Patatas con carne en casa de la ministra de Trabajo en Torremocha

«Voy a seguir yendo a ver a mis gallinas cada mañana», relata Juan, el padre de Magdalena Valerio, que se enteró del nombramiento de su hija por la calle

Patatas con carne en casa de la ministra de Trabajo en Torremocha
Manuel M. Núñez
MANUEL M. NÚÑEZCáceres

A primera hora del miércoles Juan Valerio, antiguo pastor y guardia civil jubilado, hizo lo mismo que hace cada día. Se fue al campo a ver a sus gallinas. «Allí disfruto. No soy hombre de bares. No hay mañana que no vaya», relata este hombre, de trato amable y cercano del que pocos dirían que tiene ya 86 años. Menos aún que su hija es ministra. Ayer Juan regresó a casa sobre las dos de la tarde. Por el camino se enteró de que su hija Magdalena (Torremocha, 1959) será la ministra de Trabajo en el Gobierno socialista de Pedro Sánchez. Aunque a Juan se le iluminaban los ojos al preguntarle si les cambiará su vida a él y su mujer, Claudia Cordero, de 88 años, su respuesta no deja dudas: «Voy a seguir yendo cada mañana con las gallinas y los animales».

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En Torremocha (850 habitantes, a 26 kilómetros de la capital cacereña por la 'carretera de las torres', Ex-206) no se hablaba ayer de otra cosa. «Tenemos una ministra del pueblo», comentan dos vecinas en la Plaza Mayor, a las puertas del Ayuntamiento. Una de ellas es Carmen Rentero, hija de un antiguo alcalde del PP, Alfonso Rentero, que se muestra muy agradecida por el recuerdo que tuvo hacia él la futura ministra. «Vino a dar el pregón de las fiestas del Cristo en 2015 y le citó. Ella había estado enferma y mi padre murió de cáncer en 2014», rememora mientr as cambia impresiones con la presidenta de la comisión de Festejos. «Una torremochana en el consejo de ministros. Es una alegría», reconoce Gema Martínez.

Juan Valerio y Claudia Cordero, padres de la ministra de Trabajo, con una foto de su hija.
Juan Valerio y Claudia Cordero, padres de la ministra de Trabajo, con una foto de su hija. / L. Cordero

A pocos metros de allí, en el Bar La Plaza, la noticia del día no deja de propagarse. Los medios informativos, el wasap, el boca a boca... Todo vale. Valeria, la hija de Juan y Claudia, la hermana de Martín, el licenciado en Bellas Artes tres años más joven, la amiga de Carmen Márquez, la vecina a la que envió su pregón porque estaba enferma y no pudo acudir, la 'Magdalenita', como la llamaban de pequeña, es la nueva responsable del área de Empleo del Ejecutivo central.

La calle López Cruz parece el destino de una romería de felicitaciones. Claudia tiene casi 90 años pero por la agilidad con la que se desenvuelve aparenta muchos menos. Dice que no se puede entretener porque está atendiendo la cocina. Prepara unas patatas con carne que están a punto de quemarse. A la casa de Torremocha de la ministra no deja de llegar gente.

«Hablé anoche con ella, pero no me dijo nada del nombramiento. Si no me llama hoy, la llamaré yo a ella», explica la madre mientras muestra una imagen con su hija y recupera otra en la que aparecen también su hermano Martín y su marido, Juan. También se presenta para felicitarles la tía Eugenia. Llega el alcalde Francisco Flores. «Es una gran noticia para Torremocha. Magdalena es una mujer muy válida. Hará un gran trabajo», asegura. «Ella misma convenció a Pedro Sánchez de dar el paso para liderar el PSOE. Me lo dijo tomando un café. Es de su total confianza, claro», apunta el teniente de alcalde, Francisco Flores.

Alfonso Barroso, alcalde de Torremocha, felicita a Claudia, con la tía Eugenia al fondo. | Foto de familia, con los padres de la ministra, ella y su hermano Martín, de pequeños. | Las vecinas con Claudia, que habla con su nieta Isabel por teléfono. / L. Cordero

Magdalena Valerio, nacida en Torremocha en la casa de su abuela materna, es experta en pensiones. Desde 1991 es funcionaria del Cuerpo de Gestión de la Seguridad Social. Obtuvo la licenciatura en Derecho en la Universidad Complutense y está afincada en Guadalajara. No esconde sus orígenes. Se muestra orgullosa de ellos:«Mi padre trabajaba de pastor y mi madre servía en casas», cuenta en su Facebook. A los dos años, cuando su padre ingresó en la Benemérita, la familia inició un recorrido que le llevo desde Torrevieja a Anchuelo (Madrid). Sin embargo, las raíces en Torremocha son fuertes.

«Mi querido pueblo», escribió de su puño y letra en el libro de honor municipal. «Siempre ha estado muy ligada a la localidad. Cada vez que puede, viene», afirma el alcalde, dispuesto a invitarla en cuanto sus obligaciones de ministra se lo permitan.

Nadie consiguió ayer hablar con ella. Su madre lo hizo pocas horas antes de conocerse la noticia y a las 13.30 recibió la llamada de su nieta, Isabel, la hija de Magdalena, la psicóloga que conseguía calmar a los niños de Carmen Márquez, la vecina, cuando se ponían a dar guerra.

«En verano Magdalena de pequeña se venía al pueblo. Le encantaba. Vivía con sus tías Ignacia y María». La primera, cuenta Carmen, está ahora en una residencia en Almoharín. La segunda falleció hace solo unas semanas. «Vamos, que se enfrían las patatas», avisa Claudia. Juan, su marido, el padre de la ministra, sonríe. Mañana volverá al campo con sus gallinas. Como si tal cosa.

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