«La alergia de mi hijo puede matarle y en el colegio hacen la fiesta del huevo»

Una madre de San Fernando en Badajoz denuncia que el menor ha tenido varias crisis al ir a clase y que no han tomado suficientes precauciones

«La alergia de mi hijo puede matarle y en el colegio hacen la fiesta del huevo»
Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

El Proyecto Pollito ha causado una guerra en un colegio de Badajoz. En una clase de primero de Infantil del Juan Vázquez, en San Fernando, han dedicado este trimestre al estudio del huevo y actividades relacionadas con este alimento y uno de los escolares tiene una alergia grave al mismo.

Aroa Serrano, la madre del niño, asegura que el centro escolar no ha tomado suficientes precauciones y que su hijo ha sufrido varios episodios alérgicos en clase. «La alergia de mi hijo puede ser mortal y hacen la fiesta del huevo», resume. El colegio y la Consejería de Educación, sin embargo, garantizan que se ha seguido el protocolo y que el menor no corre peligro.

El pequeño comenzó en el colegio el pasado mes de septiembre. Su madre asegura que indicó en la matrícula que tenía alergias y que posteriormente entregó un informe y la adrenalina a la tutora de su hijo. Reconoce que en esos primeros informes no aparecían todas las alergias del pequeño, ya que se le han ido diagnosticando más a lo largo del curso. Pero insiste en que, de inicio, ya advirtió que una de ellas era al huevo. Actualmente también saben que reacciona ante los gatos, los perros, el olivo, los frutos secos y las lentejas.

El primer susto llegó el 2 de octubre. «Fui a recoger al niño y según salía de clase se me desvaneció en los brazos. La profesora me dijo que había estado llorando toda la mañana y que había dormido 45 minutos», recuerda Aroa Serrano, que no entiende por qué no la llamaron o pidieron ayuda médica cuando conocían el problema de su hijo. La madre lo llevó al centro de salud, donde movilizaron una ambulancia y trasladaron al niño al hospital. Estuvo ingresado dos días con un diagnóstico de crisis de broncoespasmo e hipoxemia. Los análisis posteriores determinaron que podría haber sido por la presencia de un gato en el patio del colegio, según indica su madre. «Me dijeron que iban a tener más cuidado y que no saldría al patio, pero mi madre se lo encontró otro día en el patio», se lamenta Serrano.

En enero comienza el segundo trimestre y el conflicto sube de nivel. «Un día mi hijo sale con un papel y me cuesta creerlo», recuerda esta madre. El escrito dice:«Papá y mamá. En el cole estamos trabajando el tema de los pollitos y queremos llevar a la clase huevos de distintos tipos: gallina, pipina, codorniz, emú, avestruz, pájaros...».

Aroa Serrano decidió acudir a la inspección de Educación y presentar una carta. «Me llamaron y me dijeron que el niño no corría ningún riesgo. Lo mismo me dijo la directora», recuerda. «En ningún momento he pedido que no hagan el proyecto, pero podrían adaptarlo. Mirar vídeos. Hacerlo de otra forma. Son niños de 3 años con huevos en clase. Puede pasar cualquier cosa». Esta vecina también destaca que tiene otro hijo en el centro y que es la primera vez que oye hablar de un proyecto relacionado con el huevo.

«Mi hijo no puede tener contacto, ni inhalar ni comer huevo. No se puede cocinar ni delante de él. En casa no lo hacemos y para salir a comer fuera solo podemos estar en terraza porque si hierven algo en interior le puede dar la alergia y es que se muere».

Esta madre tiene un informe de enero de su pediatra que ratifica la gravedad de la alergia. Dice: «Niño de 3 años con alergias alimentarias, entre ellas al huevo, produciéndose síntomas que pueden llegar a ser graves e incluso anafilaxia. No puede tener contacto con huevo crudo ni frito ni cocido en ningún momento. Puede tener reacción por ingestión, inhalación o contacto. Se emite este informe a petición de la madre para ser tenido en cuenta por el colegio». La afectada asegura que llevó esta documentación al centro, pero nada cambió.

Asegura que el pequeño ha tenido al menos tres reacciones en los últimos meses. «Llegó con erupciones en el culete, en la oreja y en los párpados porque tocó algo y luego se restregó. Es un niño, es normal». En febrero, además, le hicieron un estudio para comprobar su tolerancia al huevo en una clínica privada y sufrió una anafilaxis grave. «Tuvieron que inyectarle dos jeringas grandes de adrenalina porque no reaccionaba».

La última reacción la sufrió la semana pasada. Su madre cree que fue por la presencia de un bizcocho en clase. El colmo para la familia llegó este lunes con otro papel que anunciaba un desayuno especial de fin de proyecto este jueves. Cada alumno debía llevar una merienda hecha con huevo. Eso sí, debían transportarlo en un recipiente hermético. Aroa Serrano volvió a protestar por«la fiesta del huevo». «Hicieron una reunión con todas las madres. Dijeron que no iban a dejar de hacer una actividad por un niño. Que sacarían a mi hijo de clase cuando abriesen los taper y luego limpiarían todo, pero yo no puedo arriesgarme. No voy a poner en riesgo a mi hijo y no lo he llevado a clase», explicaba esta madre cuyo mayor alivio es que el desayuno es el final de un proyecto que le ha dado muchos dolores de cabeza. Su esperanza es que no se repitan conflictos de este tipo.

Respuesta del centro

La directora del Juan Vázquez, Marisol Muñoz, asegura que han seguido el protocolo de salud de forma estricta. «Nos pusimos en contacto con el referente de salud del colegio y nos dijo que el niño tenía alergia a la clara de huevo y siempre que estuviese abierto. La exposición de huevos la llevamos a otra clase para mayor seguridad, por si se rompía y el desayuno se planteó con recipientes cerrados, le ofrecimos sacar al niño y luego limpiar las mesas y las manos a sus compañeros», relata.

Muñoz asegura que se han adaptado en todo momento. Por ejemplo, la idea inicial era cocinar los huevos en el centro, pero se pidió a las familias que lo hicieran en casa. También defiende el proyecto. «La implicación de todos ha sido increíble y los niños estaban emocionados».

Ante todo subraya que se ha garantizado la seguridad. La Consejería de Educación se remite a las declaraciones de la directora.