Las minas de Aldea Moret siguen teniendo zonas peligrosas con pozos sin sellar

Un niño de ocho años fue hallado muerto en uno de ellos en 1975, y un joven de 17 se ahogó en 1984 tras caer en otra cavidad abierta

Alrededores de la mina de La Esmeralda, en donde murió un joven de 17 años en 1984. En el destacado, pozo abierto en el interior de una de las minas. / Lorenzo Cordero
Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

El caso de Julen, el niño de dos años que se cayó a un pozo en Totalán (Málaga), no es un hecho único. En la ciudad de Cáceres a finales de 1975 se vivió un suceso parecido con el niño de ocho años José Ignacio Alcón Clemente.

José Ignacio, que era natural de Montehermoso, estaba interno en el Centro de Educación Especial PROA, ubicado en Aldea Moret, y el viernes 12 de diciembre de 1975 notaron su falta en el centro a las siete de la tarde. El director avisó a la Policía y con ayuda de los bomberos se comenzó a buscar al niño por los alrededores, pero no hubo suerte.

La desaparición del niño causó gran impresión en Cáceres. En la investigación se llegó a pensar en la posibilidad de un secuestro. El suceso tuvo un trágico final, cuando los hermanos Luis y Quintiliano Jaén Vinagre, de 15 y 12 años, vieron al niño en el fondo de un pozo de la mina 'San Salvador' que popularmente es conocida como 'El Torreón' por la forma del edificio.

«Me acuerdo del día en que encontraron al niño – dice Francisco Luis López Naharro –. Yo tenía 20 años. En 'El Torreón' había bomberos, policía y guardia civil y no dejaban acercarse a nadie. El niño se cayó a una profundidad de 90 metros». En el barrio se pensaba que el niño se podía haber muerto de frío, al ser a mediados de diciembre.

Hubo protestas de los vecinos para que cerraran los peligrosos pozos, muchos de ellos con una profundidad de 100 metros; pero no se les hizo caso y el 17 de febrero de 1984, los pozos de las minas se volvieron a cobrar otra vida.

Esta vez fue en la mina de La Esmeralda. La víctima, un joven de 17 años que estaba en Cáceres haciendo la mili: el recluta de Madrid Francisco Isidro Ruiz. Con otros dos compañeros del servicio militar entraron a ver la mina. Los tres bajaron por una escalera oxidada adosada a un lateral de la empinada galería que tenía 100 metros de profundidad. Francisco piso un peldaño que se rompió y se precipitó al vacío, golpeándose la cabeza varias veces en las paredes de la mina antes de llegar al lago en donde murió ahogado. El lago subterráneo tenía una profundidad de 50 metros. Se buscó el cuerpo sin tener suerte. Al día siguiente llegó de Madrid un equipo de buceadores de la Guardia Civil, que encontró el cadáver del joven, a las dos de la tarde, a 25 metros de profundidad en el lago.

Desde primeras horas de la mañana estaba en el lugar de los sucesos el padre de Francisco, viendo visiblemente dolorido el rescate del cuerpo de su hijo. Cuando los agentes subieron el cadáver del muchacho a la entrada de la mina, uno de los capellanes del Centro de Instrucción de Reclutas rezó un breve responso, antes de que el juez ordenara trasladar el cadáver al cementerio para que se le realizara la autopsia.

Este martes este diario ha tratado de comprobar si el peligro de los pozos de las minas de Aldea Moret se había solucionado con el paso del tiempo.

En la zona de Aldea Moret, frente al recinto Ferial, al lado de la urbanización Ceres Golf, se levantan curiosos edificios que son el recuerdo de minas de llamativos nombres:'La Victoria', 'La Estrella', 'María Estuardo', 'La Esperanza', 'La Perla', 'La Productora'... En la zona hay numerosos carteles puestos por la Junta de Extremadura que rezan: «Peligro. Minas abandonadas».

La mayoría de los pozos y respiraderos de aire de las minas están tapados, aunque hay vecinos de Aldea Moret que indican que hay que tener cuidado con algunas de las rejas puestas porque aseguran que se encuentran en muy mal estado.

La Junta de Extremadura es la responsable de vigilar que las minas abandonadas no sean un peligro. De esta manera, en el año 2015 el ejecutivo autonómico invirtió 69.000 euros en sellar dos pozos mineros, reforzar los muros de otros dos, tapar un socavón y arreglar paredes de las minas La Esmeralda y San Salvador. El dinero salió de una partida de ayudas creada en el año 2014 para afrontar problemas de seguridad en minas abandonadas.

Vecinos de Aldea Moret indican que aún hay zonas peligrosas como la llamada 'La boca del lobo', que es la entrada de una galería abierta que está cerca de 'El Torreón'. En esta mina, en donde murió el niño de 8 años, está bien cerrada la boca superior con una reja.

No ocurre lo mismo en el pozo de La Esmeralda, en donde encontró la muerte el joven recluta de 17 años. Este diario se encontró con la plancha que tapaba el acceso totalmente abierta, al haber sido forzada. Estaba a la vista un agujero de dos cuartas de diámetro, algo más grande que por donde se cayó el pequeño Julen. Al tirar una piedra al interior, después de varios segundos se escuchaba el ruido del agua. Ahí sigue el lago en el que se ahogó Francisco. Forzamos la plancha hasta tapar el agujero, y pusimos una piedra grande encima... pero este cerramiento no es seguro.

El Ayuntamiento ordena precintar y señalizar las perforaciones de Valdeflores

El Ayuntamiento de Cáceres ha ordenado «con carácter de emergencia» el precinto «inmediato» de los pozos mineros del paraje de Valdeflores que presentan cerramientos deficientes, así como su «debida señalización y adopción de medidas oportunas para evitar cualquier peligro para la ciudadanía».

La existencia de al menos ocho pozos antiguos peligrosos fue denunciada a principios de enero por la plataforma Salvemos la Montaña, que exigió la adopción de medidas urgentes. El Ayuntamiento dijo entonces que estudiaría el asunto, aunque advirtió de que la competencia en materia de minas, incluso las abandonadas, corresponde a la Junta de Extremadura.

Sin embargo, el gobierno local ha decidido actuar por su cuenta tras emitir la Policía Local, a raíz de la denuncia de Salvemos la Montaña, un informe en el que se confirma la existencia de cerramientos deficientes en estos pozos de Valdeflores, con un evidente peligro para cualquier persona que transite por la zona.

El Ayuntamiento matizó que, si bien la administración local va a llevar a cabo las medidas preventivas, requerirá a los propietarios de los terrenos para que procedan a una actuación definitiva con la que se garanticen la seguridad de los antiguos pozos a largo plazo. La intervención municipal se apoya en la Ley del Suelo de Extremadura, que autoriza a tomar medidas cautelares en este tipo de situaciones.