Ciclistas y peatones circularán separados en Extremadura

El nuevo reglamento de accesibilidad de la Junta refleja que los carriles para bicicletas deben tener su propio trazado en los espacios públicos urbanizados

El reglamento de accesibilidad de la Junta pretende garantizar la seguridad de peatones y ciclistas y el acceso de todas las personas a los espacios urbanos.: DAVID PALMA/
El reglamento de accesibilidad de la Junta pretende garantizar la seguridad de peatones y ciclistas y el acceso de todas las personas a los espacios urbanos.: DAVID PALMA
JOSÉ M. MARTÍN

Esquivar peatones. Evitar resbalones. Salvar obstáculos. Parece una prueba del mítico programa Humor Amarillo, pero es un simple desplazamiento diario por un carril bici de Extremadura. Sería divertido si no fuera porque es peligroso para la integridad física de ciclistas y caminantes.

El desarrollo de estos espacios reservados para el tránsito de bicicletas se comenzó a pla tear en la región en la primera década del presente siglo. Sin embargo, la crisis económica paralizó muchas actuaciones y algunos carriles previstos para los núcleos urbanos se quedaron sin ejecutar. Y varios de los que sí se hicieron no tuvieron en cuenta unas mínimas medidas de seguridad para garantizar un uso carente de riesgos.

Los viales en las aceras serán más anchos para que en ningún caso se invada la zona peatonal y tendrán que rodear las paradas de transporte público

En Badajoz, por ejemplo, la señalización de los primeros carriles bici se hizo pintando las infraestructuras ya existentes. Simplemente se marcó con diferente color el espacio reservado para las bicicletas en las aceras. Ahora, el nuevo reglamento de accesibilidad, que aprobó la Junta de Extremadura en el ejercicio pasado y que entró en vigor el 9 de febrero de este año, exige un trazado propio que se diferencie de «forma significativa, en textura y color respecto del pavimento de los itinerarios peatonales», según el propio texto.

Esta es solo una de las directrices que marca la normativa, que afectará a todos los carriles reservados para el tránsito de bicicletas de la región. Desde los ayuntamientos de las localidades que tienen este tipo de espacios consideran que la modificación normativa no va a tener una excesiva influencia en su municipio. Entienden que, en la mayoría de los casos, cumplen con la legislación vigente y que las adaptaciones deberán ser mínimas.

Una de las deficiencias detectadas es la anchura de algunos viales:: J.M. R.
Una de las deficiencias detectadas es la anchura de algunos viales:: J.M. R.

Parece una visión excesivamente optimista si se tiene en cuenta que la Consejería de Sanidad y Políticas Sociales observa que las deficiencias que se han detectado en los carriles bici «provocan situaciones de peligro entre los usuarios», por lo que con la nueva regulación se intenta eliminar esos riesgos.

Entre los principales problemas que se han observado al hacer la revisión están una «deficiente o inexistente separación entre carril bici e itinerario peatonal accesible, deficiente o inexistente señalización de estos carriles, cruce peligroso de los mismos entre sí y también respecto a los autobuses urbanos en las inmediaciones de las paradas, o dimensionado insuficiente», remarcan desde la Consejería.

Los usuarios también ven deficiencias y posibilidades de mejora. Las farolas u otros postes en mitad de los carriles bici son una constante en aquellos tramos en los que las bicicletas circulan próximas a los coches, así como el mal estado del firme. «Hay zonas en las que las raíces de los árboles lo tienen todo levantado», manifiesta un ciclista que se mueve con frecuencia en Badajoz.

Los usuarios critican la presencia de obstáculos en los carriles. :: ARNELAS
Los usuarios critican la presencia de obstáculos en los carriles. :: ARNELAS

En esta ciudad ya estaba previsto mejorar los espacios reservados para bicicletas en algunas calles. En concreto, se planteó sacar el carril bici de las aceras del paseo fluvial y habilitar un vial específico para ciclistas paralelo a la carretera. Sin embargo, la obra no llegó a ejecutarse. Ahora, según el nuevo reglamento muchos carriles tendrán que sufrir adaptaciones. «Se deberá adecuar el conjunto, tanto de carriles bici como de los itinerarios peatonales accesibles y los cruces de ambos; esto incluye la señalización», facilitan desde la Consejería.

El cumplimiento de la normativa debe hacerse en los nuevos carriles que se creen en la región y repercutirá en los ya existentes. Aunque, en este caso, el texto es bastante permisivo. «Deberán adecuarse a lo largo de los próximos diez años y en los casos en que no sea posible hacer todos los ajustes, se buscará el mayor grado posible», apuntan desde la Consejería.

Los usuarios demandan que los carriles bici estén mejor conectados entre sí

La normativa afecta a las infraestructuras que se desarrollen y obliga a adecuar las existentes

El conjunto de medidas que se relacionan en el reglamento dan prioridad a las personas que circulan a pie frente a los que lo hacen sobre dos ruedas. En el caso de los pasos de cebra se establece que las marcas en el suelo continuarán a pesar de la vía ciclista. Igualmente, la intención es que los carriles bici que discurran por las aceras tengan una anchura suficiente que permita el discurrir de bicicletas en ambas direcciones. Con esta medida se pretende evitar que se invada el área reservada para los caminantes.

Uso compartido parte porque se ha tenido muy en cuenta la idea de facilitar que todas las personas puedan acceder de la forma más sencilla posible a todos los espacios urbanos.

Uso compartido

El uso compartido de los carriles es habitual. El puente de Palmas de Badajoz es un ejemplo y está señalizado como tal, por lo que permite el discurrir de ciclistas y peatones, a la vez que se advierte de la prioridad de estos últimos. «Es un riesgo el uso compartido siempre que las bicicletas no se adecuen a la velocidad de los peatones», comenta Pedro Martín, miembro del Cicloclub Badajoz y usuario del carril bici. Este pacense, que se desplaza diariamente a su puesto de trabajo sobre dos ruedas, admite que en ocasiones los peatones invaden la zona reservada para bicicletas y viceversa, «pero no es un peligro elevado siempre que no haya un exceso de velocidad».

El alquiler público solo cuaja en Badajoz

Para utilizar el servicio hay que darse de alta y disponer de una tarjeta con la que se desbloquean las bicicletas. Los precios suelen ser muy reducidos para los vecinos de la localidad en cuestión y su funcionamiento es habitual en la mayoría de las grandes ciudades.

Los sistemas de alquileres de bicicletas municipales también llegaron a Extremadura, pero solo se mantiene en Badajoz. En Mérida dejó de funcionar y en Cáceres no llegó a ponerse en marcha.

En la capital pacense hay un total de 21 estaciones repartidas por varios puntos de la ciudad, de forma que los usuarios pueden dejar o retirar las bicicletas en cualquiera de estos espacios. Para hacer la retirada es necesario pasar la tarjeta –que se recibe al darse de alta en el servicio y cuesta 12 euros al año en la capital pacense– por un lector e introducir una clave.

El tiempo de uso de la bicicleta es limitado y hay un sobrecoste si no se devuelve el vehículo a tiempo. Del mismo modo, cada usuario debe dejar pasar unos minutos entre que deja un bicicleta y coge otra. Estas reglas son las mismas que se emplean en otras ciudades, aunque el tiempo varía de unos lugares a otros.

El volumen de usuarios de BiBa (Bicicleta Badajoz) al finalizar 2018 es de 435, según confirma el Ayuntamiento de Badajoz, hay un leve incremento respecto al año anterior. Lleva una década en funcionamiento, ya que se inauguró en 2009. Usuarios consultados por este diario que suelen utilizar el sistema de alquiler público lamentan que el estado de las bicicletas no siempre sea el idóneo y reclaman que el horario de uso (no se pueden coger bicicletas a partir de las 22.30 horas) se pueda ampliar, así como llevar estaciones a puntos de la ciudad que se encuentran desabastecidos.

Por otro lado, la situación del tráfico en la ciudad de Badajoz y la imposibilidad de llegar a varias zonas en el carril bici tampoco ayuda a que más personas apuesten por estos vehículos públicos para su movilidad diaria.

Otro de los puntos de riesgo que se han detectado son las paradas de transporte. En la actualidad, es común que los usuarios de vehículos públicos se vean obligados a atravesar el carril bici para subir y bajar de los mismos. La nueva normativa establece que los ciclistas deberán discurrir por la parte trasera de las paradas. «En ningún caso la vía ciclista podrá invadir el itinerario peatonal accesible principal», puede leerse en el reglamento que ya está en vigor.

La protección del peatón es la prioridad de la nueva normativa. En parte porque se ha tenido muy en cuenta la idea de facilitar que todas las personas puedan acceder de la forma más sencilla posible a todos los espacios urbanos.

Es evidente que los peatones son las figuras más débiles dentro de la circulación en las ciudades. «Me parece bien que el reglamento de la Junta abogue por proteger al peatón, pero echo en falta una segunda parte en la que se apueste por las bicicletas y que estas vayan ganando presencia en detrimento de los coches», afirma Martín.

Los carriles bici deberán tener un trazado propio, separado de los peatones:: JORGE REY
Los carriles bici deberán tener un trazado propio, separado de los peatones:: JORGE REY

En la misma línea, los usuarios de los carriles bici consideran que su mayor deficiencia es que el diseño actual no sirve para conectar las ciudades. «Se hacen sueltos, por lo que no sirven para que haya una movilidad en bicicleta», expone Martín, que añade que es imposible hacer algunos trayectos con garantía de seguridad para el ciclista sin verse obligado a ir por las aceras. «El uso de las bicicletas tiene sentido en las ciudades para reducir el tránsito de vehículos y no veo voluntad por las administraciones públicas para fomentar su uso», apostilla.

Desde el Ayuntamiento de Cáceres se han iniciado tres proyectos que van en esa línea y con los que se pretende favorecer el transporte sobre dos ruedas. La idea es actuar en 33 calles para conectar mediante carriles bici el centro con los barrios periféricos. De esta forma se ampliarán los 37 kilómetros de viales para bicicletas que hay actualmente en la ciudad, según confirman fuentes municipales.

El objetivo es que las modificaciones también redunden en una mayor seguridad para los ciclistas. «Los carriles bici palian, en gran medida, el riesgo», comenta Enrique Manuel Talavera, concejal de Urbanismo de Don Benito, localidad que tiene cerca de 15 kilómetros de este tipo de viales y en la que está proyectada una ampliación para «hacer un gran entramado que permita a los ciudadanos desplazarse en bicicleta».

En este punto hay diversidad de opiniones. Hay colectivos que abogan por el desarrollo del carril bici en las ciudades para que su circulación esté separada de los coches y motocicletas. Sin embargo, hay asociaciones que defienden la necesidad de integrar a las bicicletas en el tráfico habitual, como un vehículo más.

Para ello, se debe avanzar mucho en el respeto por los ciclistas en la circulación. «La solución debe ser intermedia, creo que lo mejor es tener una vía básica de carriles para las bicicletas y que en las calles con menos tráfico circulen por la calzada», aporta Martín, que estuvo al frente de la plataforma carril bici de Badajoz. «No es razonable que con el tráfico actual de la ciudad las bicicletas se muevan junto a los coches», insiste.

En este sentido, más allá de la mejora de las infraestructuras y de los cambios legislativos, la educación vial debe servir para concienciar a los ciudadanos de que la bicicleta es un vehículo más que puede circular por las calles de las ciudades. No es necesario esforzarse mucho para ver coches aparcados en los espacios reservados para los ciclistas o a motocicletas circular por esos mismos trazados.

El mantenimiento de los carriles es otra de las críticas más habituales. Además del deterioro del firme, la presencia de hojas y de arena en los que están cercanos a zonas arboladas o parques dificultan su uso. «No es lógico construir infraestructuras y dejarlas en el olvido», dice Luis Miguel Ávila, presidente del club de patinaje cacereño 8Ruedas

En teoría, este colectivo, el de los patinadores, no puede utilizar los viales marcados para uso de los ciclistas. «Se nos considera peatones», dice Ávila, que entiende que por movilidad y velocidad los patines están más cerca de la bicicleta que de los peatones. «Nos gustaría tener otra consideración en el Código de la Circulación y creemos que bastaría con que las entidades responsables legislaran para que los patinadores puedan hacer uso de estos carriles;bastaría con incluirlo en la normativa y poner la señalización correspondiente», apostilla.

«El riesgo del uso compartido es la excesiva velocidad de los ciclistas»

«El riesgo del uso compartido es la excesiva velocidad de los ciclistas» PEDRO MARTÍN, Cicloclub Badajoz

«Prefiero no utilizar los carriles; los veo peligrosos con los peatones»

«Prefiero no utilizar los carriles; los veo peligrosos con los peatones» J. ANTONIO BADILLO, Club Ex-Aequo

Las márgenes del río Guadiana en Badajoz, la vereda del Jerte en Plasencia, zonas de la Ribera del Marco en Cáceres o los paseos fluviales en Mérida son algunos espacios que se han aprovechado en las ciudades extremeñas para hacer carriles bici alejados de la circulación de automóviles. Se da la circunstancia de que todos los mencionados se ubican en zonas verdes próximas a los ríos.En la capital pacense también hay un buen número de kilómetros reservados y además del parque del río Guadiana están las márgenes de los arroyos Rivillas y Calamón.En estos espacios, los usuarios detectan uno de los problemas más habituales en la confluencia de ciclistas y peatones.

«Ni los ciclistas respetan el camino peatonal, ni los peatones el espacio de las bicicletas», según Juan Antonio Badillo, miembro del club ciclista Ex-Aequo de Plasencia, en relación a los viales que transitan próximos al río Jerte. «No suelo utilizar estos carriles porque creo que son peligrosos», añade.

Sin embargo, muchas personas circulan por estos espacios y desde el Ayuntamiento de Plasencia se afirma que hay 52 kilómetros de carriles para bicicletas en la ciudad, aunque entre ellos suman los que recorren el río Jerte hasta abandonar el término municipal.

Un peligro añadido que ven las personas que circulan en bicicleta son las mascotas. «Hay gente que pasea con los perros y son un factor de riesgo, tanto los que van sueltos como los que llevan correa», señala Badillo.