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Otoño en los bosques del Ambroz. / HOY

Diez escapadas otoñales para desconectar en Extremadura

  • Propuestas para disfrutar del puente de octubre sin abandonar la región

  • Esta vez el lunes 13 solo es festivo aquí, por lo que será fácil reservar una escapada de última hora

Huele a tierra mojada, las hojas amarillentas han emprendido su baile descendente y alfombrarán el suelo de ocres. Llegan tres días de puente para disfrutar del otoño en Extremadura. Hemos seleccionado diez enclaves de gran belleza para encarar con ánimo la entrada del mal tiempo y la pérdida de luz solar. Esta vez el lunes 13 solo es festivo en la región, por lo que será fácil reservar una escapada de última hora.

Gata: rumor de agua y tranquilidad pétrea

Esta comarca del norte de Cáceres limítrofe con Portugal brinda grandes atractivos todo el año, siendo el otoño uno de los mejores momentos para perderse en la zona. Sus pueblos hacen gala de fachadas coronadas por nobles blasones y antiguas calles atravesadas por regatos. Sobresalen los cascos urbanos de Robledillo de Gata y San Martín de Trevejo. La arquitectura tradicional aquí ha ganado la batalla a modas y tendencias.

Los amantes de las setas se entretendrán rastreando el monte, echando al cesto huevos de rey y boletus que crecen entre robledales y castaños del camino entre Villamiel y San Martín.

Cerca de aquí está Trevejo. Una villa tan pequeña como especial donde parece que el tiempo se detuvo hace décadas. En sus pocas casas de piedra habitan un puñado de vecinos. Es fácil ver a algún anciano tirando de un burro y acarrear leña, ajeno al trasiego de ojos curiosos. Tras pasar por la iglesia rodeada de tumbas antropomorfas subiremos al castillo en ruinas, desde donde se disfruta de un espectacular atardecer.

A unos pocos kilómetros encontramos Acebo, capital extremeña del encaje de bolillos. Desde la presa de Las Monjas parten varias rutas acompañadas por el soniquete del agua que guía hasta la cascada de la Cervigona.

Del Meandro de Melero a las entrañas hurdanas

Si buscas tranquilidad entre terrenos agrestes, estás pensando en Las Hurdes. El Meandro del Melero, en Riomalo de Abajo, es sin duda uno de sus principales reclamos. Estampa de anuncio e inmejorable carta de presentación de la naturaleza extremeña. Se puede subir al mirador tanto a pie como en coche, por una pista forestal en buenas condiciones. Desde allí tendrás la oportunidad de disfrutar de una espectacular panorámica que absorbe y embelesa. Uno de los pueblos más peculiares y recónditos de la región es El Gasco. Un lugar en el que se respira una idiosincrasia propia forjada en su difícil orografía. Aquí veremos las humildes construcciones de pizarra que hasta hace pocas décadas servían de morada a los lugareños.

Si te gusta el senderismo puedes hacer la ruta hasta el chorro de la Meancera. Otro recorrido más que recomendable es el Chorrituelo de Ovejuela. La brava cascada y su poza de aguas cristalinas bien merecen el paseo desde la alquería del mismo nombre.

Hasta Hervás por tierras de Granadilla

Granadilla es parada obligatoria si vamos de camino al Valle del Ambroz o Las Hurdes. Ocurre lo mismo con la villa romana de Cáparra, importante enclave de la Vía de la Plata. Nos centramos ahora en Granadilla. El rey Fernado II de León fundó este pueblo extremeño en 1170 bautizándolo con el nombre de Granada. Tras la Reconquista de los Reyes Católicos adoptó el diminutivo. El municipio quedó despoblado en los años sesenta por la construcción de la presa. La crecida del agua lo aisló en una península circular a modo de balcón sobre el embalse de Gabriel y Galán. Está considerado como el tercer conjunto amurallado español al conservar intacto el lienzo, en el que destaca su castillo de planta circular. En 1980 la villa fantasma fue declarada Conjunto Histórico Artístico y a partir de ahí comenzó la reconstrucción que ha devuelto el aspecto de antaño a un buen número de calles y construcciones. De momento el aprovechamiento como alojamiento turístico es mínimo. Antes de ir conviene consultar el horario de visita, ya que no se puede entrar con la cancela cerrada.

Dentro de este plan recomendamos seguir hasta Hervás. Llegado el otoño, no puedes dejar de visitar el núcleo más importante del Ambroz, al igual que sus pueblos cercanos. Te perderás en las calles empinadas y estrechas de su judería, degustando la rica gastronomía local en sus bares y restaurantes. Pero en otoño lo mejor está en sus bosques, a los que llegaremos desde la antigua calzada romana de la Vía de la Plata. Las tonalidades otoñales regalan el mejor espectáculo.

Montánchez, la Terrona y el visigodo

En un radio de unos 20 kilómetros y en el centro geográfico de la región se encuentran los municipios cacereños de Montánchez, Alcuéscar y Zarza. Tres municipios que encierran no pocos atractivos a un tiro de piedra para quienes vayan desde Cáceres y a una hora y cuarto desde Badajoz.

No hay que irse de Montánchez sin probar su jamón, visitar su castillo de origen romano y, a ser posible, recorrer la ruta empedrada de los molinos.

Zarza de Montánchez guarda una de las mayores joyas naturales de la región: la encina Terrona. La niña mimada en la lista de 50 árboles singulares declarados por la Junta de Extremadura. Suma 800 años de vida y se considera una de las encinas más grandes de España.

En Alcuéscar podremos visitar otra joya, esta vez del patrimonio. La Basílica de Santa Lucía del Trampal es la única construcción de época hispano-visigoda que sigue en pie en Extremadura y en todo el sur de España.

La vía por la que nunca circuló el tren

La Vía Verde de las Vegas del Guadiana y las Villuercas es la única de este tipo en la región. Atraviesa dehesas, humedales y cultivos conectando las provincias de Cáceres y Badajoz. Sus 56 kilómetros recuperan un antiguo trazado ferroviario por el que nunca llegó a circular el tren. El recorrido recuperado para ciclistas y caminantes sigue un antiguo trazado de vías proyectado para comunicar Villanueva de la Serena con Logrosán, para enlazar después con Talavera de la Reina. Sus obras se abandonaron definitivamente al inicio de la Guerra Civil. La Vía Verde se adentra además en la mayor área de invernada de las grullas procedentes del norte de Europa. Si al final del trayecto llegas a Logrosán, no dejes de visitar la mina Costanaza, abierta al público recientemente.

Dehesas a los pies de Nogales y Salvaleón

Al acercarnos a Nogales se presenta ante nosotros uno de los castillos mejor conservados de la provincia de Badajoz. La pequeña fortificación de torre cuadrada se levantó en el siglo XV como como avanzada del Señorío de Feria frente a los dominios de Badajoz y los llanos de Olivenza. Domina el 'skyline' de la villa y las dehesas que bordean al Cabezo de Nogales. El municipio se localiza al norte de Salvaleón. Siguiente población pacense que visitaremos en esta ocasión. Su fortaleza se encuentra parcialmente en ruinas, una devastación que también han sufrido los 'doce apóstoles', doce viejos alcornoques centenarios del encinar situado junto a las aguas del arroyo de la Bejarana. Es una de las rutas senderistas más conocidas de la zona.

La berrea en los lagos de La Siberia

Si hay una comarca pendiente de ser descubierta es la Siberia. Los montes que dan apellido a varios de sus pueblos (Helechosa, Villarta...) cobijan la reserva de caza de Cijara. Adentrándonos en sus frondosos parajes nos cruzaremos con ciervos en nuestros primeros pasos, dedicados en esta época al ritual de cortejo que es la berrea. Si prefieres una perspectiva desde la alturas puedes subir al mirador de la presa del mismo nombre, atalaya ideal para contemplar la unión de los montes limítrofes de Ciudad Real, Toledo y Badajoz.

Pero si lo tuyo es la historia no puedes marcharte de la comarca sin recorrer el castillo de Puebla de Alcocer. Este es el mejor mirador para deleitarse con las vistas del mar de agua dulce que forma el embalse de La Serena, que este año cumple un cuarto de siglo.

En esta ruta de los lagos, que abarca también los embalses de Orellana y Zújar, encontramos un fértil paraíso de tranquilidad para los amantes de la pesca.

Arte y geología en la Campiña Sur

El viajero también cuenta con un buen catálogo de monumentos geológicos para visitar en Extremadura. Buscando este filón nos desplazamos al sureste de la provincia de Badajoz. En Fuente del Arco nos espera la Mina de la Jayona. De sus entrañas excavadas en las estribaciones de Sierra Morena empezaron a extraerse allá por 1900 miles de toneladas de hierro. La mina llegó a ocupar un puesto destacado en la edad de oro de la minería metálica española del primer tercio del siglo, alimentando la maquinaria bélica de la Gran Guerra. Por desgracia hay que lamentar el expolio que sufrieron las instalaciones décadas atrás, incluyendo el desmantelamiento del tranvía aéreo que llevaba el mineral sacado de la tierra hasta la estación del pueblo, desde donde se trasladaba luego a la fundición de Peñarroya (Córdoba).

Antes de llegar a La Jayona, enclavada en uno de los puntos más meridionales de Extremadura, habremos visitado la ermita de la Virgen del Ara. Los frescos de este templo de devoción mariana entre los vecinos de Fuente del Arco quedan grabados en nuestra retina. La leyenda mora del rey Jayón también será difícil de olvidar.

Nuestro recorrido por la Campiña Sur nos llevó kilómetros atrás a villa romana de Regina, con su teatro con capacidad para mil espectadores. También habremos subido hasta la alcazaba árabe de Casas de Reina para disfrutar de sus vistas de Sierra Morena y, por su puesto, no sin antes pasear por Llerena, disfrutando de su plaza porticada de estilo mudéjar, epientro de un municipio que atesora templos, ermitas y conventos de gran belleza, entre los que sobresale la espectacular iglesia de Nuestra Señora de la Granada.

Cornalvo y el dolmen de Cordobilla

Si lo tuyo es caminar pausadamente por terrenos llanos, y a ser posible a orillas de un lago, estás pensando en Cornalvo. Este parque natural próximo a Mérida y a unos 60 kilómetros de Badajoz ofrece una interesante muestra de flora y fauna autóctona, sin obviar el patrimonio, pues aquí encontraremos la presa romana que a pesar de los siglos de historia aún abastece de agua a varios municipios.

Dentro de este plan incluímos la visita al dolmen de Lácara, el monumento megalítico que reina en mitad de la dehesa. Está a unos 50 minutos en coche de Cornalvo. Se trata de un sepulcro corredor de dimensiones sorprendentes, una joya arquitectónica del Calcolítico en un muy buen estado de conservación. Para llegar al dolmen hay que recorrer unos 10 kilómetros desde Aljucén. La otra opción es llegar desde La Nava. El acceso está señalizado y hay sitio para aparcar. El camino hacia ha sido acondicionado y señalizado con paneles.

Medellín, La Encomienda y Magacela

Nos dirigimos ahora a las Vegas Altas. Si todavía no conoces el Teatro Romano de Medellín este puente es una buena ocasión. Antes de recorrer su graderío, conservado en muy buenas condiciones, debes visitar el centro de interpretación. Una recreación digital explica su estructura y cómo eran­ los espectáculos que allí se celebraban. Este centro contiene réplicas de las figuras y columnas originales que adornaban el espacio escénico. Todas las piezas, salvo una efigie, fueron trasladadas al Museo Arqueológico Provincial de Badajoz. Pero Medellín no solo presume de pasado romano. Antes de este hallazgo el municipio ya era famoso por su castillo. La fortaleza alza la mirada sobre la margen izquierda del Guadiana y los fértiles cultivos de sus vegas.

Sus altos muros asistieron en el siglo XIX a uno de los peores momentos para su historia. Durante la Guerra de la Independencia las tropas francesas infligieron una cruenta derrota al ejército español, que perdió diez mil hombres. Esta victoria -trágica para España- llevó a los franceses a grabar el nombre de Medellín en el Arco de Triunfo de París.

Una estatua en el centro de su plaza nos recuerda también que en esta noble villa nació el conquistador de México, Hernán Cortés.

Seguimos buscando fortificaciones. A unos 8 kilómetros de Villanueva de la Serena encontramos el imponente castillo de La Encomienda. Es privado pero merece la pena acercarse a verlo. Hasta él llegaremos por la carretera de Valdivia.

A unos pocos kilómetros de allí, sobre un cerro rocoso, se divisa el castillo de Magacela. Sobre sus derruidos muros se domina buena parte de la comarca de La Serena. Antes de abandonar la zona, debemos descender al llano para admirar el sepulcro megalítico, stiuado en el paraje de 'Los Tejares', a dos kilómetros de la vieja estación de ferrocarril.