IMPULSO COMÚN
un proyecto con
La fundación que devuelve la sonrisa a quienes más lo necesitan
IMPULSO COMÚN
Antonio Castaño Séiquer, fundador y presidente de la Fundación Odontología Social Luis Séiquer, trabaja para que quienes no pueden costear un tratamiento dental encuentren un lugar al que acudir. La entidad atiende a alrededor de 25.000 personas al año entre España y el extranjero. Pero lo que ese trabajo significa se entiende mejor al escuchar la voz de pacientes que, después de varios tratamientos, vuelven a sonreír sin dolor y a confiar en ellos mismos.
Fundación
Odontología Social
Luis Séiquer
Antonio Castaño Séiquer, fundador y presidente de la Fundación Odontología Social Luis Séiquer, trabaja para que quienes no pueden costear un tratamiento dental encuentren un lugar al que acudir. La entidad atiende a alrededor de 25.000 personas al año entre España y el extranjero. Pero lo que ese trabajo significa se entiende mejor al escuchar la voz de pacientes que, después de varios tratamientos, vuelven a sonreír sin dolor y a confiar en ellos mismos.
“La Fundación nació en 2009 con el objetivo de atender a los que más nos necesitan y, a la vez, educar en valores, conocimientos y capacidades al alumnado”Antonio Castaño Séiquer, presidente y fundador.
Antonio Castaño Séiquer
Antonio ha dedicado su vida a la odontología, la docencia (llegando a crear el Máster de Odontología Social) y, sobre todo, a quienes más lo necesitan. Tras su participación en varios proyectos comunitarios y sociales en Iberoamérica, atendiendo a personas vulnerables, quiso mirar a su tierra: a su alrededor había miles de familias que tampoco podían permitirse algo tan básico como acudir al dentista. El problema estaba al lado, a la vuelta de la esquina, y había que solucionarlo. De esa convicción nació en 2009 la Fundación Odontología Social Luis Séiquer, en honor a su abuelo, para que la falta de recursos no obligue a nadie a renunciar a su salud, su autoestima ni a algo tan sencillo y poderoso como sonreír.
Desde el principios tuvo claro que la Fundación debía desarrollar un doble objetivo: por un lado un fin solidario, atendiendo a esos casi 10 millones de personas que en Andalucía no tienen acceso a la salud bucodental y por otro un fin formativo, educando en conocimientos, capacidades y valores al alumnado de grado y postgrado.
«Ayudar aprendiendo, aprender ayudando» es el lema que recoge esa manera de entender la filosofía de la Fundación. El aprendizaje se desarrolla en contacto con personas cuya salud bucodental ha estado condicionada por sus recursos económicos. La formación clínica incorpora así una responsabilidad concreta: conocer, comprender y ayudar a quién se atiende y las dificultades que ha encontrado para llegar hasta allí.
“La idea, y la motivación, responde a una necesidad que sigue estando ahí”
Antonio Castaño Séiquer
Hoy, según cifras de la Fundación, su actividad alcanza unos 100.000 tratamientos anuales y alrededor de 25.000 personas entre España y el extranjero. La dimensión ha cambiado, pero sigue respondiendo a aquella necesidad inicial: ofrecer atención a quienes no podían acceder a ella.
La aspiración de la Fundación también pasa por compartir lo aprendido. Antonio invita a otros compañeros de profesión a reproducir el modelo en el resto de España. «La idea es preciosa y la necesidad está ahí», afirma. Su deseo es que esta manera de ejercer la odontología pueda llegar a más lugares y ofrecer nuevas posibilidades de atención.
Proyectos así no solo ofrecen una solución médica a un problema bucodental, sino que también ayudan a mejorar la autoestima y el bienestar psicológico de los pacientes
«No sabía dónde acudir, porque cuando miraba los precios todo era muy caro”, afirma Iliana Fernández, paciente de la Fundación Odontología Social Luis Séiquer. Tenía varios problemas bucodentales, pero cada búsqueda de tratamiento terminaba en el mismo obstáculo: un precio que no podía asumir. Cuando su hija descubrió el proyecto encontraron una posibilidad que hasta entonces no habían tenido.
Lo mismo le pasaba a José Vides, que llegó a la Fundación con la boca “bastante mal”, una condición que estaba afectandolé ya no solo a nivel bucodental, sino también psicológico. Ahora, tal y como afirma, tras varios años puede volver a sonreír con tranquilidad.
Para que personas como Iliana o Luis puedan sentarse en la consulta y recibir tratamiento antes hay que resolver muchas cosas: disponer de material, mantener el equipamiento, contar con el espacio adecuado. Y es que una fundación con vocación asistencial también necesita gestionar, invertir y encontrar recursos.
“Es imposible, sin financiación, sacar adelante un proyecto de este tipo”, explica Antonio. Son muchas noches de desvelo para sacar algo así adelante. Habla de la necesidad de contar con apoyo institucional, donaciones, subvenciones y también de financiación privada. En esa búsqueda encontraron el Préstamo Empresa Social de MicroBank, un préstamo destinado a empresas y proyectos que generen un beneficio en la sociedad, con unas condiciones favorables y un funcionamiento que respondía a las necesidades de la Fundación.
Gracias a dicho préstamo, han podido abordar muchos de los retos que tenían en mente y salvar los obstáculos encontrados en el camino. “Esta financiación nos ha ayudado mucho y, gracias a ella, podemos alcanzar el hermoso proyecto de que más personas tengan mejor salud bucodental, mejoren su autoestima, pero sobre todo sean más felices y estén más integrados en la sociedad”, añade sonriente.
Con 17 años de trayectoria, la Fundación Odontología Social Luis Séiquer afronta el futuro con el mismo propósito que la puso en marcha: acercar la salud bucodental a quienes más la necesitan y conseguir que una visita al dentista sea también una oportunidad para recuperar autoestima, bienestar y dignidad. Porque detrás de cada tratamiento hay mucho más que una sonrisa: hay una persona que puede volver a sentirse cuidada, recuperar confianza y afrontar su vida con nuevas oportunidades.
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