Medio siglo de servicio parroquial en Villanueva

El párroco actual, Felipe Domínguez, ante algunas de las fotografías que se exponen en el claustro. / FRAN H.
El párroco actual, Felipe Domínguez, ante algunas de las fotografías que se exponen en el claustro. / FRAN H.

La parroquia de San Francisco cumple sus bodas de oro y ha organizado varios actos para conmemorar esta efemérides

FRAN HORRILLO

La parroquia de San Francisco de Asís de Villanueva de la Serena se encuentra este año de celebración. Y es que el pasado 17 de marzo se cumplió medio siglo desde que en el año 1968 el obispo de la diócesis publicara el decreto mediante el cual se creaba esta parroquia villanovense.

Con motivo de esta efemérides, la comunidad parroquial ha estado llevando a cabo desde marzo una serie de eventos de puertas para adentro, aunque durante este mes las celebraciones se han abierto a toda la población.

De hecho, el pasado domingo 10 de junio tuvo lugar una comida de celebración que reunió a unos 130 comensales en el restaurante Casablanca, a la que también asistió el alcalde, Miguel Ángel Gallardo.

El 7 de octubre saldrá en procesión, por primera vez, la imagen de San Francisco de AsísLa iglesia se levantó sobre lo que fue el antiguo convento de San Bartolomé de La Serena

Además, tras la misa dominical se inauguró una exposición que se podrá visitar hasta el 24 de junio. Así, en el claustro de la parroquia se muestran una serie de fotografías, donde se puede observar a través de estas instantáneas la evolución del templo tras las sucesivas reformas que se han ido llevando a cabo durante las dos últimas décadas.

Por su parte, en el salón de actos también se exponen ornamentos litúrgicos, como cálices, casullas de los sacerdotes, crucifijos. Aunque, como apunta el párroco actual, Felipe Domínguez, si hay un elemento de los que se exponen al que guardan especial cariño es a la custodia de plata que costeó la feligresía con los donativos y que se regaló a la parroquia en el año 2000. Un ornamento que ocupa un lugar destacado en la exposición que ocupa el antiguo receptorio del convento.

Sobre un convento

Y es que la iglesia de San Francisco se levantó sobre el que fuera convento, conocido como San Bartolomé de La Serena. Sin embargo, al estar ocupado por franciscanos y situado en el paseo de San Francisco, adoptó el nombre popular de Convento de San Francisco. Hay referencias del mismo del año 1575, manteniéndose como convento hasta el año 1836 cuando se procedió a la exclaustración de la orden religiosa que lo ocupaba.

Con la desamortización, el edificio cayó en abandono, y con el paso de los años fue cediendo terrenos para que, por ejemplo, se levantara el Hospital de Santa Justa. Por su parte, en 1968 acogió uno de los dos lugares de culto de la parroquia: la iglesia de San Francisco.

Domínguez recuerda que tiene en su poder un documento en el que el prior de Magacela, desde su palacio prioral, solicitó al superior o guardián del convento una relación de nombres de moradores del mismo. En el siglo XVIII contaba con 40 frailes, un número que da idea de la importancia que tuvo en su día esta congregación religiosa en la localidad.

Como el convento, la iglesia en principio adoptó la advocación de Nuestra Señora del Pilar, pero la nomenclatura popular se acabó imponiendo de nuevo. El otro templo de la parroquia, por su parte, ubicado en el Barrio Nuevo, se quedó con el nombre de la Patrona de la Hispanidad.

Antonio Ferreira fue su primer párroco, acompañado de todo un santo y seña en Villanueva de la Serena, como Antonio Guisado, que estuvo desde los orígenes de la parroquia, siendo nombrado tras su jubilación párroco emérito de San Francisco.

Precisamente, la llegada hace 20 años de Felipe Domínguez supuso un gran apoyo para Antonio Guisado de cara a afrontar las necesarias reformas que requería el templo, después de la llevada a cabo en 1991, con la dotación de un nuevo retablo para el altar.

Así, durante los últimos años se han ido acometiendo diferentes actuaciones, con las que la iglesia ha ido recuperando su imagen interior y exterior, al tiempo que ha ganado nuevos espacios. Unas obras necesarias para conservar un edificio emblemático del patrimonio cultural de Villanueva.

En concreto, en el año 2010 se empezó a actuar en su zona perimetral, sobre las cúpulas, que estaban deterioradas. Para ello se picaron los tambores de éstas, se lucieron, se pintaron y se actuó sobre las cornisas. También, existía un muro adosado, donde se ubicó hace tiempo una antigua zapatería que se eliminó para devolver la estructura a sus orígenes.

Años después, la fachada exterior se remató y posteriormente se actuó en el interior del templo, acometiéndose trabajos de carpintería, electricidad y solado.

No obstante, digna de mención fue la recuperación para el disfrute de la feligresía de espacios interiores, como pueda ser el claustro, donde se descubrieron incluso hasta columnas escondidas durante siglos, o el antiguo receptorio que ahora es salón de actos, y que precisamente acoge las dos exposiciones con motivo de estas bodas de oro.

La muestra fotográfica es especialmente significativa, ya que refleja en imágenes el antes y el después de la iglesia.

Un 'lavado' de cara promovido por Felipe Domínguez pero que, como reconoce, no hubiera sido posible sin el apoyo de toda la comunidad parroquial. «Todo ha sido posible gracias al apoyo de la feligresía, que se ha volcado con la parroquia en lo económico. Por mucho deseo de hacer cosas o de restaurar que yo hubiera tenido, realmente hubiera sido imposible. Se ha invertido mucho y lo cierto es que el ver las actuaciones que se iban acometiendo, motivaba más a la gente a seguir colaborando».

Una comunidad parroquial que, con Antonio Guisado a la cabeza, disfrutó el pasado domingo de una comida de celebración y que no será la última de los actos de este 50 aniversario.

Día histórico

Y es que el próximo 7 de octubre será histórico para esta iglesia y para Villanueva de la Serena, ya que el arzobispo presidirá la eucaristía con motivo de las bodas de oro y, por primera vez en la historia, saldrá en procesión la imagen de San Francisco de Asís, que preside una de las hornacinas junto al altar. Se ha querido hacer el domingo más cercano a su festividad, que se celebra el 4 de octubre.

Felipe Domínguez se muestra muy satisfecho con la comunidad a la que da servicio religioso. «Es una comunidad muy formada y muy participativa», señala. Prueba de ello es que 87 niños han tomado durante las últimas semanas la primera comunión en esta parroquia.

Ademas, durante el año pasado acogió unos 60 bautizos, se oficiaron unos 70 funerales por fallecimientos, mientras las bodas fueron las que flaquearon, pues solo se oficiaron en San Francisco una decena de enlaces matrimoniales.

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