las Bernardas'. El espectáculo, de una hora de duración, combina baile, imágenes audiovisuales y diálogos en tres idiomas (español, inglés y árabe). Este trabajo ya forma parte del repertorio de la compañía de danza contemporánea MAAT Dance Company, dirigida por Karima Mansour, fundadora y directora artística de la Escuela de Danza Contemporánea de El Cairo.
Fundación:
Hace seis años creó la fundación 'Arte Social' a través de la que desarrolla sus propios proyectos que relacionan el arte con temas sociales. También pretende vincular a artistas profesionales con no profesionales. A través de esta organización dirigió 'Nostalgia', protagonizada por personas mayores de 65 años. La obra estuvo de gira más de un año.

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