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Dejó Madrid para volver a casa: Silvia, el rostro esencial de MAPFRE en Torrelavega

Segunda generación al frente de la oficina de Mapfre en Torrelavega, Silvia regresó a su tierra para iniciar una nueva etapa profesional en la oficina que iba a dirigir su madre y terminó creando un estilo propio: cercano, constante y profundamente arraigado a la gente. Hoy es una referencia para cientos de familias y empresas del municipio cántabro.

Rocío R. Gavira

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Laura Sánchez

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En una ciudad de poco más de 50.000 habitantes, donde todo está a un paso y las caras son familiares a diario, la figura del mediador sigue siendo esencial. En Torrelavega, ese papel lo ocupa Silvia Martínez Villar, delegada de MAPFRE y segunda generación al frente de una oficina que acompaña a cientos de familias desde hace casi dos décadas.

Del software a los seguros: un cambio de vida que la trajo de vuelta

Aunque comenzó su vida profesional en Madrid y París como programadora de software, Silvia llevaba tiempo sintiendo que allí no estaba su lugar. Cuando su madre, Olga Villar, abrió la delegación de MAPFRE en 2005, encontró la oportunidad de volver a Cantabria y construir una vida diferente. “Los inicios fueron duros”, recuerda. “No nací comercial; me daba pudor hablar con la gente. Pero el comercial no sólo nace, también se hace”.

Aprendió acompañando a su madre, escuchando y equivocándose, hasta desarrollar el estilo que hoy define su trabajo: cercanía, claridad y una implicación absoluta. Dirige una cartera de unos 1.500 clientes —la mayoría particulares— y asegura que con muchos tiene un trato casi familiar. “No es lo mismo contratar algo por internet que tener a alguien que te escucha y te explica qué necesitas”.

Un estilo propio: estar cuando hace falta

Ese acompañamiento adquiere su verdadero significado en momentos difíciles. Hace poco lo vivió con una familia de toda la vida: el padre estaba ingresado, recién jubilado, cuando su hijo llamó sin saber a quién recurrir.

“Me dijo: No ha pasado, pero va a pasar. ¿A quién llamo? Y yo le dije: A mí”. Al día siguiente, el padre falleció. Silvia, que se encontraba en una comida familiar, salió para gestionar el siniestro y por la tarde les visitó en el tanatorio.

Para ella, su trabajo “va de estar”, especialmente cuando más falta hace.

Creciendo día a día

Esa forma de trabajar explica por qué tantos clientes confían en ella desde hace años. Algunos comenzaron en la etapa de su madre; otros lo han hecho ya con Silvia al frente, atraídos por esa combinación de profesionalidad y cercanía que se ha convertido en su sello.

Y también explica por qué su oficina no ha dejado de crecer. Silvia disfruta marcándose retos, alcanzar objetivos, formarse —como cuando obtuvo el certificado MiFID— y motivar a su equipo para superarse cada año.

Sobre el futuro, lo tiene claro:

“Seguiré trabajando con la misma ilusión, escuchando, acompañando y haciendo crecer la oficina con absoluta vocación de servicio al cliente”.

En Torrelavega, donde la confianza sigue siendo un valor esencial, esa manera de trabajar la ha convertido en un rostro imprescindible para muchas familias.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con MAPFRE. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.