Villanueva se divierte con la tortilla de reclamo

Susana Martín y Fernando Robles haciendo su tortilla. :: F.H./
Susana Martín y Fernando Robles haciendo su tortilla. :: F.H.

Gastronomía y música cierran la feria con la que la localidad se reivindica como cuna de este manjar universal

FRAN HORRILLO

villanueva de la serena. Once años han bastado para que Villanueva de la Serena y sus vecinos hayan logrado consolidar un evento gastronómico de referencia en torno a un manjar universal: la tortilla de patatas. Todo ello, para celebrar su condición de cuna de la tortilla de patatas. El aspecto abarrotado ayer del parque de la Constitución, con el público degustando una amplia y original variedad de tapas de tortilla, así lo certifica.

Y es que ayer sábado la localidad vivió la jornada grande y de clausura de la Feria de la Tortilla y lo hizo con los mejores ingredientes para poner en valor su condición. A través de la cocina y de la música.

La jornada arrancó con los más pequeños como protagonistas, que participaron en el taller gastronómico 'Pequechef'. Con la guía del chef Jorge Díaz, los niños de 7 a 12 años aprendieron a elaborar una tortilla de patatas. Con la ayuda del propio cocinero y de los padres, los participantes se llevaron a casa su preciado trofeo en forma de tortilla.

López Linage, defensor del origen serón de la tortilla, rechaza con datos su supuesto origen navarro

A continuación la cocina siguió siendo protagonista, ya que en el parque de la Constitución se realizó un 'showcooking' a cargo del cocinero Pepe Valadés y a través del cual se pusieron al frente de los fogones caras conocidas, como el expresidente de la Junta Juan Carlos Rodríguez Ibarra, el alcalde Miguel Ángel Gallardo, la escritora Susana Martín, el actor Cándido Gómez, la participante extremeña en Master Chef 2019, Carmen Alcoba, o el atleta Fernando Robles.

Desde las cinco de la tarde DJ MC Momi amenizó la jornada en la plaza de España con música de los 80. Y posteriormente, el conocido grupo Celtas Cortos ofreció un concierto con canciones de su nuevo disco 'Energía positiva', con el que puso la guinda a esta feria.

En septiembre de este año se cumplirán once años desde que el científico titular del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, Javier López Linage, eligiera las páginas del diario HOY para dar a conocer a través de un artículo de opinión que la españolísima y deliciosa tortilla de patatas tuvo su origen y su cuna en Villanueva.

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En concreto, López Linage señalaba que el firmante de la comunicación que así lo prueba, Joseph de Tena Godoy y Malfeyto, la dató exactamente en la comarca de La Serena el 27 de febrero de 1798. La publicación se hizo en el Semanario de Agricultura y Artes dirigido a los Párrocos. La obra hace referencia a documentos que hablan de la tortilla de patatas en esta localidad en 1798, y atribuye su invención a Joseph de Tena Godoy y al marqués de Robledo, dos hacendados ilustrados de Villanueva, que trataban de encontrar un alimento barato para paliar las hambrunas basado en la patata. Lo primero que tuvieron en mente es conseguir pan de patatas, pero en vez de hornearlo pasarlo por la sartén. Con la ayuda de varias mujeres del lugar, la idea fue evolucionando a freír, con el aceite de oliva de allí, las patatas cortadas sin necesidad de hacerlas harina y añadirle huevo batido, consiguiendo para asombro de todos este manjar.

Para conmemorar este hecho, desde el 2013 Villanueva celebra unos días festivos dedicados a este manjar universal. Sin embargo, parece que desde ciertos sectores esta festividad no sienta muy bien.

Y es que durante estos once años López Linage se ha tenido que topar con otras argumentaciones que ponían en duda su investigación y pretendían echarla por tierra. La última proviene el crítico gastronómico Fernando Point -pseudónimo con el que firma el periodista Víctor de la Serna- que en mayo pasado publicó en El Mundo un artículo titulado 'Ese disputado origen de nuestra tortilla...'. En el artículo referido contrapone las dos interpretaciones que sobre el origen de la tortilla de patatas actual predominan en nuestros días. La que le sitúa en un lugar indeterminado de Navarra, según un documento anónimo de 1817, y la que le sitúa en Villanueva de la Serena, según un documento personalizado datado en 1797 y publicado en 1798.

«Don Víctor desacredita mi interpretación del documento extremeño decantándose sin fisuras por conceder toda la credibilidad a la noticia navarra como 'lo más sólido que tenemos' sobre el origen de la tortilla de patatas», apunta López Linage. «De la Serna encuentra que la actual compostura de la tortilla de patatas no se parece en nada a la descrita en el documento extremeño, desdeñando que yo siempre he hablado de un origen conceptual, sujeto a una razonable evolución histórica, como ocurre con toda innovación. Y, por contra, encuentra que la de Navarra sí se parece, otorgando, por tanto, la primicia a la noticia navarra», añade.

En este sentido y ante esta controversia, López Linage es claro. «Se puede discrepar de mi interpretación sobre el texto extremeño, pero este, como documento, presenta una entidad historiográfica radicalmente distinta a la de la cita navarra. Para empezar, porque está centrado en la exposición de una experiencia coquinaria novedosa, dentro de un contexto de historia económica claro, como es la difusión alimentaria del consumo de la papa o patata en España y en Europa. Y esa tal experiencia se expone ampliamente con transparencia y sin ambigüedad. Y prosiguiendo con la diferencia, porque dicha experiencia fue publicada en su mismo tiempo en un medio prestigioso, potente y potencialmente fomentador de sus prescripciones y de los conocimientos que difundía. El documento navarro carece de estas calidades. Al documento extremeño se le puede atribuir legítimamente una capacidad de influencia fomentadora de experiencias coquinarias, es decir evolutiva, inalcanzable para el documento navarro, pues este, sobre ser solo una cita acerca de la existencia de una tortilla con patatas sui generis (es decir, extraña para la hechura actual), no una experiencia novedosa, permaneció en la oscuridad del archivo de las Cortes navarras, y luego de su Diputación Foral, 139 años. En definitiva, el documento extremeño aportó una novedad significativa en la forma de tratar un recurso alimentario poco conocido en la España de entonces, como es la papa o patata, y pudo ser origen de algo, dar pie a una evolución. Pero el navarro no. Este no pasa de ser un mero registro de la existencia de algo». Por tanto, como apuntala López Linage, «es la naturaleza del contenido del documento navarro lo que más chirría en esta controversia sobre el posible origen de la tortilla de patatas».