capítulo 1 - origen y evolución

El camalote y el Guadiana, historia de una invasión

En septiembre de 2005, se publicaba la primera noticia sobre la aparición en el Guadiana de una planta del Amazonas, el camalote. Trece años después, su presencia no ha remitido

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Superando océanos y cadenas montañosas, una planta del Amazonas llamada camalote, por las que suelen moverse con rapidez los capibaras y las anacondas ha llegado a Mérida y ha convertido el Guadiana en su nueva casa. Esta frase fue el primer párrafo de la primera noticia aparecida en el Diario HOY sobre el camalote (Eichchornia crassipes). Se publicó el 15 de septiembre de 2005 e incluía una foto del Puente Romano de Mérida con un manto vegetal verde bajo uno de sus ojos. Trece años después, tras un gasto de más de 30 millones de euros, la presencia de camalote no remite y se ha pedido auxilio al Ejército para su retirada.

Antes de que saltara a la actualidad, el biólogo Alfonso J. Rodríguez fue una de las primeras personas en dar la voz de alarma mediante un escrito a mediados de 2004. Posteriormente, según aquellas primeras crónicas, uno de los botánicos más prestigiosos de Extremadura, José Luis Pérez Chiscano, empezó a investigar esta presencia sospechosa tres años antes, en 2002. Todos los especialistas consultados destacaban su capacidad asombrosa para reproducirse. Las instituciones reconocieron entonces su presencia pero ninguna contempló la posibilidad de estar ante una plaga e investigadores de la Universidad de Extremadura afirmaron que no llegaría a Badajoz.

En menos de quince días se publicaron las fotos del camalote en Medellín, donde el Club Dombenitense de Pescadores ya había alertado de meses antes de lo que ya apuntaba a una plaga. Las imágenes eran tan evidentes como inquietantes. Una planta verde cubría el río de orilla a orilla. En Mérida y su entorno, en apenas dos semanas, ya se habían extraído 30.000 kilos de camalote. Seis meses después el programa de naturaleza El Escarabajo Verde emitió en La2 un reportaje alertando del problema. Se tituló 'La invasión verde'.

Cuenca del Guadiana

Se diseñó un Plan Integral de Lucha y Control del Jacinto de Agua en la Zona Media de la Cuenca del Guadiana una vez quedó patente que, pese a ser una planta de aguas templadas, en invierno la planta no moría y su presencia ya alcanzaba 75 kilómetros lineales del Guadiana. Pasó el tiempo y cinco años después, con 18 millones de euros gastados y 220 toneladas de camalote extraídas (17 de ellas a mano), la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) dio por concluida la batalla contra esta planta a la que creían haber derrotado. Corría el año 2009. No se habló de su erradicación total, pero sí de que habían conseguido controlarla y arrinconarla.

Dos años después, en 2011, se confirmó que el camalote había regresado con más fuerza que nunca. Desde la CHG se reconoció que hacía falta tener un equipo para su extracción de manera permanente porque el rebrote coincidió con la paralización de los trabajos de extracción. En 2012 la presencia de la planta en el Guadiana ya alcanzaba su máximo recorrido, 80 kilómetros. En 2013 había colonizado de nuevo el tramo urbano de Mérida. Uno de los mayores temores era que atascara canales de riego en una zona que vive del regadío una vez superara la presa de Montijo y se propagara río abajo hacia Badajoz.

Página interior y portada del 15 de septiembre de 2005 del diario HOY, con la primera noticia sobre el camalote / HOY

La CHG se volcó adquiriendo embarcaciones y cosechadoras diseñadas para la extracción de la planta invasora. Aumentó el gasto destinado por el Gobierno Central para luchar contra el camalote.

La presa de Alange bloqueó el curso del agua y en Mérida el río se secó en 2016 para facilitar la limpieza de esta planta. El camalote ya había llegado a Badajoz en el verano de 2015 y la CHG afirmó que iba a ser erradicado en una semana pues estaba localizado y arrinconado en dos manchas muy concretas. Tampoco funcionó aquel el plan porque el camalote, que a menudo se confunde con el nenúfar, también invasivo, ya había saltado el azud de Badajoz. Va camino de Alqueva, que hace frontera con Portugal, lo cual ha convertido el asunto en un problema internacional, razón de peso para que se haya requerido al presencia del Ejército. Ahora la misión de la Unidad Militar Especializada que ha llegado en este mes de octubre es contener la expansión de una planta cuya semilla los botánicos consideran prácticamente indestructible.

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